“¡Pinche gobierno, cuéntanos bien!”, reclaman familias por nuevo censo de desaparecidos

Silvia Ortiz señaló que luego de dos sexenios su hija, Stephanie Sánchez-Viesca Ortiz “Fanny”, fue incluida en el censo de desaparecidos, pero la información está incompleta.

Comunidad de Medios | Luis Alberto López | Heridas Abiertas

Fotos: Fernando de la Vara y Luis Alberto López

Las familias que integran el Grupo de Víctimas por Nuestros Desaparecidos en Acción (VIDA) marcharon para protestar por el nuevo censo de desaparecidos presentado recientemente por la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Un contingente partió de la Plaza de Armas de Torreón y otro de Gómez Palacio durante la mañana del 28 de enero para concluir con un mitin en la cruz blanca que se encuentra en el lecho seco del Río Nazas. 

“¡Pinche gobierno, cuéntanos bien!”, “AMLO, si ya los encontraste, ¿a quién se los entregaste?”, fueron algunas de las consignas que gritaron o que portaron en cartulinas a lo largo del trayecto. 

Al llegar a la cruz blanca, los manifestantes colocaron las lonas de sus seres queridos desaparecidos alrededor de la estructura, hicieron un pase de lista de cada uno y exigieron a la administración federal que pare con la revictimización que existe con el nuevo censo de desaparecidos. 

Silvia Ortiz, vocera del grupo y madre de Stephanie Sánchez-Viesca Ortiz “Fanny”, desaparecida desde noviembre de 2004, reclamó que la Estrategia Nacional de Búsqueda Generalizada implementada por la federación ha hostigado a las familias de personas desaparecidas.

“Definitivamente sigue sucediendo. Primero lo de las vacunas, luego los Servidores de la Nación siguen yendo a las puertas de las familias a tocarles, después viene a Coahuila la comisionada de Búsqueda Nacional, Teresa Reyes, y nos trata de manera déspota”.

Además de eso, puntualizó que al realizar una revisión de la base de datos que fue publicada por el gobierno federal en la página: https://busquedageneralizada.gob.mx/consulta/, encontraron errores graves en las denuncias, además de que no todos los desaparecidos del colectivo estaban ahí registrados.  

“De una lista con 110 mil desaparecidos, quedaron como 12 mil, luego como hubo reclamos por parte de nosotros, sube a 92 mil. Luego sueltan la liga de búsqueda generalizada y las familias se empezaron a meter y por ejemplo, de Adolfo Gallegos, salió que ‘con indicios, persona ubicada’, su familiar, la señora se me puso mal, hasta cayó al hospital”.

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Expuso que en el caso concreto la etiqueta de “con indicios” fue porque hubo trámites que involucran a la persona desaparecida, pero que realizaron sus propios familiares o las dependencias que dan seguimiento a sus casos. 

Luego de dos años aparece "Fanny", pero con información incompleta

Silvia Ortiz señaló que luego de dos sexenios su hija, Stephanie Sánchez-Viesca Ortiz “Fanny”, fue incluida en la base de datos nacional de desaparecidos, pero la información está incompleta. 

“Duré dos sexenios esperando que pusieran a mi hija en una base de datos y cuando finalmente la ponen, señalan que no saben quién denunció y no tiene la fecha de desaparición”.

Dijo que del grupo VIDA hay al menos 80 personas desaparecidas que no aparecen en el censo federal y esto refleja una intención de querer borrar una problemática nacional. 

“Al tipo que tenemos como Presidente no le interesa, lo que quiere es salir limpio y por eso dio orden de desaparecer algo que le incomoda. ¿Qué nos deja como mensaje? Que para él son importantes las personas que le puedan generar un voto”.

Silvia Ortiz denuncia agresiones por parte de cuerpos policiales

Silvia Ortiz, defensora de derechos humanos y vocera del Grupo de Víctimas por sus Derechos en Acción, denunció la detención arbitraria de su hijo, de 37 años de edad, por parte de elementos de la policía municipal de Torreón.

La buscadora indicó que, mientras su hijo se encontraba en un domicilio, fue detenido por patrulleros que iban a bordo de la unidad 35378 por el presunto delito de posesión de narcóticos.

Silvia Ortiz dijo que la detención fue irregular porque las autoridades aseguraron que la detención se había llevado a cabo en un domicilio de la colonia Magisterial, sin embargo su hijo se encontraba en la zona centro.

Hostigamiento policíaco contra Silvia Ortiz

Noviembre ha sido un mes hostil para Silvia Ortiz y su familia. El pasado 19 de noviembre, la buscadora, junto a su hijo y una forense norteamericana, fueron agredidos por parte de elementos de la Policía Especializada de Coahuila al pasar por un filtro de seguridad instalado sobre el periférico, en los límites de Torreón con Gómez Palacio.

Producto del hostigamiento, Silvia Ortiz y su familia decidieron mudarse a otro domicilio y fue precisamente en ese lugar donde su hijo fue agredido y detenido arbitrariamente por parte de los policías municipales.

El relato de la buscadora indica que vecinos del nuevo domicilio llamaron a la policía al notar la presencia de una persona desconocida. Ese individuo era el hijo de Silvia Ortiz, quien se había adelantado a la nueva casa para limpiar y comenzar con la organización del lugar.

De manera intempestiva, llegaron los policías y llamaron a la puerta fuertemente, por lo que el hijo de Silvia Ortiz se acercó con una navaja porque pensaba que estaban intentando entrar a robar.

Así, el joven de 37 años fue sometido y herido en la barbilla con la navaja que tenía en su mano.

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Para Silvia Ortiz, el hostigamiento de la policía municipal es producto de las acusaciones que ha estado vertiendo en contra de elementos de seguridad por los malos tratos que han estado recibiendo como familia y activistas en las últimas semanas.

La familia Sánchez Viesca Ortiz ya presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado de Coahuila contra quienes resulten responsables de las agresiones cometidas contra su hijo, ella y el resto de su familia.

Con información de El Siglo de Torreón.

Buscadora Silvia Ortiz denuncia agresión por parte de policías estatales

#ComunidadDeMedios | Heridas Abiertas

La buscadora y representante del grupo de Víctimas por sus Derechos en Acción (VIDA), Silvia Ortiz denunció que la tarde de este domingo 19 de noviembre fue agredida por elementos de la Policía Especializada de Coahuila cuando regresaba junto con su hijo y una antropóloga de Gómez Palacio. 

“Hace unos momentos que venía de exhumaciones de Gómez al momento de pasar el filtro de Gómez a Torreón nos paran y fueron agresivos. Me golpearon, golpearon a mi hijo, andaba con nosotros una antropóloga estadounidense y también la golpearon”, informó la activista y madre de Stephanie Sánchez Viesca Ortiz desaparecida en noviembre de 2004.

Indicó que durante algunos minutos fueron esposados y agredidos por los oficiales, además de que los amenazaron. El argumento de la detención, según detalló Silvia, fue la acusación de que portaba una pipa para consumir droga. 

A través de redes sociales, Oscar Sánchez-Viesca, esposo de Silvia y padre de Fanny, denunció también el hecho e hizo un llamado al gobernador Miguel Riquelme Solís y al fiscal Gerardo Márquez para que actúen contra quien agredió a su familia.

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“Esto no puede seguir. Es un reclamo al gobernador y al fiscal del estado, al presidente municipal. Si eso hacen con ella que es una defensora de derechos humanos, qué puede esperar la demás gente”.

Resaltó que todos los colectivos de búsqueda de desaparecidos en el estado han señalado al gobernador sobre las irregularidades que realizan elementos policiales en todo el estado.

“Acabamos de tener una reunión con autoridades que vinieron de Saltillo porque se les ha señalado por parte de los 8 colectivos las malas prácticas que están haciendo los policías en diferentes partes del estado. Esto no puede seguir: señor gobernador y fiscal ya necesitan hacer algo, si no pueden, para ver qué hacemos y qué instancias buscamos”.

Marchan por los desaparecidos en Torreón y señalan ausencia del Gobierno Federal

Colectivos de búsqueda marcharon por los desaparecidos en Torreón. Caminaron desde la Plaza Mayor hasta la Alameda Zaragoza. Hicieron pase de lista y condenaron la ausencia y la falta de resultados del Gobierno Federal.

Desaparecidos en Torreón; condenan labor de las autoridades federales

Silvia Ortiz, vocera del Grupo VIDA, condenó la ausencia del Gobierno Federal, las promesas incumplidas del presidente López Obrador y la falta de acción, en general, de las autoridades en materia de búsqueda e identificación de personas desaparecidas.

"No lo debemos permitir, nos van a seguir escuchando aunque seamos una piedra en el zapato"; dijo Ortiz sobre las autoridades federales.

Silvia Ortiz, madre de Fanny Sánchez Viesca, desaparecida hace 18 años, contrastó el trato que las autoridades federales les han dado, con respecto a la atención que reciben por parte del Gobierno de Coahuila.

"El estado es el estado modelo a nivel nacional en el trato y en las leyes y en todo el compromiso, están haciendo buena chamba con personas que están desapareciendo de manera inmediata. Son pocos los desaparecidos que no se localizan actualmente", comentó Ortiz.

Pese al reconocimiento, Ortiz aseguró que el gran problema siguen siendo las personas que desaparecieron hace mucho tiempo. Las víctimas indirectas están sufriendo el desinterés que reflejaron las autoridades durante mucho tiempo.

"Seguimos y vamos a seguir siendo incómodos, pero si no hicieron bien su chamba, en su momento, eso no es problema de nosotros. Ahora ellos tienen y van a seguir teniendo la responsabilidad de buscarlos y localizarlos", finalizó.

Marchan por los desaparecidos en Torreón

Poco después de las seis de la tarde, integrantes de colectivos de búsqueda, víctimas indirectas de desaparición forzada, se reunieron en la Plaza Mayor, prepararon pancartas y fotografías, para caminar como símbolo de lucha y resistencia por los desaparecidos en Torreón y en todo el país. Exigir a las autoridades resultados, encontrar con vida a sus seres queridos y trato digno, fueron las principales peticiones.

Camionetas tapizadas con fotografías de personas desaparecidas, pase de lista con un megáfono, llamados a la justicia y críticas en contra del presidente López Obrador fueron parte importante del discurso vertido por las personas que integraron la manifestación.

Tras caminar desde la Plaza Mayor hacia la Alameda, el contingente se concentró frente a la Fuente del Pensador. Allí, las y los asistentes formaron un hemiciclo, como replicando la forma del mismo monumento y colocaron un especie de altar, con fotografías de personas desaparecidas, sobre el piso.

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Allí se repitió una vez más el pase de lista, pidieron a Dios por clemencia y ayuda y soporte y aseguraron que seguirán luchando y buscando y resistiendo y apoyando para que les encuentren, para que se haga justicia y se tenga acceso a la verdad.

El panorama de los desaparecidos en Torreón

Durante el sexenio de Miguel Riquelme, es decir, desde el primero de diciembre de 2017 hasta la fecha, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas reporta 157 ciudadanos y ciudadanas desaparecidas, no localizadas y localizadas en Torreón. De todas ellas, 76 fueron catalogadas como desaparecidas, 81 fueron localizadas, 7 fueron encontradas sin vida y 74 con vida.

Desde que se tiene registro, de 1962 a la fecha, en Torreón se han registrado 1,174 personas desaparecidas, localizadas y no localizadas, de las cuales 42 fueron halladas sin vida, 133 vivas y 824 aún se desconoce su paradero.

 

 

Una década de colectividad para buscar desaparecidos

#ComunidadDeMedios | Edith González | Heridas Abiertas

Fotos: Lilia Ovalle y Edith González

“Ellos sintieron miedo, ellos gritaron ‘¡Mamá! ¡Papá!’. Ellos gritaron ‘¡Ayúdame!’ Y no estuvimos presentes, no pudimos ayudarlos en ese momento, por eso no se vale que doblemos los brazos, por eso debemos estar firmes siempre y con la cabeza bien en alto. Jamás se rindan, siempre fuertes, siempre (…) así es que aquí vamos a buscarlos: ¿hasta cuándo?”

—¡Hasta encontrarlos a todos!

—¿Y por qué los buscamos?

—¡Porque los amamos!

Ese fue parte del poderoso discurso que Silvia Ortiz, fundadora de Grupo Víctimas por sus Derechos en Acción (VIDA), pronunció ante familiares de personas desaparecidas que asistieron a la conmemoración de los 10 años del grupo.

Así como sus palabras, todas las actividades conmemorativas transmitieron mensajes contundentes: No descansarán hasta encontrarlos y hasta que haya justicia.

“¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha! ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos! ¡No me rendiré, no me cansaré, no descansaré hasta verte otra vez!” Fueron parte de las consignas que resonaron por la calle Galeana y la avenida Juárez, durante la marcha conmemorativa celebrada el pasado sábado 15 de abril, fecha estipulada por el Grupo VIDA como el inicio de este importante movimiento que le ha regresado la esperanza a cientos de familias que buscan a sus seres queridos, víctimas de desaparición forzada.

Los inicios

El andar del grupo, liderado por Silvia Ortiz, inició el 13 abril de 2013 cuando asistieron a un conversatorio sobre la Ley General de Víctimas organizado por Laguneros por la Paz y dirigido por Miguel Valdés Villarreal. Eran los años más álgidos de la violencia derivada de las disputas del narcotráfico. Ocho personas que recorrían el mismo vía crucis, pero por diferentes caminos, se encontraron y comenzaron a organizarse.

El 10 de mayo de ese año, día de las madres, sería su primera acción colectiva: un plantón en la Alameda Zaragoza, y una marcha a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC), para entregarles una copia de la Ley General de Víctimas, porque anteriormente esas autoridades les dijeron que no sabían sobre esta normativa.

El 17 de enero del 2015, Grupo Vida hizo lo que, hasta ese momento, la autoridad no hacía: comenzó las búsquedas en campo. La experiencia de los padres y madres de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero, fue fundamental para replicarla en La Laguna, posteriormente en todo Coahuila y luego en todo México.

Las labores iniciaron en el ejido Congregación Hidalgo, municipio de Matamoros, Coahuila. Armadas con picos y palos, en tenis, cachucha y como podían, llegaban a lugares donde les decían que había posibilidades de realizar algunos hallazgos. Llevaban una camioneta prestada. Entre todas y todos hacían “coperacha” para la gasolina y para la comida. Nadie se quedaba sin echarse un taco. El grupo llegaba al lugar que generalmente estaba en despoblado y comenzaban a picar la tierra. Donde sentían reblandecimiento, cavaban.

En la primera búsqueda fueron acompañados por elementos de la Policía Federal. A la cuarta búsqueda acudió personal del Grupo de Desaparecidos de la PGJEC y de la Policía Ministerial. Pero las autoridades no buscaban, sólo esperaban los resultados que diera el grupo que pronto realizó su primer hallazgo: el cuerpo de una mujer en las faldas del cerro ubicado a espaldas del Panteón Torreón, de la colonia Santiago Ramírez.

Fue así como las autoridades tomaron con mayor seriedad el trabajo realizado por Grupo Vida, e iniciaron la profesionalización para un trabajo más colaborativo y efectivo.

En octubre de 2016, el grupo localizó un “campo de exterminio” de los Zetas, en el ejido Patrocinio, municipio de San Pedro, Coahuila, en donde encontraron miles de restos óseos. Este hallazgo no sería el único. En 10 años han localizado 27 lugares positivos con restos humanos, entre ellos: Patrocinio, San Antonio de Gurza, San Antonio El Alto, Francisco Aguanaval, El Volcán, El Venado y Santa Elena.

Apoyo y acompañamiento

En la conformación de Grupo Vida y las búsquedas, la Diócesis de Torreón y el Seminario han jugado un papel importante.

“Al celebrar 10 años del Grupo Vida me parece que es importante hacer honor a las mujeres, las más audaces, las más valientes, las más perseverantes. En lo que me ha tocado acercarme al Grupo Vida, he visto presencia de varones heroicos, pero la mayoría son mujeres, las mamás, las abuelitas, las hermanas, las primeras en decir no vamos a renunciar. Las hemos visto asoleadas, cansadas, aterradas, pero perseverantes”, destacó el Padre Aurelio González durante la misa conmemorativa celebrada luego de la marcha en el Memorial de Personas Desaparecidas, en la Alameda Zaragoza.

Silvia Ortiz agradeció el acompañamiento del sacerdote y recordó el apoyo recibido en las búsquedas: “Gracias a él pudimos salir a la búsqueda, porque él se comunicó y me dijo que tenía una camioneta, y nos la prestó todo un año…se la desgraciamos toda. Él sabía que estábamos necesitados y nos dejaba dinero para ver si necesitábamos para la gasolina, pero nosotras nunca le agarráramos dinero”, dijo sonriente.

“Yo quiero darle las gracias. El apoyo que nos has dado, Padre, en todo este tiempo nunca nos ha abandonado, ha sido una parte muy importante para nosotros, en el fortalecimiento, el acompañamiento que nos diste primero con los seminaristas y que ahora son padres y nos siguen acompañando”, agregó Silvia Ortiz.

El apoyo de sacerdotes, instituciones, personas y periodistas, brindado a Grupo Vida en estos 10 años, fue reconocido por la asociación quien, a través de su presidenta, nombró una lista, que, aunque larga, insuficiente ante la magnitud de la labor que desarrollan en la búsqueda de sus seres queridos, la demanda de justicia y de no repetición.

Otra lista más fue nombrada enseguida, esta con nombres de más de 150 personas desaparecidas a las cuales las y los asistentes respondieron con un contundente ¡presente!

Al finalizar la misa se entonó la “Canción sin miedo”, de Vivir Quintanta, en donde los nombres que se mencionan fueron cambiados por los de Cecilia, Milagros, Deisy, Fanny, Adela, entre otros casos de familiares de Grupo Vida. Posteriormente todas y todos cantaron “Hasta encontrarte”.

Encuentran a 80 personas con vida

En estos 10 años el grupo ha logrado la recuperación de 80 personas con vida; los restos de 12 más ya están identificados y 9 de ellos ya fueron entregados a sus familiares; se tienen los restos de más de 150 personas por identificar. De los restos entregados, 7 son de familias que integran el colectivo.

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Además de las búsquedas en campo, Grupo Vida fue el primer grupo en ingresar a los Ceresos para obtener indicios que los llevara a ubicar a sus familiares; han logrado la toma de ADN sin necesidad de averiguación; han innovado con técnicas y herramientas las búsquedas inmediatas en campo y han participado en la discusión y la redacción de iniciativas que ahora son leyes.

Actualmente más de 160 personas forman parte de Grupo Vida y han surgido otros colectivos de exintegrantes de la organización, lo que lejos de debilitarla, suman al trabajo que realizan con un mismo objetivo: la localización de sus desaparecidos y la justicia. Tarea que no le dejarán a la autoridad que ya ha demostrado desinterés e incompetencia.

Silvia Ortiz: 18 años de incertidumbre por la incapacidad de las autoridades

Silvia Ortiz y su familia son abrazados por la incertidumbre desde hace 18 años. La incapacidad y la poca voluntad de las autoridades no han permitido que pueda encontrar a su hija, hoy ya una mujer adulta.

Silvia Ortiz: dolor y resistencia

Fanny Sánchez Viesca Ortiz desapareció un cinco de noviembre de 2004 cuando tenía 16 años de edad, es decir, su familia lleva más tiempo buscándola del que convivió con ella.

Fanny fue secuestrada por sujetos desconocidos. Silvia Ortiz, su madre, fundó un colectivo de familiares de personas desaparecidas. Se hizo especialista forense por las largas horas que le dedica al trabajo de campo. Ha descubierto centros de exterminio; cementerios clandestinos en donde integrantes del crimen organizado disolvían cuerpos en tambos de ácido y los restos los dejaban dispersados por el inmenso llano de la Comarca Lagunera.

El trabajo de Silvia Ortiz, junto con el de otros colectivos, ha provocado la creación de comisiones de búsqueda, fiscalías y leyes especializadas, reuniones periódicas con las autoridades, pero lamentablemente su hija y miles de personas más simplemente no aparecen.

¿Cómo imaginar el dolor de una madre que no ve a su hija desde hace 18 años? ¿Esto cómo modifica una vida familiar que estaba diseñada para trabajar, convivir y hacer todo lo posible para que los hijos crecieran y no vivieran las carencias que sus progenitores?

La vida de Silvia Ortiz y su familia no solamente está simplificada en los años que ha buscado a su hija. Antes de la tragedia, Silvia tenía una vida que, con la ausencia de Fanny, también desapareció.

Silvia Ortiz en espera de resultados

¿Cómo reparar el daño moral y económico en favor de Silvia Ortiz y su familia? A Fanny no la han encontrado porque simplemente no ha habido voluntad.

Cuando un funcionario desaparece o es secuestrado, las autoridades vuelcan sus esfuerzos en encontrar a la victima lo más pronto posible. Saben que las primeras horas son las más importantes. Así sucedió con Mario Cedillo, alcalde de Guerrero, Coahuila, quien fue secuestrado junto con su familia y colaboradores y rescatado con vida horas después.

También sucedió con Debanhi Escobar. La joven regiomontana, si bien fallecida, fue hallada por la presión mediática que generó su caso. Aunque ya no pudo ser en vida, la incertidumbre de sus padres se terminó cuando las autoridades confirmaron el hallazgo de su cuerpo. Ahora ellos buscan justicia y duermen todas las noches abrazados al dolor que provoca perder a una hija.

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En el caso de Fanny, aunque se hizo mediático, las autoridades no le dieron un sentido prioritario. No se actuó de manera expedita, no se intentó matar tiempo revisando en las salidas de la ciudad, en focos de peligro, en los alrededores de la casa de la familia Sánchez Viesca Ortiz.

Silvia Ortiz sigue esperando resultados. Las promesas del gobernador, del fiscal y hasta del gobierno federal han sido en vano. Hoy esa madre que sigue buscando a su hija se convirtió en una importante activista cuya voz tiene valor y peso.

La desaparición forzada es un delito que carga una cifra negra incalculable. En la Comarca Lagunera los años de violencia dejaron cementerios clandestinos por todos lados. Las familias que siguen buscando a sus desaparecidos están organizadas. Colectivos se han generado para fortalecer el movimiento. Las redes de apoyo van contra todos los obstáculos que construye un sistema que desde su estructura es violento y revictimizante.

A Silvia Ortiz y a muchas madres se les nota una mirada cansada, como si algo dentro de ellas se hubiera apagado. Pese al dolor y a la frustración siguen resistiendo. La esperanza no la pierden, el trabajo continúa constante y simplemente desean que, algún día, se vuelvan a encontrar.

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Hallan 10 kilos de restos óseos en San Pedro, Coahuila

Con información de Milenio

Integrantes del Grupo Vida informaron sobre el hallazgo de 10 kilogramos de de restos óseos en un cementerio clandestino en San Pedro, Coahuila.

De acuerdo con versiones de medios locales, los restos habrían sido encontrados debajo de pedazos de perros muertos, de tal manera que se pudieran confundir y no fueran descubiertos.

Restos óseos en San Pedro

La búsqueda se llevó a cabo del 4 al 7 de octubre y allí lograron la detección de los 10 kilogramos de restos óseos, por lo que Grupo Vida y su vocera, Silvia Ortiz, informaron a la Fiscalía de Personas Desaparecidas sobre lo sucedido.

Entre los hallazgos las y los buscadores encontraron piezas dentales y vértebras. Tras levantar los restos, las autoridades serán las que se encarguen de estudiar y analizar la muestras, de tal manera que se pueda lograr alguna identificación con personas que están en el registro oficial de desaparecidos.

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Por otro lado, Silvia Ortiz comentó que han encontrado alrededor de 26 zonas de exterminio en la Comarca Lagunera. En estos lugares, integrantes del crimen organizado y homicidas calcinaban a sus victimas.

Restos óseos no determinan a cantidad de personas encontradas

Pese a que los 10 kilogramos de restos óseos son un hallazgo importante, para Silvia Ortiz no necesariamente significa que se puedan tratar de huesos y dientes de muchas personas, ya que éstos estaban mezclados con partes de animales, particularmente de perros.

Será desde los laboratorios del Centro Regional de Identificación Humana donde las autoridades determinan cuánto del material óseo corresponde a seres humanos y, de ahí, hacer estudios para determinar alguna identificación genética.

Colectivos de familias de desaparecidos: el grito se escucha más

#ComunidadDeMedios | Heridas Abiertas | Francisco Rodríguez

Las familias de desaparecidos lograron unir esfuerzos y dar forma a organizaciones en los años más recientes de Torreón.

Una mañana de diciembre de 2010, Carmen Ramírez Ortiz, su esposo José, Romana Ortiz Reyes, Amelia Ramos y Flor Hernández, daban una rueda de prensa en el Centro de Derechos Humanos ‘Juan Gerardi’ de Torreón.

Su anuncio no era común en esos días: denunciaban la desaparición de personas y la omisión de las autoridades para su búsqueda.

Un año antes, el 19 de diciembre de 2009, en Saltillo, otro grupo de familias de personas desaparecidas daban a conocer la desaparición de más de una veintena de personas y la incipiente conformación entonces del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec), pionero en el país.

Carmen Ramírez recuerda que ella y su mamá Romanita deambulaban por las oficinas de gobierno y de procuración de justicia en La Laguna para pedir apoyo por la desaparición de Armando Salas Ramírez y Pedro Ramírez Ortiz, hijo y hermano de Carmen, nieto e hijo de Romanita.

Armando y Pedro desaparecieron el 12 de mayo de 2008. Se dedicaban al mercado de las maquinitas de videojuegos y ese día salieron de su casa en Matamoros, Coahuila, en una camioneta azul turquesa porque la del patrón estaba descompuesta. Simplemente dejaron de entrar las llamadas a sus teléfonos.

En la búsqueda se encontraron con Flor Hernández que buscaba a su hijo Gerardo Villasana Hernández, desaparecido el 12 de diciembre de 2008 en Torreón, y con la señora Amelia Ramos, buscadora de su esposo Javier Burciaga, su hijo Luis Carlos y su yerno José Francisco Juárez. Esposo y cuñado desaparecidos el 27 de octubre de 2008 en Matamoros. Su hijo Luis Carlos desapareció el 17 de agosto de 2009, también en Matamoros.

Los colectivos comenzaron a tomar las calles en diferentes actividades. Foto: Francisco Rodríguez

Los colectivos comenzaron a tomar las calles en diferentes actividades. Foto: Francisco Rodríguez

Un día una vecina de Carmen escuchó que en el Centro para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios de Saltillo estaban ayudando a las personas con seres queridos desaparecidos.

“Nos cooperamos para la gasolina y nos fuimos a Saltillo. Las compañeras nos daban asilo en sus casas”, recuerda Carmen Ramírez sobre aquellos primeros días.

Ante la imposibilidad de trasladarse siempre a Saltillo, el Fray Juan de Larios se vinculó con el Centro de Derechos Humanos ‘Juan Gerardi’ de Torreón, cuya cabeza entonces era Jesús Torres Fraire, quien falleció después.

Desde entonces comenzaron a marchar con el apoyo de las comunidades eclesiales de base de la iglesia de San Judas Tadeo en Torreón. José, el esposo de Carmen, las llevaba a todos lados. Tocaron la puerta en iglesias y comenzaron a generar el movimiento de Fuundec en Torreón.

Así comenzaron a llegar otras familias con hijos desaparecidos. Así caminó Fuundec.

Víctimas en acción

Para 2013 Coahuila ya acumulaba una cifra de 2 mil 415 desaparecidos registradas desde el 2006, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Ese año también se comenzó a gestar el Grupo Vida, un estandarte hoy en día entre los colectivos coahuilenses por ser el principal que se ha dedicado a hacer búsquedas en campo y que ha logrado el hallazgo de miles de restos óseos en lo que el grupo llama “zonas de exterminio”, aquellos lugares alejados de la mancha urbana donde los grupos criminales mataban y quemaban a sus víctimas en pedazos.

Miguel Valdés Villarreal, de Laguneros por la Paz y una de las personas que acompañó al grupo en sus inicios, recuerda que cuando pasó por Torreón la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que inició el poeta Javier Sicilia, el 8 de junio de 2011, algunos miembros del grupo conocieron a un par de personas que estaban elaborando la Ley General de Víctimas. Ese contacto serviría para invitarlos después a dar una plática en la ciudad.

A la charla sobre la Ley llegaron personas afectadas por la violencia: familias con personas desaparecidas y familias de personas asesinadas en fuegos cruzados, principalmente.  Al terminar la conferencia, comenzaron a conversar entre ellos.

El día de la plática, el 27 de abril de 2013, se considera la fecha oficial en la que se estableció el Grupo Vida, que significa Víctimas por sus Derechos en Acción.

A partir de allí comenzaron a trabajar juntos. El padre Ignacio Mendoza Wong de la diócesis de Torreón accedió a disponer de oficinas en la Vicaría de Pastoral y ahí iniciaron las reuniones.

El Grupo VIDA surgió en 2013 y desde entonces lo encabeza Silvia Ortiz. Foto: Francisco Rodríguez

El Grupo VIDA surgió en 2013 y desde entonces lo encabeza Silvia Ortiz. Foto: Francisco Rodríguez

“Decidieron que tenían que trabajar juntos. Que tenían que unirse. Fue muy rápido”, recuerda Miguel Valdés.

La finalidad del grupo era apoyar a las víctimas, escuchándolas, compartiendo y orientándolas respecto a sus derechos, haciendo valer y dando a conocer la Ley General de Víctimas.

Entre sus funciones el Grupo apoyaba psicológicamente a las víctimas y sus familiares, la difusión de personas desaparecidas y orientaciones en trámites.

El Grupo Vida nació apoyando a las familias víctimas de la violencia en general, no solo de desaparecidos: a huérfanos de padres asesinados, pequeños expulsadoss de los colegios porque los directores consideraron a la familia como un peligro o porque las maestras no podían controlar las crisis de ansiedad de los pequeños; a niños con sed de venganza, hambrientos de una figura paterna, corroídos por el odio; adultos con síndrome de estrés postraumático, con fobias sociales, trastornos de ansiedad, depresiones, ataques de pánico.

Silvia Ortiz, la actual vocera del grupo, estaba inquieta. Tenía ideas, pero no con quien compartirlas, recuerda Miguel Valdés.

Valdés dice que cuando la gente está en dolor, te quieres juntar con quien simpatice con tu dolor, con quien se pueda compartir un abrazo.

El grupo Vida tenía dos ramas: los desaparecidos y las víctimas inocentes de homicidio. Pero el trabajo era diferente, recuerda Valdés.

“Era el reclamo de quién lo mató, pero ya no tienes la misma energía, funcionaban un poco diferente uno del otro. Proponíamos que se reunieran unos por un lado y otros por otro. Después decidieron dejar de reunirse. Y siguió la parte de la rama de desaparecidos”, recuerda.

Silvia Ortiz, cabeza del grupo y madre de Fanny desaparecida el 5 de noviembre de 2005, dice que en estos nueve años el colectivo ha tenido dos caminos: el crecimiento y la separación.

El crecimiento porque el grupo ahora tiene alcances en Durango. En los últimos años, Grupo Vida ha absorbido los casos en un estado donde escasean los colectivos de familias de personas desaparecidas, a pesar de que oficialmente hay 769 personas que no han vuelto a casa, de acuerdo con datos del RNPDNO.

La segunda, la separación, porque a partir del colectivo, exintegrantes decidieron crear sus propios grupos: Voz que clama justicia por las personas desaparecidas y la Caravana de Búsqueda, son dos de ellos.

María de la Luz López Castruita, Lucy, fue una que pasó por los colectivos Vida y la Caravana de Búsqueda antes de formar su propio colectivo: Voz que clama justicia por las personas desaparecidas.

Cuando dejó la Caravana estaba convencida de que no formaría un colectivo. Nunca fue su intención. Pero muchas familias de personas desaparecidas la siguieron. Le expresaron que no estaban de acuerdo con su salida.

“Les conviene estar en colectivo. Solas no las van a escuchar. No van a estar en mesas de trabajo”, aconsejaba Lucy, que ya tenía carretera recorrida, a las familias que la siguieron. Su hija Irma Lamas López desapareció el 13 de agosto de 2008, después de que un taxi la dejó en casa de una supuesta amiga que la llevaría a un concierto en Saltillo.

Lucy sabía el camino, los funcionarios la conocían, era una voz escuchada con o sin colectivo.

Pero un grupo de 12 familias buscó al menos abrir un grupo de Whatsapp que se llamó: “Póngale nombre y logotipo”.

Voz que clama justicia por personas desaparecidas es uno de los colectivos más recientes. Foto: Luis Alberto López

Voz que clama justicia por personas desaparecidas es uno de los colectivos más recientes. Foto: Luis Alberto López

En una visita a Saltillo, funcionarios de la Fiscalía de Desaparecidos la animaron a entrar a las mesas, aunque ella no estuviera formalmente en un colectivo. Ella se resistía.

Lucy decidió entrar. Se anunció que se le reconocería como una buscadora de fosas clandestinas y buscadora en vida. Y que se le integraba como nuevo colectivo. Y a partir de allí no pudo abandonar a las familias que la siguieron.

Sus hermanas tienen una iglesia que se llama “Voz que clama justicia en el desierto”, y decidió adaptarlo: Voz que clama justicia por personas desaparecidas.

La importancia de la colectividad

Miguel Valdés, de Laguneros por la Paz, dice que un colectivo significa que se unen personas con un dolor similar, capaces de comprenderse y hablarse. Las familias de personas desaparecidas reconocen que sus seres queridos se van alejando, empiezan a marginarlas y ellas mismas se separan porque necesitan del abrazo de quien siente el mismo dolor.

“Es un respiro, un consuelo a su desesperación, a su aflicción”, comenta Valdés.

Pero también es esa inyección de esperanza, de búsqueda, de tener a un compañero o compañera de lucha. Es un apoyo emocional.

Lucy López Castruita comenta que un colectivo es de suma importancia porque sin él las personas se hacen chiquitas y nadie les hace caso. “De por sí no hacen nada”, reclama.

La importancia de que las familias se sumen a un colectivo hace que al menos sean escuchadas, dice la señora López Castruita.

“La unión hace la fuerza, entre más gente, más fuerte se escucha el grito”, comenta Carmen Ramírez de Fuundec.

Son los colectivos de familias los que han impulsado leyes como la de Declaración de Ausencia, la construcción del Centro de Identificación Humana o las exhumaciones en panteones de cuerpos no identificados.

Los colectivos tienen entre sus tareas la realización de búsquedas en campo. Foto: Francisco Rodríguez

Los colectivos tienen entre sus tareas la realización de búsquedas en campo. Foto: Francisco Rodríguez

El testimonio de todos y todas las que han llegado a un colectivo coincide como si se tratara de la repetición de una grabación: “cuando estábamos solos, no nos atendían”.

La señora Lucy exhorta a las familias que se sumen a cualquier colectivo, porque dice que el gobierno lo que quiere es tener a las familias separadas.

Lo mismo opina Carmen Ramírez. De hecho, a ella, integrante de Fuundec, la incitaron y le ofrecieron hace un año que formara otro colectivo.

“La gente de la CEAV México me decía ‘usted puede formar otro colectivo, y la mp decía, ‘señora, es que se les apoya. Usted sabe mucho, hágalo’. A esto le apuesta el gobierno: a desintegrarnos. Es muy fácil y rápido”, relata Carmen Ramírez.

La señora Ramírez no aceptó.

Colectivos y sociedad

Miguel Valdés recuerda que hace una década, la sociedad veía a los colectivos como casos aislados. Y poco a poco con la difusión se han dado cuenta que no es del todo así.

Valdés cree que sí hay más aceptación y menos rechazo, aunque en el fondo se mantiene una dificultad para relacionarse unos con otros.

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Carmen Ramírez de Fuundec dice que en un inicio la sociedad se notaba con miedo y se volteaban.

“Pedíamos a grito abierto que se unieran para que no siguiera pasando, tenían miedo”, recuerda.

Poco a poco empezaron a recibir invitaciones de escuelas, de universidades como la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) o de la Universidad Iberoamericana, donde se paraban para decirles que la desaparición no era porque sus hijos anduvieran en malos pasos. Era -es- algo que le puede pasar a cualquier familia.

Sin embargo, Silvia Ortiz cree que sigue la falta de empatía por parte de la ciudadanía y critica que esta no entienda que lo que quieren es que no les suceda lo mismo.

“Si estamos aquí gritando y cerrando las calles es para recordarle a la autoridad que no hiciste tu trabajo y te falta por hacer, pero también a ti, sociedad: ‘ya te diste cuenta. Te puede pasar, únete, ayúdanos’. Pero todavía no tenemos la respuesta esperada”, considera Ortiz.

Y sin respuesta ni resultados, en México suman más de 100 mil desapariciones y 3 mil 482 en Coahuila.

#MEMORIA115

Es una serie de textos periodísticos del portal Heridas Abiertas en alianza con otros medios aliados. Su lanzamiento está enmarcado en los 115 años de la fundación de Torreón, una ciudad que a lo largo de su historia ha estado envuelta por diversos tipos de violencia que van desde el despojo del territorio en su nacimiento hasta la disputa de grupos criminales durante la llamada guerra contra el narcotráfico y sus consecuencias.

Grupo VIDA se manifiesta por negligencias de fiscalía estatal

Con información de El Siglo de Torreón

Integrantes de Grupo VIDA se manifestaron esta mañana en las afueras de las instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Coahuila por el trato negligente que las autoridades le han dado a algunos casos de desaparición de personas.

La manifestación de Grupo VIDA

Fue durante la mañana de este lunes que integrantes de Grupo Vida tomaron las entradas de la sede de la fiscalía estatal en Torreón para denunciar que se han manejado de manera negligente al menos cinco casos de desaparición de personas.

Silvia Ortiz, vocera del movimiento, explicó que por las desapariciones de cinco personas, en las que los cuerpos fueron hallados el mismo día o hasta una semana después, las autoridades no dieron la información de manera oportuna y los familiares de las víctimas estuvieron buscando desde los cuatro y hasta los 11 años.

"No puede ser que tengamos a una compañera a la que le avisan de su menor hija después de once años, mismos años de dolor, angustia, impotencia y desesperación, cuando la pequeña de 14 años fue localizado su cuerpo al día siguiente de su desaparición", declaró Ortiz.

Grupo VIDA y la búsqueda por sus desaparecidos

Grupo VIDA es un movimiento fundado por Silvia Ortiz y su esposo Óscar Sánchez Viesca motivados por el dolor y la desaparición de su hija, conocida como Fanny.

Pese a que ellos no han podido encontrarla, emprendieron una lucha incansable que les motivó a generar una agrupación que da apoyo a familiares de víctimas, contención emocional y ayuda en la búsqueda de sus desaparecidos.

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En reiteradas ocasiones, Grupo VIDA ha manifestado su malestar porque pese a los recursos, las leyes, comisiones y hasta centros de identificación humana, las autoridades no han dado los resultados esperados y se continúan apilando los cuerpos de personas que no han sido entregados a sus familiares.

Hallan tres kilos de restos óseos en Patrocinio, Coahuila

Silvia Ortiz, integrante de Grupo VIDA, informó que en el último recorrido de búsqueda en Patrocinio, Coahuila, hallaron tres kilos de restos óseos.

La buscadora y activista agregó que los restos encontrados podrían corresponder a 11 personas, por lo que fueron entregados a los encargados del Centro Regional de Identificación Humana.

Hallazgo de restos óseos

Como parte de la jornada de exhumaciones masivas, funcionarios del Centro Regional de Identificación Humana trabajaron por un espacio de tres semanas en Patrocinio, Coahuila. El reporte de los resultados indican que, en ese lapso, encontraron restos de entre una a tres personas tras haber realizado excavado en 17 puntos diferentes.

En los trabajos de exhumación trabajaron personal de la Fiscalía General de Coahuila, Grupo VIDA, personal del Centro Regional de Identificación Humana y de la Comisión Local de Búsqueda.

Todos los restos óseos encontrados serán trasladados y procesados en el centro para determinar si se puede realizar un match genético que ayude a identificarlos.

Patrocinio, Coahuila y el campo de restos óseos

Patrocinio, Coahuila es un ejido ubicado en San Pedro de las Colonias, dentro de la región lagunera, que por su aridez y su lejanía fue usado como centro de exterminio durante la época más violenta que vivió el estado y la propia Comarca.

En aquel lugar, cientos de personas fueron asesinadas, diluidas en tambos con ácido o hasta quemadas para no dejar rastro.

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Fueron las integrantes de Grupo VIDA, en una de sus búsquedas, en identificaron que Patrocinio era un cementerio clandestino. El depósito de cuerpos de los grupos de la delincuencia organizada que en aquellos años se estaban disputando la plaza.

Tan sólo en Patrocinio, Grupo VIDA ha recuperado más de 100 mil restos óseos, pero su identificación es compleja debido al grado de calcinación de los huesos.