Ayuda a Ucrania

“Estamos ayudando a Ucrania al mismo tiempo que invertimos en nuestra propia industria”.

Joe Biden

El préstamo por 95 mil millones de dólares que el Congreso de Estados Unidos aprobó con la fachada de “ayuda” para Ucrania, con tajadas para Israel y Taiwan, es en realidad un guiño hacia el complejo militar industrial.

Aunque el paquete fue propuesto por la administración Biden desde octubre, en la realidad a nadie pareció importar que en el frente de batalla, el ejército ucraniano tuviera una real urgencia por artillería de 155 milímetros que a lo largo de estos meses se ha reflejado en la pérdida de posiciones ante el avance ruso.

Los 95 mil millones de dólares serán impresos por el Departamento del Tesoro estadounidense, irán a la industria militar, estimularán a la economía nacional a la vez que servirán para aceitar las campañas electorales en puerta para demócratas y republicanos.

Los almacenes militares se desharán de equipos que tienen décadas guardados y, como ha ocurrido, EU pidió a países como Grecia y España donar sus misiles Patriot (cada misil con un valor de 5 millones de dólares) para Ucrania, mientras la industria militar en Norteamérica reactiva líneas de producción.

El mismo presidente estadounidense lo dijo al firmar el paquete de ayuda militar que se trataba de una inversión, donde el principal beneficiario era el país.

“Estamos enviando equipo a Ucrania de nuestras propias reservas, luego repondremos esas reservas con nuevos productos fabricados por empresas estadounidenses aquí en Estados Unidos”, expresó Biden.

“Misiles Patriot fabricados en Arizona, Javelin, fabricados en Alabama, equipos de artillería fabricados en Ohio, Pensilvania, Texas. Estamos ayudando a Ucrania al mismo tiempo que invertimos en nuestra propia industria, fortaleciendo nuestra propia seguridad nacional”.

Para nadie es un secreto que el lobby armamentista está entre los más poderosos, (EU es responsable del 50 por ciento de todo el gasto militar en el mundo), por lo que los apoyos en efectivo irán directamente a la campaña de Biden, así como de los congresistas republicanos y demócratas que votaron a favor del paquete.

Además, al ser un préstamo, se espera que Ucrania devuelva ese dinero, ya sea en transferencias interbancarias… o en especie.

Una posible forma de cobro para el país eslavo sería con las famosas tierras negras ucranianas, (Chernosem), las más fértiles del mundo, de las cuales el fondo de inversiones Black Rock maneja a través de políticos locales, una superficie de más de 2 mil 500 kilómetros cuadrados.

Cabe preguntarse, ¿de qué manera servirá a Ucrania la ayuda?

Del paquete de 61 mil millones, solo 9 mil 500 millones irán como dinero al aparato del Gobierno de Zelenski, el resto en especie.

Además de perder una quinta parte de su territorio, Ucrania consumió en el esfuerzo bélico a su primer y segundo ejército, y el tercero requiere urgentemente de refuerzos.

Por ello el presidente ucraniano firmó recientemente una ley para la movilización forzada de personas, amplió la edad militar a personas más jóvenes y más viejas, y prohibió a los consulados ucranianos en los países europeos renovar los pasaportes de más de 650 mil ucranianos en edad militar para que, al obtener un estatus ilegal, sean deportados a su país de origen.

El primer ejército ucraniano se componía de militares de carrera, entrenados y con motivación para el combate.

El segundo ejército se compuso de ciudadanos que recibieron un acelerado entrenamiento en países OTAN como Inglaterra, Francia, Alemania y Polonia, cuya motivación para el combate era menor a la del ejército original.

En una situación que carece de lógica, Ucrania pretende recobrar con esta ayuda, los territorios perdidos y vencer al ejército ruso, y recomponer su tercer ejército con un grupo de hombres y mujeres, quienes al abandonar su país declararon abiertamente no querer pelear en el frente. Les darán un entrenamiento acelerado, les darán un fusil y los mandarán a sacrificarse.

Analistas militares de países OTAN señalan que, mientras Ucrania emplea todos sus recursos humanos y militares en un esfuerzo donde día a día pierden posiciones, Rusia usa en la guerra al 10 por ciento de su fuerza militar, lo que significa que tiene el sartén por el mango y finalizarán el conflicto en el momento en que lo consideren conveniente.

Entre la reciente ayuda militar enviada por Estados Unidos, los misiles ATACMS que antes tenían un rango de 165 kilómetros, ahora son de 350 kilómetros.

Si bien, esos misiles permitirán al ejército ucraniano atacar la defensa profunda de los rusos, son a la vez una motivación para que Rusia empuje su ejército 350 kilómetros más hacia el oeste y evitar que esos misiles hagan blanco en territorios de Federación Rusa y en territorios de las recién anexadas repúblicas como Donetsk o Zaporiyia.

Los misiles ATACMS servirán a Ucrania a clavarle rejones a Rusia al atacar población civil o intentar otra vez destruir el puente del estrecho de Kerch, que conecta Crimea con territorio ruso continental, en espera de una respuesta visceral de los rusos que meta a la OTAN en el conflicto.

El paquete de ayuda a Ucrania, Israel y Taiwan son una bocanada de aire para las campañas electorales estadounidenses y un apoyo para reactivar las líneas de producción que generen armamento nuevo que Estados Unidos podrá utilizar contra China, el verdadero rival.

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En una visión más amplia del mapa de Eurasia, Estados Unidos buscaba con el conflicto en Ucrania debilitar o destruir a Rusia para luego enfrentar a China sola.

El plan no funcionó como esperaban, Rusia se fortaleció en lo económico con los países BRICS, reactivó su industria militar, incrementó el número de su ejército y ha consumido en la guerra ucraniana todo el material bélico de los almacenes de los países OTAN.

Mientras su aliado Rusia consume tiempo y material militar occidental en Ucrania, China fortalece cada día sus capacidades militares, principalmente su flota, misiles, aviación y drones, afilando cuchillos para la otra guerra que se avecina.

Terrorismo nuclear

Lanzar los dados no es la manera de tratar la seguridad nuclear”

Rafael Mariano Grossi

Director de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa que consta de seis reactores con combustible de uranio, está bajo ataque.

Controlada por el ejército ruso desde la guerra iniciada en febrero de 2022, las instalaciones han sido dañadas por bombardeos y últimamente por drones, y aunque parezca una total locura, se han lanzado misiles en sus cercanías que pusieron en riesgo de un accidente nuclear, no solo a Rusia y Ucrania, sino a toda la región euroasiática.

La Agencia Internacional de Energía Atómica, dependiente de la ONU, mantiene desde septiembre de 2022 una misión en la planta nuclear, y ha constatado los repetidos ataques hacia las instalaciones, el último ocurrido el domingo 7 de abril con drones, uno de los cuales impactó en el reactor 6, provocando al menos la muerte de una persona.

“El domingo, ataques directos a la planta nuclear de Zaporiyia, marcaron el mayor escalamiento de seguridad nuclear, incrementando significativamente el riesgo de un accidente nuclear”, dijo Rafael Mariano Grossi, director de la AIEA.

La planta se encuentra al sureste de Ucrania, en el óblast (estado o departamento) de Zaporiyia, una de las regiones prorrusas que mediante un referéndum decidieron anexarse a la Federación Rusa. La planta se encuentra cerca de Crimea, a unos 500 kilómetros al sureste de Kiev y a unos 700 kilómetros de al suroeste de Moscú.

Un accidente afectaría principalmente a Crimea y las regiones recién anexadas a la Federación Rusa de Zaporiyia, Jersón, Donetsk y Lugansk, pero también a la rusa Rostov y a la ucraniana Kiev, aunque los efectos de la radiación afectarían a países europeos de la OTAN, como Alemania, Polonia, incluso Turquía.

“Nadie puede obtener beneficio alguno o ganancia ni política ni militar con estos ataques a las instalaciones nucleares”, dijo Grossi.

A modo de perspectiva, viajemos unos 400 kilómetros al norte de esta planta, al 26 de abril de 1986, en la ciudad de Pripyat, Ucrania, donde el Reactor 4 de la planta Vládimir Ilyich Lennin, conocida como Chernobyl, estalló expulsando todo tipo de isótopos radioactivos producto de la fisión de plutonio.

Estimaciones posteriores señalan que el mayor accidente nuclear en la historia arrojó radiación al ambiente equivalente a 500 veces lo emitido por la bomba atómica de Hiroshima, que afectaron directamente a 13 países de Europa, provocó la evacuación de más de 116 mil personas de poblaciones que se volvieron inhabitables por más de 100 años y generó una nube radiactiva que tuvo efectos para todo el hemisferio norte del planeta.

Desde febrero de 2022 que las instalaciones fueron tomadas, rusos y ucranianos se culpan mutuamente de lanzar bombardeos sobre la planta, que fue gradualmente apagada para no generar electricidad.

A petición de los rusos, en abril de ese año, la AIEA envió una misión con expertos en balística que analizaron los bombardeos constantes sobre la planta, pero nunca emitieron conclusiones.

En Ucrania hay otras tres centrales nucleares; Rivvne, Kimelnistki, Yutznokrainsk, ninguna de las cuales ha reportado ataques o agresiones, solo la de Zaporiyia, ubicada más cerca del territorio ruso.

En abril de 2023, el periódico inglés, The Times, publicó que en distintas ocasiones, el ejército ucraniano intentó recuperar militarmente la central eléctrica.

De acuerdo con sus fuentes militares, en una de esas incursiones, Estados Unidos ayudó a los ucranianos con las coordenadas para atacar con misiles HIMARS, (cohetes con cabeza explosiva de 120 kilogramos guiada por GPS) las inmediaciones de la ciudad de Energodar y las inmediaciones de la planta nuclear.

En el verano de 2023, mientras la “contraofensiva” del ejército de Ucrania fallaba en romper las defensas rusas, el Presidente Volodimir Zelenski informó que, en base a información de inteligencia, los rusos habían colocado explosivos en torno a los reactores nucleaes y dispositivos de enfriamiento, y aunque la misión de la ONU presente en el sitio desmintió las acusaciones, en Europa y Estados Unidos la versión que predominó fue la del mandatario ucraniano.

En respuesta a Zelenski, los congresistas de Estados Unidos, el republicano Lindsey Graham y el demócrata Richard Blumenthal, presentaron de manera conjunta una iniciativa legal para que, en caso de que Rusia o sus aliados detonaran una bomba atómica o provocaran un accidente nuclear en la planta de Zaporiyia, se tomara como un ataque a toda Europa y por ende, a los países OTAN, lo que debería generar una reacción militar de toda la Organización Atlántica contra Rusia, es decir, la tercera guerra mundial.

De acuerdo con expertos nucleares, los reactores de Zaporiyia no son tan inestables como los de Chernobyl, están mejor aislados y tienen medidas adicionales de seguridad, pero un corte en la energía eléctrica que mantiene el sistema de enfriamiento, podría provocar el derretimiento del material radoactivo y la expulsión de radiación perniciosa al ambiente.

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Los 178 miembros de la AIEA presentes en la planta de Zaporiyia reportaron explosiones cercanas a las instalaciones hasta noviembre del año pasado, pero este mes de abril reiniciaron los ataques directos, ahora con vehículos aéreos no tripulados.

“Los ataques del domingo, por fortuna no comprometieron la seguridad nuclear de una manera seria”, dijo Grossi, “pero sería irresponsable de nuestra parte asegurar que futuros ataques no lo harán”.

“Lanzar los dados no es la manera de tratar la seguridad nuclear”.

El camino de la sangre

Quien elige el camino de la sangre, la violencia y la muerte sabe que los odios que se generan volverán de algún modo a sí mismo o a los suyos.

Lo sabía Rusia al iniciar su ofensiva en Ucrania y lo anticipaba ahora que, ante su lento pero imparable avance en el campo de batalla ante un ejército menguante, a los ucranianos les quedaba el camino de las actividades terroristas.

Los servicios de inteligencia ucranianos, liderados por Kirilo Budanov, quienes colaboran con, y reciben entrenamiento de la CIA estadounidense y del MI6 Británico, ha reconocido recientemente ser los autores del asesinato con un coche bomba cerca de Moscú de Daria Dugina, hija del filósofo Aleksandr Dugin en agosto de 2022.

También reconocieron estar detrás de la explosión de un camión bomba que dañó el Puente de Kerch, que conecta Crimea con Rusia continental, en octubre de 2022, atentado que mató a tres personas.

Otro ejemplo con los tintes de un atentado terrorista fue el ataque el día último de diciembre de 2023 en la ciudad rusa de Belgorod, donde los ucranianos lanzaron sobre un mercado, una bomba de racimo que mató a 25 civiles e hirió a más de un centenar.

Sin embargo, ¿están implicados los servicios de inteligencia ucranianos en el ataque al Crocus City Hall del 22 de marzo?, hay señales que apuntan a que sí, pero siempre hay un “pero”.

El tiroteo a mansalva que provocaron cuatro ciudadanos de Tayikistán con fusiles Kalashnikov, seguida de un incendio del salón de conciertos que ha dejado en cifras oficiales 137 muertos y más de 150 heridos, provocó una rápida reacción del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Antes de lamentar el suceso, el Gobierno estadounidense exoneró a Ucrania y al unísono, todos los medios “occidentales” publicaron que el grupo extremista Isis se atribuyó el atentado.

La postura estadounidense brilla, principalmente porque el 7 de marzo, la Embajada de Estados Unidos en Moscú lanzó una alerta para que los ciudadanos estadounidenses en Rusia evitaran “grandes concentraciones en Moscú, incluyendo conciertos públicos”, información que según el Kremlin, los norteamericanos no compartieron.

Los servicios de inteligencia y policías rusos detuvieron a las pocas horas camino a la frontera con Ucrania, a 11 personas relacionadas con el ataque, entre ellos a los cuatro tayikos que perpetraron el ataque, dijeron haber sido contratados a través de la red social Telegram por un desconocido ministro de culto religioso del Islam, quien les ofreció 500 mil rublos, la mitad antes, la mitad después del “trabajo”.

Normalmente los ataques yihaidistas se caracterizan porque sus perpetradores se inmolan para alcanzar el paraíso. Los motivos religiosos no cuadran en el mes del Ramadán, en viernes, el día más sagrado, y en horas de oración.

Quien diseñó el ataque pudo haber asesinado al poco tiempo a los perpetradores y desaparecer cualquier evidencia, pero les ofreció una “puerta de salida” y la segunda mitad del pago una vez que llegaran a Ucrania.

Las posibilidades quedaron en que los servicios de seguridad rusos asesinaran a los atacantes durante su incursión al Crocus City Hall, o bien en su huída, o bien en su captura, pero también la posibilidad de que los detuvieran.

En geopolitólogo brasileño, Pepe Escobar, ve la mano del “Estado Profundo” al elegir este centro de espectáculos, propiedad de la familia Agalarov, de origen Ruso-Azerbaiyano, muy amigos de Donald Trump.

Pero, además del terror a la población, ¿qué reacción pretenden despertar con este ataque de Vladimir Putin?

Una posibilidad es que, al dejar huellas suficientes que apuntan a Kiev, cuya embajada en Tayikistán recluta mercenarios para luchar contra Rusia, los perpetradores busquen una reacción más violenta que escale, ahora sí, una guerra total que busque destruir al mando político de Zelenski, como lo claman los guerreristas de la OTAN y del Partido Comunista ruso.

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El camino de la sangre lo eligió también el mando político israelí al desdeñar los Acuerdos de Oslo de 1993 con la pacífica Organización para la Liberación de Palestina, (OLP), y decidió apoyar y financiar a la organización extremista Hamás que desde su surgimiento ha llevado a una escalada violenta que parece no tener límites, principalmente de octubre del 2023 a la fecha.

El camino de la sangre, también lo ha elegido la OTAN, que recientemente envió tropas uniformadas de Alemania, Polonia y Francia a territorio ucraniano y las estacionó al sur de Kiev, lo que podría desatar nuevamente una nueva guerra que se extienda por toda Europa.

Mientras el Presidente francés, Emmanuel Macrón incendia verbalmente su relación con los rusos, Francia eleva su alerta máxima ante la posibilidad de ataques terroristas de cara a los Juegos Olímpicos que inician en tres meses. Tic tac, tic tac.

Guerras y elecciones

A mediados de 2021, uno de los analistas geopolíticos a quien sigo desde años atrás, expresó su preocupación por la baja aprobación de Joe Biden, quien había caído por debajo del 44 por ciento en las encuestas antes de concluir el primer año de su mandato.

La preocupación provenía del hecho histórico de que, ante bajos índices de aprobación, los presidentes estadounidenses tienden a iniciar un conflicto bélico, bajo el cual, la población se unifica y permite elevar la popularidad del gobernante.

El conflicto estalló en febrero 2022 y aunque fue Rusia la que invadió Ucrania, en apariencia un conflicto sin la participación de Biden, el papel protagónico de Estados Unidos fue evidente desde el principio. Al demonizar al agresor, Biden se puso del lado de “los buenos” y proclamó que, liderados por su gran nación, los ucranianos saldrían vencedores.

Sin embargo, los conflictos armados en Ucrania y la Franja de Gaza no han servido para cohesionar a los estadounidenses en torno a la figura presidencial.

La última encuesta del Washington Post y ABC News de principios de marzo, le dan a Joe Biden una aprobación históricamente baja del 37 por ciento, que de mantenerse o acentuarse, le aseguran perder en la elección presidencial ante el republicano Donald Trump y el independiente Robert Kennedy.

Del otro lado del mundo, la unificación popular en torno a su mandatario sí se cumplió para Vladimir Vladimirovich Putin, quien obtuvo el 87 por ciento de los votos.

Aunque para la mayoría de los medios en el “mundo libre”, se trató de una “farsa electoral”, la participación de más del 77 por ciento de los electores, cifra récord para una elección en ese país, habla de que existen otros elementos.

Para nadie era un secreto que Putin se reelegiría y a sabiendas de eso, tanto Estados Unidos como la Unión Europea habían desacreditado ya esa elección. Los mercados internacionales también lo dieron por hecho. Pero ese no era el plan.

A raíz de la invasión a Ucrania, los países del “occidente colectivo”, incluído Japón, aplicaron el plan preconcebido. Miles de sanciones económicas, hasta convertirlo en el país más sancionado del planeta.

Empujada por Estados Unidos, Europa se desvinculó comercialmente de Rusia en espera de quebrarla económicamente, pero mientras la Unión Europea cayó en un hoyo de inflación y pérdida de empresas, la Federación Rusa encontró puertas abiertas al comercio en los países BRICS, organización a la que se sumaron 10 países este año.

Como lo dejaron claro políticos estadounidenses y documentos de influyentes tanques de pensamiento (Think Tanks) como la Rand Corporation, la idea era desestabilizar económica y políticamente a Rusia para provocar un cambio de régimen desde adentro, es decir, que la población rusa le diera una patada a Putin y poner en su lugar a otro mandatario, quizá más amistoso con Estados Unidos, o incluso partir a la Federación en varios países.

El analista geopolítico español, Fernando Moragón, especializado en Rusia y China, comentó que, si bien Putin tenía una aprobación mayor al 50 por ciento al inicio de la invasión militar, una parte de los rusos no tenía una opinión definida, y otra parte sustancial, una opinión contraria por llevar al país a una guerra.

Sin embargo, explica Moragón, al ver las declaraciones de políticos europeos y estadounidenses de que buscaban quebrar a Rusia y con las sanciones regresarla “a la edad media”, les hizo ver que la bronca no era hacia el mandatario ruso, sino contra toda la población. Ello les hizo apoyar al mandatario en turno.

Seguramente habrá tantas motivaciones como los más de 87 millones de electores rusos, pero en la ecuación interviene que el crecimiento económico del País fue poco más del 3 por ciento en 2023, mientras la Unión Europea está en un entorno de recesión, disminuyó el número de pobres y existe pleno empleo, en parte por la economía de guerra que puso a funcionar sus empresas militares al servicio de la muerte.

El estallido del conflicto en Gaza es también otro motivo para el declive electoral de Biden.

Mientras la población mundial ve con horror el genocidio de miles de palestinos, los gobiernos se ponen del lado del gobierno israelí, como ocurre con la presidencia estadounidense.

La mayoría de la población afroamericana, migrantes latinoamericanos e islámicos, son usualmente votantes del Partido Demócrata, pero ahora no están tan convencidos debido al apoyo al genocidio.

El micrófono abierto en el Congreso donde Biden critica al Primer Ministro Israelí, o la reunión con Neftalí Bennett, el principal opositor político de Netanyahu, buscaban dar la idea de cierta distancia con el régimen israelí.

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Sin embargo, un reporte reciente del Washington Post, señala el Gobierno de Biden ha realizado más de 100 ventas secretas de armas, como municiones de artillería, bombas guiadas y armas de distintos tipos, sin las cuales, la operación militar de Israel no sería viable.

Del lado republicano, Donald Trump se vende como el presidente que no inició una sola guerra, y quien terminaría en un solo día, la guerra en Ucrania.

Sin embargo, es un fuerte opositor al ascenso de China que podría desatar un conflicto en Taiwan, y es ideológicamente más cercano a Netanyahu que Biden.

Además, la hija de Trump, Ivana, fue considerada la mujer judía más influyente de Estados Unidos, esposa de Jard Kushner, un judío ortodoxo quien tuvo gran influencia política durante su primer mandato presidencial.​

Ridiculizar la paz

"Negociar es una palabra valiente"

Papa Francisco

El cine de Hollywood nos ha enseñado que hablar de “paz mundial” es asunto de candidatas de belleza sin cerebro, un tema de personas con una inocencia ridícula, gente que no sabe de la realidad,

Por el contrario, la guerra, el uso de armas para resolver conflictos es “cool”, varonil, poderoso y preferible.

Incluso para luchar contra “el mal”, entendido este como las fuerzas demoniacas, ejemplos como Hellboy (Guillermo del Toro 2004), o Constantine (Francis Lawrence 2005), muestran a los héroes del lado celestial eliminar a sus oponentes con grandes y potentes pistolas y rifles, obvio, cargados con balas especiales antidemoniacas.

Bajo esta óptica, resultó para muchos belicistas, “ridículo” el Papa Francisco al hablar de paz en Ucrania.

En una entrevista reciente con la cadena RSI de Suiza, el Papa Francisco dijo que, ante su situación actual, (de derrota militar), los gobernantes en Ucrania deben pensar en el pueblo y tener el coraje de sacar la “bandera blanca” y negociar.

“Se puede negociar con la ayuda de potencias internacionales, la palabra negociar es una palabra valiente, cuando estás por ser derrotado, debes tener el coraje y la vergüenza de negociar. ¿Con cuántos muertos acabarás si no negocias a tiempo?”, dijo el Papa en su entrevista en italiano.

La dura respuesta ucraniana llegó por el Ministro de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, quien le recordó al Papa la postura del Vaticano en la primera mitad del Siglo 20, es decir, ante Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

“El más fuerte es el que, en una batalla entre el bien y el mal se mantiene en el lado del bien antes de ponerse en el mismo lado y llamarle ‘negociaciones’. Nuestra bandera es amarilla y azul, es la bandera por la que vivimos, morimos y prevalecemos. Nunca levantaremos otra bandera”.

Fuera de los medios tradicionales que ocultan el declive bélico de Ucrania, los analistas militares observan un ejército ruso que, en una “defensa activa”, sin emplearse a fondo, avanzan sus posiciones, le arrebatan a un disminuido ejército ucraniano villas y poblaciones, todo sobre decenas y cientos de cadáveres de unos y otros.

Desde octubre del 2023, el Ejército de Ucrania no ha podido reclutar de entre su población a tropas suficientes.

Sus batallones y unidades de combate han sufrido hasta un 70 por ciento de pérdidas que no se pueden suplir y la mayoría del equipo bélico que les proporcionaron 30 países de la OTAN yace calcinado en los extensos campos ucranianos.

En ojos de militares estadounidenses y europeos, la industria bélica rusa ha despertado, su ejército entrenado en batalla real recluta cada mes a 30 mil voluntarios y tiene a cientos de miles de tropas en las fronteras norte y suroeste de Ucrania con equipo militar nuevo, listas para iniciar una ofensiva que podría tomar el estratégico puerto de Odesa y dejar al país sin salida al mar.

La Ucrania en rumbo al “suicidio” que observan el Papa Francisco y otros analistas internacionales despreció, desde el inicio del conflicto, una salida rápida que hubiera evitado la pérdida del territorio y cientos de miles de vidas.

En su invasión de febrero del 2022 a Ucrania, (en ese entonces 200 mil tropas), al estilo de la “guerra relámpago” (Blitzkrieg) alemana cubrió con unidades blindadas todo el territorio, y con 40 mil tropas por aire y tierra llegaron hasta la capital, Kiev, momento en que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, (con un ejército de un millón de soldados), pidió negociar.

El Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ofreció Ankara y junto con los rusos acordaron en abril de 2023, un documento que detenía la agresión bélica, retiraba las tropas rusas y pedía principalmente la neutralidad de Ucrania, su no ingreso a la OTAN, limitar el tamaño de su ejército.

También le permitía mantener las repúblicas de Donetsk y Lugansk a cambio de respetar su autonomía y de frenar las agresiones militares hacia su población, como lo publicó recientemente, el periódico estadounidense The Wall Street Journal que tuvo acceso al documento.

David Arajamia, dirigente del Partido Servidor del Pueblo que llevó al poder a Zelenski, y miembro del equipo ucraniano de negociación, declaró a finales del 2023 que todo estaba listo para la firma, pero el entonces Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, voló de urgencia a Kiev para dinamitar el tratado.

“Esta guerra se peleará hasta el último ucraniano”, dijo Johnson luego de su reunión con Zelenski.

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Ante la nueva situación, el mando cambió la estrategia; movilizaron a 300 mil soldados más, ordenaron una retirada hacia el este, donde establecieron líneas de defensa que han consumido a más de la mitad del ejército ucraniano.

A nivel político organizaron referéndums en las repúblicas de Jersón, Donetsk y Zaporiya, donde la gran mayoría aprobó la anexión y poco después Rusia modificó su Constitución para anexar esas regiones a su federación.

Ante el inminente avance ruso, Estados Unidos y los 31 países que conforman la OTAN parecen dispuestos a subir las apuestas, enviar tropas a territorio ucraniano, más equipo militar y cerrarle la puerta a la palabra “paz”.​

A dos años de la invasión rusa en Ucrania

Ventana al exterior | H.G Esquivel

Hace dos años, las redes sociales se inundaron de los colores amarillo y azul, (el amarillo los campos de trigo y encima el cielo azul), lo mismo en perfiles de WhatsApp, de Twitter y Facebook.

Millones de personas en el mundo se solidarizaban así con “la causa ucraniana” de la “brutal y no provocada” invasión de los rusos a su país, sin embargo la gran mayoría de las personas desconocían y desconocen aún los antecedentes de un conflicto donde se mezclan los nacionalismos, el sentimiento antirruso, el belicismo y los intereses económicos de las potencias que se juegan en esa región del mundo un episodio de una guerra aún más grande.

Visto bajo cierta óptica, el pueblo ucraniano es víctima de un juego de poder que los llevó a un conflicto armado sin futuro contra una potencia bélica con armamento nuclear dispuesta a incendiar el mundo antes que perder.

Tras dos años de conflicto, Ucrania es un país devastado que perdió a millones de ciudadanos en una huida hacia otros países.

Debido al conflicto, Ucrania perdió hasta ahora, una quinta parte de su territorio, incluida la población ruso parlante. Con su economía fracturada, no tiene capacidad de pagar siquiera los sueldos de su burocracia sin el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Su ejército está disminuido, tanto en equipo como en personal y ante la voracidad del atacante, podría incluso perder la región de Odesa y con ello su salida al Mar Negro, punto vital para la salida de granos, uno de los principales motores de la economía ucraniana.

Además de ello, una Ucrania debilitada podría dar paso a una “canibalización” por parte de sus vecinas Polonia que reclama regiones ucranianas, y Hungría, que busca recuperar la Trascarpatia, donde hay ciudadanos que tienen idioma y cultura húngara.

¿Cómo llegó Ucrania a esa condición?

Como una de las repúblicas de la menguante Unión Soviética, en enero de 1991 Crimea organizó un referéndum para independizarse, y en agosto siguiente, Ucrania hizo lo mismo. En 1995 el Ejército de Ucrania tomó por la fuerza a Crimea, derogó su constitución y la anexó a su territorio. El movimiento incomodó a Rusia, pero no provocó ninguna acción, debido a que se respetó el arrendamiento a 100 años del puerto de Sebastopol, la base de su Flota del Mar Negro, y el único puerto de aguas calientes para la entonces disminuida Federación Rusa.

Los países occidentales favorecieron e impulsaron el crecimiento de grupos nacionalistas y ultra nacionalistas en el oeste de Ucrania que exacerbaban el sentimiento antiruso, lo que llevó en 2012 al Presidente pro europeo, Viktor Yanukóvich, a promulgar una ley que, en los hechos prohibía el idioma ruso e imponía multas a quien no hablara ucraniano.

En un país donde la mayoría habla ruso, el caldo del conflicto estaba preparado; se desataron protestas en las regiones de Donetsk, Lugansk, Mariupol y Odesa.

La Unión Europea estaba a punto de firmar un acuerdo de adhesión con Ucrania, pero Yanukóvich notó que era contraproducente, porque toda su economía e industria estaban engranadas con la Federación Rusa. Al retroceder en el acuerdo, los grupos ultranacionalistas llamaron a manifestaciones en la plaza principal de Kiev, llamada Maidán a finales del 2013.

Victoria Nuland, la Secretaria de Estado de Estados Unidos para Asuntos de Europa, considerada una “lobista” de la industria armamentista, repartía panecillos a los manifestantes.

Las manifestaciones tornaron en violentas, grupos paramilitares armados dispararon a la población y ante el escenario, Yanukóvich dimitió.

Tras un gobierno interino, el Presidente Petro Poroshenko empeoró la ley de idiomas y las protestas en Donetsk y Lugansk, la llamada Región del Dombás, fueron aplastadas con acciones militares que provocaron muertos y heridos, lo que empujó a que en 2014 esas repúblicas llamaran a un referéndum donde la gran mayoría votó a favor de declararse autónomas.

Las repúblicas pidieron el reconocimiento de Rusia, pero Putin dijo “no”, mientras que los ejércitos ultranacionalistas ucranianos atacaban con armas de la OTAN a las milicias separatistas.

Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, ha reconocido en distintas ocasiones el apoyo a Ucrania desde el 2014, a donde dirigieron no solo armamento ligero, sino equipo blindado, misiles, defensa aérea, inteligencia, drones, acceso a satélites, entrenamiento militar y asesoría de los altos mandos.

Incluso, una reciente investigación del NYT reveló que a raíz del golpe de estado en Ucrania, la CIA de Estados Unidos construyó 12 bases de inteligencia para espiar a Rusia desde su frontera y dirigir las operaciones militares de Ucrania.

La llegada de un gobierno antiruso a Ucrania provocó también un nuevo referéndum en Crimea, que en 2014 decidió por más de un 98 por ciento anexionarse a Rusia, y debido a lo estratégico de su puerto de Sebastopol, Rusia se la anexionó.

Putin intentó frenar la guerra contra la población rusa en el Dombás, y junto con Francia, Alemania y Bielorrusia firmaron en febrero de 2015 los Acuerdos de Minsk, y aunque el texto para buscar la paz llegó hasta el Consejo General de la ONU, no hubo país que lo hiciera cumplir y hasta el 2022 más de 40 mil “separatistas”, entre milicias y población civil habían muerto.

Las declaraciones de la ex Canciller alemana, Angela Merkel, de que los Acuerdos de Minsk fueron una treta para engañar a Putin mientras Estados Unidos y la OTAN fortalecían al ejército Ucraniano indican que este conflicto estaba planeado.

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El Presidente Volodimir Zelenski, un actor famoso que llegó al Gobierno ucraniano con la promesa de pacificar el Dombás, pero intensificó la guerra, emitió en marzo de 2021 un decreto para recuperar Crimea y movilizó sus tropas hacia las fronteras.

La máxima línea roja de Rusia es que Ucrania se una a la OTAN porque no quiere tener los misiles nucleares de Estados Unidos apuntándole desde su frontera, sin embargo, Zelenski insistió en unirse a la alianza atlántica y llamó a Estados Unidos a instalar armas nucleares para defender a occidente de la amenaza Rusa.

La amenaza se materializó el 24 de febrero de 2022, cuando más de 300 mil soldados cruzaron las fronteras y comenzaron una sangrienta y despiadada guerra civil entre pueblos hermanos que fueron enemistados y que habría cobrado dos años después, la vida de más de 800 mil personas.​

Cien segundos para la medianoche; las superpotencias cerca de una catástrofe nuclear

Por Alejandro Nava Femat | @alexnavafemat

“‘No sé con qué armas se combatirá la tercera guerra mundial, 

pero la cuarta se peleará con palos y piedras”

Albert Einstein

En 1945, Albert Einstein y científicos de la Universidad de Chicago que colaboraron en desarrollar las primeras armas atómicas del denominado Proyecto Manhattan (Manhattan Project), fundaron el Boletín de Científicos Atómicos, dos años después, en 1947, crearon el simbólico “Reloj del Juicio Final” (Doomsday Clock), con el objeto de medir el grado de amenaza nuclear latente para la humanidad y el planeta, con potencial de acabar con la civilización. Este reloj, en el que la medianoche representa la cuenta regresiva a cero de la destrucción total y catastrófica de la humanidad, cada año la Junta de Ciencia y Seguridad (The Science and Security Board) del Boletín, le fija sus “manecillas del tiempo” en consulta con su Junta de Patrocinadores, la cual incluye 13 premios Nobel.

El reloj se ha convertido en un indicador universalmente reconocido sobre la vulnerabilidad existente en el mundo a diversas catástrofes, primordialmente de índole nuclear. Este año 2021, la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín de Científicos Atómicos, compuesta por un grupo selecto de líderes reconocidos a nivel mundial con enfoque específico en riesgo nuclear, cambio climático y tecnologías disruptivas, fijaron el tiempo del Reloj del Juicio Final a 100 segundos para la medianoche, es decir, a tan solo 1 minuto 40 segundos para la destrucción de la civilización humana, lo mas cerca que ha estado nunca, dado los riesgos que hoy enfrenta la humanidad y el planeta en la carrera armamentista de orden atómico con potencial hipersónico.

Ucrania: europeístas versus pro rusos

Una de las zonas de mayor inestabilidad y tensión en el mundo, se encuentra en la región más densamente poblada del este de Ucrania, el Donbass, conformada por los óblast (entidad o territorio subnacional) de Donetsk y Lugansk, frontera con el óblast  de Vorónezh en Rusia. Toda esta  región,  susceptible a escalar un conflicto de enormes proporciones, latente tras la caída de la Unión Soviética, detonada cuando el presidente pro ruso Víktor Yanukóvich, se negó a aceptar las condiciones y firma del Acuerdo de Asociación y de Libre Comercio entre Ucrania y la Unión Europea, explotando la noche del 21 de noviembre del año 2013, en una manifestación estudiantil convertida en revuelta, en la céntrica plaza del Maidan en la capital Kiev. 

La lucha de ucranianos europeístas de extrema derecha por alcanzar su total independencia de Rusia, y adherirse de lleno a la Unión Europea y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), desembocó el 21 de febrero en la salida del país y destitución -vía votación- en la Rada Suprema (Parlamento unicameral de Ucrania) del presidente democráticamente  electo Yanukóvich, lo que condujo a la formación de un gobierno ilegítimo de transición, presidido por el líder de la propia Rada, el europeísta Aleksander Turchinov, quien ya como presidente en funciones, realizó cambios constitucionales y convocó a nuevas elecciones adelantadas para el 25 de mayo del 2014, sin la participación de las auto proclamadas Repúblicas de Donetsk y Lugansk, en la que resultó ganador el empresario, político y también europeísta Petro Poroshenko, a quien se le vinculó con la vieja política de corrupción gubernamental y con grupos de extrema derecha neo-nazis fuertemente armados.

La caída del presidente Yanukóvich y su gobierno, generó duras protestas en el sur y sureste del país, particularmente en las regiones de Donetsk, Lugansk, Crimea y Sebastopol, donde la mayoría de la población ruso parlante, que no contenta con el resultado del denominado euromaidan, mostró su indignación por la instalación de un gobierno ilegitimo, pro europeo.

Como respuesta al golpe de Estado, las modificaciones constitucionales y la llegada al poder de fuerzas anti-rusas de ultraderecha, habitantes realizaron protestas en la península de Crimea y Sebastopol, derivando en una poderosa movilización pro rusa.

El 25 de febrero del 2014, ciudadanos de Crimea se manifestaron frente a la sede de la entonces Rada Suprema (Parlamento de Crimea) hoy Consejo Supremo, exigiendo a los diputados no reconocer a las nuevas autoridades del país que usurparon el poder tras los disturbios y enfrentamientos en Kiev, así como convocar a un referéndum que definiera el futuro desarrollo a elegir de la península, bajo tres preceptos: conservar el estatus de república autónoma en el seno de Ucrania, ser un Estado independiente o reincorporarse a Rusia.

La reunificación de Crimea a Rusia

El 16 de marzo del 2014, la entonces República Autónoma de Crimea (ubicada en las costas del estratégico mar Negro y el mar de Azov) en apego a las leyes internacionales en materia de autodeterminación, celebró un referéndum democrático sobre su estatus político, resultando en que un 96.77% de sus votantes decidió a favor de su reunificación con la Federación Rusa. El 17 de marzo, basándose en los resultados del referéndum, la Rada Suprema de la península, aprobó en votación mayoritaria, el decreto de independencia de Ucrania, solicitando la reincorporación de Crimea a Rusia en condición de entidad federada. A su vez, los concejales del Ayuntamiento de Sebastopol, refiriendo a la Carta europea de la autonomía local, las cláusulas 38 y 69 de la Constitución de Ucrania, el artículo 1 de la Convención internacional de los derechos económicos, sociales y culturales y el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, votaron a favor de la integración de la ciudad a la Federación de Rusia, como territorio federal bajo el mismo estatus de las ciudades de Moscú y San Petersburgo. 

Para el 18 de marzo, el presidente ruso, Vladímir Putin, el primer ministro de Crimea, Serguéi Aksiónov, el presidente del Consejo Supremo de Crimea, Vladímir Konstantínov y el alcalde de Sebastopol, Alekséi Chaly, firmaron el acuerdo sobre la adhesión de la República de Crimea a la Federación de Rusia, ratificado posteriormente por la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento) y por el Consejo de Federación (Cámara Alta). Finalmente, el 21 de marzo el Presidente Putin, firmó la ley sobre la ratificación del acuerdo de adhesión de Crimea y Sebastopol a Rusia. Se abandonó el huso horario de Kiev (UTC+2), para adaptar el de Moscú (UCT+4) y se declaró al rublo ruso como moneda oficial.

La Unión Europea, reconoció tanto la ilegal y transitoria presidencia de Aleksander Turchinov, como la elección adelantada de Petro Poroshenko, ambas derivadas directamente de un golpe de estado, pero desconoció el referéndum y la reunificación de Crimea a la Federación Rusa, calificándolo de ilegal, a lo que junto con Estados Unidos, impusieron sanciones económicas a Rusia, mismas que fueron ampliadas al Donbass y a los separatistas pro rusos.

Referéndums separatistas

Es en el contexto del euromaidan y la reunificación de Crimea a Rusia, que el 6 de abril del 2014, inició una confrontación armada entre los partidarios de las nuevas autoridades pro europeístas de ultra derecha de Ucrania y ciudadanos separatistas pro rusos en los óblast de Donetsk y Lugansk, entidades de lengua materna rusa en su mayoría, que se autoproclamaron independientes, tomaron edificios públicos e izaron banderas rusas en sustitución de las ucranianas, con el claro propósito de replicar un referéndum de autodeterminación similar al de Crimea, para incorporar así, a la Federación Rusa.

El 11 de mayo del 2014, a pesar del llamamiento del presidente Vladimir Putin de postergar la consulta con la finalidad de crear las condiciones necesarias para el diálogo, y en medio de una guerra, los separatistas pro rusos de las autoproclamadas Republicas Populares del Donbass, celebraron referendos secesionistas que tuvieron una participación del 75% en Donetsk, y del 81% en Lugansk, obteniendo como resultado que el 90% de los electores votara a favor de su autodeterminación e independencia, según informó Roman Lyahin, encargado de la comisión electoral para la organización de la votación.

De Ginebra a Minsk

Los combates entre ambos bandos continuaron, Ucrania realiza ataques disparando y bombardeando a población civil, incluidos niños.  Periodistas, funcionarios locales y miembros de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), han sido secuestrados y tomados como rehenes por los separatistas, mientras que hay miles de desplazados internos en Ucrania, y refugiados en Rusia, en medio de un bloqueo informativo, que bajo la amenaza de revocación de licencias, el gobierno de Ucrania prohibió a sus proveedores de televisión retransmitir una serie de canales de televisión rusos, que informaban directamente desde la zona de conflicto.

La situación llevó a realizar una primera reunión de emergencia celebrada el 17 de abril del 2014 en Ginebra, Suiza, entre Rusia, Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea, en la que acordaron disolver las formaciones militares ilegales, desalojar edificios públicos y deponer las armas. Al día siguiente, en conferencia de prensa, el líder de los separatistas pro rusos en la autoproclamada República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, declaró que el gobierno de Kiev era ilegitimo y que no abandonarían los edificios públicos, en tanto Kiev no hiciera lo mismo con la presidencia y la Rada Suprema, afirmó que ellos no habían participado en las conversaciones de Ginebra, por lo que no cumplirían con lo ahí acordado.                                                                                                                                                                               En los meses subsecuentes, y ya bajo el nuevo gobierno ucraniano de Petro Poroshenko, una escalada de violencia intensificó la guerra mediante fuertes enfrentamientos en distintas ciudades, poblados y villas de la región del Donbass, incluida la tragedia del 17 de julio del 2014, cuando un jet comercial Boeing 777, del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, con 298 personas de 10 nacionalidades distintas a bordo, proveniente de Ámsterdam con destino a Kuala Lumpur, fallecieron al ser derribado en el poblado de Grábovo, al este de Ucrania, por un misil tierra-aire Buk 9M38M1, de sistema ruso de defensa aérea.

En medio de acusaciones mutuas de culpabilidad entre el nuevo gobierno con los grupos europeístas de extrema derecha, y los separatistas pro rusos, se conformó un Equipo de Investigación Conjunto (Joint Investigation Team, JIT), compuesto por investigadores de Países Bajos, Bélgica, Australia, Ucrania y Malasia, que a la fecha, concluyen con una investigación de 36,000 páginas, la reconstrucción del fuselaje del avión, tres ciudadanos rusos y uno ucraniano acusados de transportar el misil de Rusia hacia Ucrania, la queja del Primer Ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, al considerar injusto e inusual que su país solo fuera incluido en el equipo de investigación seis meses después de la tragedia, cuando debió ser el primer involucrado en la investigación, así como de grandes interrogantes tales como ¿por qué Ucrania no cerró el espacio aéreo en una área de guerra?, ¿quién permitió los vuelos civiles sobre la zona de combate? y ¿por qué la autoridad neerlandesa permitió un vuelo civil sobre Ucrania en medio de un conflicto armado en ese territorio?

Con el objetivo de poner un alto al fuego en el Donbass, el 5 de septiembre de 2014, se reunieron en Minsk, capital de Bielorusia, representantes del gobierno de Ucrania, de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, de Rusia y de la OSCE con la mediación de Alemania y Francia, en la que firmaron un protocolo de 12 puntos para cesar los ataques de forma inmediata. El acuerdo no concretaba mecanismos de implementación y tampoco satisfacía plenamente a ninguna de las partes, en consecuencia y a tan solo horas de la firma, se reactivaron  los bombardeos.

Ante el evidente fracaso de los acuerdos de Minsk y el dramático agravamiento de la guerra que ha dejado decenas de víctimas en combates, se intensificaron los esfuerzos diplomáticos, se pulieron las deficiencias del acuerdo original y se establecieron tiempos para el retiro de la artillería pesada. Las partes involucradas se reunieron nuevamente en Minsk el 12 de febrero del 2015, y tras 16 horas de negociaciones, lograron un acuerdo de 13 puntos en los que destacan el cese del fuego, retiro de armas, intercambio de prisioneros y amnistía, controles fronterizos, retiro de combatientes extranjeros, reforma constitucional y elecciones. Si bien los acuerdos de Minsk II disminuyeron considerablemente los enfrentamientos bélicos, tanto el expresidente Petro Poroshenko en su momento, como después su sucesor, el actual presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky, (quien arrasó en las elecciones prometiendo lograr la paz en el Donbass) han incumplido gran parte de los puntos acordados, lo que derivó en hostilidades entre los dos bandos, sin que estas cesaran prácticamente en ningún momento.

A 7 años de guerra, el conflicto escala a tensión mundial

Iniciado el año 2021, la tensión en el Dombass se elevó al máximo, dado tres sucesos: primero, la OTAN llevó a cabo importantes movimientos militares en las fronteras cercanas a Rusia, y a las autoproclamadas Republicas Populares de Donetsk y Lugansk al este de Ucrania, posicionando una enorme fuerza multinacional con alrededor de 30 mil soldados distribuidos en Polonia, los países Bálticos, y Georgia, en más de 30 zonas de entrenamiento, siendo la mayor maniobra militar en los últimos 25 años de la organización trasatlántica, denominada DEFENDER-Europe21.

Segundo, en el marco de los ejercicios militares rutinarios que cada año realiza Rusia al interior de su territorio, tras el fin de cada temporada invernal, el Kremlin movilizó hasta 30,000 soldados rusos, artillería militar pesada, cohetes y misiles balísticos de corto alcance e instalado campamentos en el óblast de Vorónezh, al sur de su frontera con Ucrania, así como el traslado de 15 buques del mar caspio al mar negro.

Tercero, por su parte Ucrania reforzó y movilizó su equipamiento militar en la línea de separación de las zonas controladas por los separatistas pro rusos, a los que ahora Kiev considera terroristas,  lo que desató, que una guerra parcialmente contenida y que tras siete años de fuertes enfrentamientos, haya cobrado 14,000 muertos -según datos de las Naciones Unidas (ONU)- se violara el alto al fuego pactado, se duplicara de 5 a 10 el número de combates diarios existentes, recrudeciendo el conflicto armado.

Occidente Reacciona

En medio de la tensión y dada la situación, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, viajó a Berlín para reunirse con su homologa Annegret Kramp-Karrenbauersu, al termino del encuentro, anunció el envío de 500 soldados adicionales a Alemania. A su vez, por la vía diplomática con Turquía, se comunicó que se enviarían dos buques destructores, el USS Roosevelt y el USS Donald Cook al Mar Negro. Por su parte, el Reino Unido anunció el envío en el mes de mayo de un destructor Tipo 45 armado con misiles antiaéreos, una fragata antisubmarina Tipo 23, aviones cazas F-35 de la Real Fuerza Aérea (Royal Air Force, RAF), y helicópteros Merlin para la caza de submarinos, esto con el objetivo de mostrar su apoyo inquebrantable a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, de acuerdo con una fuente de alto nivel de la Armada británica, consultada por el diario inglés, The Times.

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Washington realizó vuelos de reconocimiento en el espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro, mientras que la Fuerza Aérea británica se sumaba a los sobrevuelos con patrullajes de la zona del mismo mar, cerca de Rumania. Ante esto, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, acusó a Estados Unidos y la OTAN de continuar con “actividades provocadoras" en el espacio aéreo y las aguas del Mar Negro, lo que calificó como intentos de una serie de Estados extranjeros por aumentar su presencia militar en las fronteras sur y occidental de Rusia, afirmó en una reunión con la cúpula militar.

Putin cierra el Mar Negro

La situación llevó a que el presidente Vladimir Putin decidera limitar el tránsito de buques de guerra extranjeros en aguas territoriales rusas, cerrando el estrecho de Kerch en el Mar Negro, del 24 de abril, hasta el 31 de octubre del presente año 2021. De acuerdo al Ministerio de Exteriores de Rusia, la decisión solo atañe a los buques de guerra extranjeros y no afectará de ninguna forma a la marina mercante.

La voz de Henry Kissinger

El dos veces Secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, durante las administraciones de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford (1973-1977), ha destacado en distintos foros un par de consideraciones de enorme peso y trascendencia que deben de tomarse en cuenta con enorme seriedad.

El 9 de noviembre del 2014, en entrevista al diario Alemán Der Spiegel, Kissinger advirtió que el inicio de una nueva Guerra Fría existe, lo cual no puede ser ignorado, si esta amenaza no se toma en serio, puede llevar a una tragedia. “si Occidente quiere ser honesto, tiene que reconocer que ha cometido un error". 

"Europa y Estados Unidos no han entendido la importancia de los acontecimientos que empezaron con las negociaciones sobre las relaciones comerciales de Ucrania y la Unión Europea, que luego desembocaron en las manifestaciones en Kiev, las relaciones entre Kiev y la Unión Europea debían haber sido objeto de diálogo con Rusia, Ucrania siempre ha tenido una importancia especial para Rusia, no entenderlo fue un error fatal", afirmó contundente el exjefe de la diplomacia estadounidense.

Otra importante consideración realizada por Henry Kissinger, fue en febrero del 2019, con motivo de la apertura de la nueva escuela de computación del Massachusetts Institute of Technology (MIT), en la que participó con una conferencia donde afirmó que “la sociedad humana no esta preparada para el surgimiento de la inteligencia artificial. El desarrollo de armas equipadas con una inteligencia artificial cada vez más avanzada, serán más difíciles de controlar que las armas nucleares” advirtió. 

Error humano, tecnológico o de contaminación espacial

Lo dicho por Henry Kissinger son factores a considerar en forma permanente, una situación de crisis como la que se ha vivido en el Donbass desde el año 2013 en que inició, fue escalando a muy altos niveles de tensión -similar a la crisis de los misiles en cuba- y estar cerca de llevar al mundo a una confrontación armada, en la que el mínimo error humano, tecnológico y/o de contaminación espacial desate una tercera guerra nuclear hipersónica sin precedentes, ni subsecuentes para la civilización. 

En esta ocasión, Estados Unidos renunció al envío de los dos buques destructores de navegación USS Roosevelt y el USS Donald Cook al Mar Negro, para evitar que las cosas salieran de control. Por su parte, Rusia anunció el fin de los ejercicios militares anuales, ordenando a las tropas regresar a sus lugares de despliegue permanente. Estas acciones permitieron disminuir la fuerte y peligrosa tensión escalada en toda la región del este de Ucrania, frontera con el suroeste de Rusia y el Mar Negro, y de ahí pasar al indispensable dialogo en una cumbre a celebrarse el próximo 16 de junio en Ginebra, entre los Presidentes Joe Biden y Vladimir Putin, en la que se discutirán asuntos urgentes tales como la relación bilateral, la estabilidad estratégica y la resolución de conflictos regionales.

El error humano de occidente se ha dado, la fatalidad prevista como resultado de esa acción contra Rusia advertida, en un contexto multinacional de realizar un mal cálculo geopolítico, que conduzca al mundo a una situación irreversible.

El desarrollo tecnológico de las nuevas y poderosas armas nucleares hipersónicas dotadas con Inteligencia Artificial (IA), las cuales actúan mediante autoaprendizaje y de forma autónoma para tomar decisiones, conlleva un enorme riesgo en situaciones de crisis bélicas, más aún cuando estas armas pueden ser difíciles de controlar, y por error, llegaran a tomar una decisión equivocada, humanamente no deseada.

Finalmente, a lo largo de la carrera espacial entre las superpotencias Rusia, Estados Unidos, y China (en el orden que fueron llegando al espacio) han ido generado desde viejos satélites en desuso, partes de vehículos espaciales, fragmentos pequeños y grandes, y una gran cantidad de chatarra con residuos espaciales en general, orbitando alrededor de la tierra. La reciente inclusión de empresas privadas del sector aeroespacial la esta intensificando, hoy esa basura espacial ya complica las telecomunicaciones vía satélite, la calidad de transmisión de Internet hacia la tierra y los accidentes en orbita son cada vez más comunes.

En un escenario de tensión entre superpotencias, en la que una posible colisión de objetos provenientes de la basura espacial, destruya algún elemento estratégico de comunicaciones y/o de defensa militar, pudiera ser interpretado -por error- como un ataque planificado por parte del adversario, es un escenario posible que puede conducir a que los hoy cien segundos del Reloj del Juicio Final, inicien su recuento moviendo sus manecillas hacia la media noche. Estos tres factores: el humano, tecnológico y el de contaminación espacial, no son producto de la ciencia ficción, son factores reales que de darse en forma individual o conjunta, podrían conducir  a la nunca deseada catástrofe nuclear.

Guerra entre Rusia y Ucrania provoca un alza en el pan lagunero

Con información Infobae y Meganoticias

La guerra entre Rusia y Ucrania está provocando un alza en insumos como el trigo. Este fenómeno provocará aumentos en el costo del pan lagunero.

En 2021, México importó desde Ucrania cerca de 132 mil toneladas de trigo y otras 32 mil toneladas desde Rusia. El conflicto bélico entre ambos países está provocando que esta materia prima suba de precio.

Como efecto dominó, los productores de harina en México que compran el trigo, han tenido que subir sus costos y éstos, a su vez, están repercutiendo en el precio final del pan.

A partir del lunes 4 de abril, la pieza de pan lagunero, particularmente el francés, podría subir hasta los 11 pesos, de acuerdo con representantes del gremio en la región. Las piezas dulces también subirán hasta tres pesos.

Afectaciones al pan lagunero; producto de la inflación

El costo del trigo se está disparando por el alza en el petróleo y los combustibles. La especulación que genera la guerra y la rivalidad entre occidente y euroasia han impactado en la economía internacional.

En el ciclo 2021-2022, las importaciones de trigo en México sumarán 4.9 millones de toneladas, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Pese a la gran cantidad de trigo que se importa desde Rusia y Ucrania, Estados Unidos sigue siendo el mayor proveedor para México, con el 76% del volumen total.

Estados Unidos, hasta el momento, registra un porcentaje inflacionario superior al 10%, cifra que está afectando directamente a los compradores. La cadena inflacionaria, como efecto dominó, llegó a los comerciantes locales y, específicamente, repercutirá en el precio del pan lagunero.

Fertilizantes rusos también impactan en el precio del pan lagunero

Otro producto en el que Rusia es potencia manufacturera es el fertilizante. Anualmente, México importa un millón de toneladas de fertilizante ruso.

De acuerdo con el INEGI, los precios de alimentos y energéticos han aumentado de manera considerable; el gas LP ha sufrido alzas de hasta el 5.7%, el pollo 3.61%, el limón 15.21% y la carne de res 1.40%.

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Todos estos insumos han subido, en gran medida, por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y ya están pegando en las microeconomías.

El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas señala que Rusia es el tercer productor y el primer exportador de trigo. Para el ciclo agrícola 2021-2022 se estima una producción de granos de 75.5 millones de toneladas, así como 35 millones de exportaciones. La inflación en este producto, generó el aumento en el pan lagunero y del todo el país.

Thomas Pynchon, Der Raketenmann

Correspondencias | Alfredo Loera | @alfredoloeramx

La idea más importante de la magna obra de Thomas Pynchon, Gravity’s Rainbow, es “They are in love. Fuck the war”. Con dicha frase finaliza uno de los pasajes más conmovedores de todo el libro, donde Roger Mexico y Jessica Swanlake se encuentran en una mansión derruida por los bombardeos alemanes en Londres durante la WWII. Se han alejado del caos de la ciudad en ruinas para tener un pequeño descanso y justo cuando empiezan a besarse, cuando comienzan a amarse, muy cerca, extremadamente cerca, se escucha el “Grito En El Cielo”. No es otra cosa que la caída del primero de los cohetes supersónicos: el escalofriante V2 (Vergeltungswaffe 2 - Arma de Venganza 2, y nótese el patológico nombre del juguete nazi).

La historia narrada en Gravity’s Rainbow se sitúa en la Segunda Guerra Mundial, pero por desgracia esta experiencia desde los años cuarenta del siglo pasado, a lo largo del mundo, jamás ha dejado de vivirse. Hoy en día, como nunca, estamos haciendo el baile del equilibrista, pues como es sabido de todos en Ucrania se está abriendo la Caja de Pandora, si no es que ya está completamente abierta. El cohete es el símbolo de nuestra época.

No hay autor que haya esbozado este símbolo mejor que Pynchon. Su grandeza poética está en la capacidad de ver en dicho artefacto la estructura de nuestra realidad. La espada de Damocles que pende sobre todos nosotros desde su invención por Wernher von Braun, bajo el auspicio del proyecto Nazi de Peenemünde, die Raketenstadt (La Ciudad Cohete).

El libro alberga uno de los mejores inicios: “A screaming comes across the sky”. Es el grito que contradictoriamente todos esperamos escuchar, pues si lo haces es porque el cohete no cayó sobre ti. El V2, como toda la balística moderna, era capaz de atravesar el cielo a una velocidad mayor que la del sonido. El cohete explotaba antes de que pudieras escucharlo. Podías estar comiendo tu desayuno de plátanos con Pirata Prentice (personaje de la novela) o leyendo un periódico quemado y al momento siguiente ya no estar. El mundo cambió para siempre a partir del despegue del V2. En uno de los pasajes del libro dice: “No hay salida. Permanecer y esperar, estarse quieto y callado. El grito persiste a través del espacio. Cuando llegue, ¿lo hará en la oscuridad o traerá su propia luz? ¿Llegará la luz antes o después?” Y más adelante: “…En la lontananza, hacia el Oriente, en el cielo rosado, algo acaba de resplandecer con grandes destellos. Una nueva estrella; nada menos digno de atención. Se apoya sobre el parapeto para mirar. El punto brillante ya se ha convertido en una breve línea vertical de color blanco. Debe de estar en algún lugar por encima del mar del Norte…, por lo menos a esa distancia… Abajo, campos de hielo y una fría mancha de sol…

¿Qué es? Nunca ocurre nada semejante. Pero Pirata lo sabe, a fin de cuentas. Lo vio en una película hace quince días…, se trata de una estela de humo. Ahora se ve un dedo más alta. Pero no es la estela de un avión. Los aviones no se lanzan verticalmente. Se trata de la nueva y todavía Muy Secreta bomba-cohete alemana…

Si la cosa cayera exactamente en… Oooh, no,… Si, por una fracción de segundo, uno tuviera que sentir el choque de la punta, con la terrible masa encima, en el propio cráneo…” 

El Cohete ya no es secreto para nosotros. Sabemos que EEUU, Rusia, China, y un puñado de países más, son los dueños de la balística moderna. Los americanos y los rusos cuando se apropiaron de Alemania tuvieron como una de sus prioridades adueñarse de los planos, explotar todo el desarrollo tecnológico germánico, que no fue poco. También fueron los inventores del plástico.

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Pynchon (que por cierto murió el pasado 5 de marzo a los 85 años) en su novela, la cual ha sido comparada tanto en su extensión como por el estilo con el Ulises de Joyce, aborda todos estos temas, para de esta forma desplegar la cartografía de la nueva realidad del mundo. La causalidad ha sido socavada, al menos la causalidad clásica. Desde que el cohete cae antes de haber signos de él, todo cambió. El signo ya no significa. El signo ha quedado obsoleto, el ser humano tendrá que vérselas sin el logos. El avance de la técnica ha adentrado al homosapiens en lo irracional.

¿No es eso lo que se observa hoy mismo en Ucrania, pero no sólo ahí sino en Palestina, en Irak, en las conductas de las potencias del mundo?

Senado de EU absuelve a Trump; lo eximen de cargos por abuso de poder y obstrucción al Congreso

Información vía SinEmbargo

El Senado de Estados Unidos votó este miércoles a favor de absolver al presidente Donald Trump en el juicio político en su contra por el escándalo de Ucrania.

El republicano aprovechó la mayoría que tiene su partido en la Cámara Alta, que no lo consideró culpable por sus tratos con Ucrania para promover una investigación contra su rival demócrata Joe Biden.

Sólo hubiera sido destituido si así lo hubieran decidido al menos dos tercios de los cien senadores.

De este modo, Trump, el tercer presidente en ser juzgado en el Senado tras el "impeachment" de la Cámara de Representantes, seguirá en el cargo y podrá buscar la reelección el 3 de noviembre.

AndrewJohnson fue absuelto en 1868 y Bill Clinton, en 1999.

La Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, había aprobado el 18 de diciembre dos artículos de "impeachment", equivalente a la imputación en un proceso penal ordinario.

Acusaba a Trump de abuso de poder y de obstrucción al Congreso.  El Senado votó 52-48 a favor de absolverlo de abuso de poder y 53-47 del cargo de obstrucción al Congreso.

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Lo más destacable de la votación fue que el senador republicano Mitt Romney, candidato presidencial en 2012, consideró a Trump culpable y votó por su destitución.

Los demócratas acusaron a Trump de abuso de poder por retener US$391 millones en ayuda a Ucrania para presionar y forzar que el país europeo investigara a Biden, que busca la nominación demócrata a las elecciones de noviembre, y su hijo.

El 25 de julio del año pasado Trump pidió al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, en una llamada telefónica que le hiciera "un favor" y abriera una investigación contra Biden y su hijo, miembro del consejo directivo de una compañía energética ucranian mientras su padre era vicepresidente durante el mandato de Barack Obama.

Trump acusó de corrupción a los Biden sin ofrecer pruebas. El presidente niega las acusaciones y califica el proceso como una "caza de brujas" por parte de sus rivales.

Poco después de la absolución, Trump publicó en twitter un video en el que se presenta como un presidente "para siempre".

Tump hablará este jueves desde la Casa Blanca sobre lo que calificó como una "victoria" en la "broma del impeachment".

Sin testigos

Los senadores republicanos votaron en contra de la participación de testigos en el proceso y a la presentación de nuevas pruebas.

"Una mayoría simple de senadores negó el derecho del Senado a examinar evidencias relevantes, llamar a testigos, revisar documentos y tratar de hacer un impeachment al presidente. Es el primer impeachment de la historia sin testigos", lamentó Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado.

"La absolución en un juicio injusto, con este gran asterisco, el asterisco de un juicio farsa, no vale nada", agregó.

"Rechazamos este caso incoherente que no se aproxima ni un poco a justificar la primera destitución de un presidente en la historia", defendió la decisión Mitch Mcconnell, líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta.

La campaña de Trump dijo en un comunicado: "Los demócratas saben que no pueden ganarle, por lo que tuvieron que ir al impeachment".

"Es hora de regresar a los asuntos del pueblo estadounidense", agregó.

Trump ha estado bajo la sombra de una investigación la mayor parte de sus tres años de mandato. Su absolución es la segunda vez en diez meses que supera una amenaza a su presidencia.

En marzo de 2019, el fiscal especial Robert Mueller no encontró suficiente evidencia de que Trump estuviera envuelto en una conspiración criminal con Rusia por su interferencia en las elecciones de 2016.

Mueller no lo exoneró de obstrucción a la justicia, pero tampocó concluyó que el presidente hiciera algo ilegal.