La obsolescencia planeada y la protección al consumidor

Diferentes Perspectivas | Tomás Del Bosque

Basada en una estrategia de manipulación de la durabilidad de los productos para mantener un crecimiento constante, la obsolescencia planeada ha sido desarrollada por diferentes giros de industria, sobre todo de aquellas relacionadas con la tecnología, con el fin de incentivar una cultura de consumo basada en la necesidad de reemplazar constantemente productos con una vida útil de pocos meses o años, bajo la excusa de impulsar el crecimiento del empleo, la innovación y el bienestar económico.

En apariencia una estrategia basada en un fin deseable de crecimiento y modernidad, oculta graves implicaciones relacionadas con el uso indiscriminado de recursos no renovables, contaminación del medio ambiente a través de procesos de fabricación a gran escala, y la posterior contaminación por desechos de productos obsoletos por su corta vida útil, los cuales se depositan en países con reglamentaciones ambientales débiles o inexistentes.

Esta estrategia es muy utilizada sobre todo después de un periodo de estancamiento económico, ocasionado por crisis cíclicas, sean estas provocadas por los mismos desequilibrios que ocasionan este tipo de producción en masa, o ya sea por factores que juegan de forma desorganizada, o francamente intencionadas por organizaciones y gobiernos.

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Al ser estas situaciones pertenecientes a fuerzas del macro entorno y que involucran intereses muy por encima de las voluntades de ciudadanos informados o con cierto nivel de consciencia, la posible solución es a través de la organización de grupos de protección al consumidor que, a través de recursos legales, de representación ciudadana y de abstención de compra y de boicot de determinadas marcas o productos, puedan establecer mayores regulaciones en cuestión ambiental y de protección de derechos del consumidor.