La desaparición del INE promovida desde una falsa discusión

La falsa discusión sobre la posible desaparición del INE es insostenible. Las instituciones, para progresar, necesitan modificarse continuamente. En México somos resistentes a los cambios y el domingo 13 de noviembre miles de ciudadanos salieron a protestar por un motivo falaz y sin sustento.

¿Desaparición del INE?

La reforma electoral impulsada por el presidente López Obrador promueve la creación del nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, de tal manera que se impulse, según su punto de vista, la democracia participativa. Además, la reforma también plantea la eliminación de 200 diputados, la creación de listas proporcionales para su elección, desaparición de los OPLES y Tribunales locales, así como la disminución en el número de regidores, diputados locales y senadores.

En el texto, también se buscaría que los Consejeros del Instituto sean electos a través del voto y propuestos por el poder legislativo.

Este panorama, afincado desde los conceptos de austeridad que promueve el gobierno federal, no es bien visto por quienes integran al actual INE, ni por la sociedad civil organizada que tampoco coincide con las decisiones que ha tomado el presidente López Obrador.

Este contexto despeja la primera duda; la desaparición del INE no está proyectada solamente se plantea una reestructura integral en su funcionamiento y operación.

La discusión  en medios de comunicación y redes sociales es falaz porque está centrada en una idea equivocada. Si en lugar de sugerir que el INE va a desaparecer, se debatiera sobre una posible segunda vuelta electoral o sobre un mínimo de participación ciudadana para que una elección sea vinculante o sobre evitar que se propaguen los partidos satélites, el movimiento tendría un sentido más lógico.

Las marchas contra la desaparición del INE

El domingo 13 de noviembre vimos decenas de marchas en, al menos, 21 entidades federativas de México. En Torreón, por ejemplo, un buen número de ciudadanos se dieron cita en las afueras de la sede de la junta distrital 05 del INE, frente a la Alameda Zaragoza y caminaron hacia la Plaza Mayor de Torreón.

La consigna, de todos y todas, fue que el INE no se toca, que la reforma será contraproducente y que es momento de defender la democracia. Nuevamente, más allá de que la preocupación sea genuina, la petición o exigencia fue falaz porque en ningún momento se está promoviendo la desaparición de la institución.

En México somos resistentes a los cambios. El INE ha perdido credibilidad y lo refleja el estudio que ellos mismos realizaron para evaluar si la reforma electoral era viable. Sus intervenciones, en su mayoría laxas, son el reflejo de que la institución necesita revalorizarse.

Recordemos 2017. La elección en Coahuila. Las inconsistencias fueron documentadas por ellos mismos, pero no tuvieron el peso ni la fuerza para lograr que el Tribunal revocara el resultado de la elección y llamara a nuevos comicios.

Analicemos los presupuestos de egresos que, en año electoral, inflan sus partidas para ayudas sociales hasta dos o tres veces y el INE ni las manos mete.

Veamos el comportamiento de los OPLES o institutos locales electorales, que normalmente son cooptados por los gobernadores, no fungen como un ente fiscalizador sólido y estricto y tienden a no sancionar ni a reprimir a quienes ostentan el poder.

Te puede interesar | Reforma electoral eliminaría plurinominales y reduciría número de regidores

Desde Red es Poder, aplaudimos cualquier expresión social que lleve a la discusión pública un problema colectivo, sin embargo, "El INE no se toca"  es un movimiento que obedece a intereses empresariales y políticos que van más allá de una genuina preocupación por la salud democrática de México.

Es, precisamente por este motivo, que el gancho principal del movimiento es débil. La desaparición del INE es inviable. En México no va a entrar una dictadura. Debemos madurar como sociedad, aprender a discutir las temas claves que definan nuestro rumbo y analizar, con frialdad, el origen de los movimientos que llevan a miles de personas a las calles.

Todo mensaje, publicación, movimiento o marcha obedece a un interés. Luchemos para que éste siempre sea el del bien colectivo, no la bandera de grupos sectarios que se definen a través de la defensa de sus privilegios.

San Pedro registra mayor participación ciudadana en revocación de mandato

La participación ciudadana en la Comarca Lagunera para la consulta popular en la que se puso sobre la mesa la revocación del mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador situó a San Pedro como el municipio con más concurrencia.

San Pedro: el municipio con más participación ciudadana

De acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional Electoral, San Pedro fue el municipio lagunero y de todo Coahuila que registró más participación ciudadana en las urnas, con el 27.3 por ciento de concurrencia.

Pese a que San Pedro es gobernado por el PRI y viene de haber terminado una administración panista, el municipio incluso superó a lugares que sí son gobernados por Morena, como son los casos de Francisco I. Madero y Gómez Palacio.

Participación ciudadana de municipios laguneros

El resto de las cifras indican que el segundo municipio lagunero con mayor participación ciudadana en las urnas fue Matamoros, con el 23.4 por ciento de concurrencia. Estos números también colocaron a la ciudad melonera como la tercera con más asistencia de todo el estado de Coahuila.

En el tercer peldaño de los municipios que conforman La Laguna fue para Francisco I. Madero, que registró una participación ciudadana del 22.1 por ciento. En cuarto puesto se ubicó Viesca con el 19.3, en quinto Torreón con el 15.1 por ciento y hasta el sexto el distrito que conglomera a Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo y Mapimí, con apenas el 13% de participación ciudadana.

Participación ciudadana refrendó al actual gobierno

En general, pese a la baja participación ciudadana en la Comarca Lagunera, en todos los municipios se logró superar el 90% de aprobación al mandato que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Te puede interesar | Ejercicio de revocación de mandato o la oportunidad perdida

En algunos de los casos, el nivel de aceptación del presidente superó el 92 por ciento de las preferencias.

Cabe destacar que, abajo de Torreón, en materia de participación ciudadana, se ubicó el municipio de Saltillo, en donde apenas en el Distrito 4 se superó el 11 por ciento de concurrencia, mientras que en el 7 la cifra superó los 13 puntos porcentuales.

El INE no le da dinero a los partidos ni decide quién gana la elección

Por Moisés Picazo

Y para terminar con el título de este artículo: EL FRAUDE ELECTORAL NO ES DELITO, el INE no puede alterar un acta, ni puede anular una casilla o una elección, ni puede comprar votos, y menos inducir para que un partido o ciudadano vote en cierto sentido, no maneja dinero, y así podríamos continuar, con una serie de leyendas urbanas o dichos de la gente que el mismo gobierno o partidos difunden no irresponsablemente, sino intencionalmente.

¿Por qué esas afirmaciones, tan fuera de lugar, por no decir sin sentido o por no decir otra cosa? Solo recuérdese que los funcionarios públicos o gobernantes, empezando con el presidente de la república y terminando con el último burócrata, no pueden hacer nada que no esté previsto en las leyes correspondientes, muy al contrario de nosotros los ciudadanos que tenemos toda la libertad, en teoría por la Constitución, siempre y cuando no violemos las normas establecidas o afectemos los intereses de terceros. 

Veamos quiénes hace las leyes por las cuales nos manejamos, convivimos todos o se rigen el gobierno y los organismos públicos, pues les tengo una noticia: las hacen los partidos políticos por medio de sus legisladores, no nuestros; diputados federales y estatales y senadores.

Por ejemplo, veamos el caso del dinero que reciben los partidos, para que no se oiga tan cínico, vulgar y descarado , como siempre en México se usan eufemismos y para no decir el dinero que se gastan, malgastan en algunos casos se roban, se les llaman “prerrogativas” y las da el gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda, no el INE. Por medio de una fórmula hecha por los partidos que el INE aplica porque así está en la ley y además la ley de ingresos y el presupuesto de egresos también las hacen los partidos y se despachan con la cuchara grande.

Veamos este año, que no hay elecciones, con  cuánto se despacharon los partidos, que el INE no les da, en orden oficial y redondeado a millones de pesos:  PAN $909, PRI $856, PRD $419, PT $366, PVEM $400, MC $385, MORENA $1,654: Total $4,989 (millones de pesos), más lo que los gobernadores de los estados le dan a cada partido registrado, el negocio es bueno, lo demás, el país y su gente no importan, ¡que tal!

Mas de Moisés Picazo: Buenas reformas, u ocurrencias, y buscapiés

Las actas son llenadas por los funcionarios de casilla, ciudadanos al cierre, y cada partido por medio de sus representantes las firma y recibe una copia y así llegan al INE, por eso en otra ocasión decía MORENA con 319,449 afiliados a su movimiento debió tener 493,000 representantes en las casillas, estas actas se cotejan en los consejos distritales y para alterar una acta todos los representantes de partido, consejeros y funcionarios se tendrían que poner de acuerdo. Lo cual se me hace muy difícil, por no decir imposible.

El FRAUDE ELECTORAL no es un  delito y no está tipificado como tal, vean la Ley General en Materia de delitos Electorales, 26 Artículos. Al igual que la CORRUPCIÓN, no es delito y mucho menos es GRAVE.

Espero haya oportunidad de ir combatiendo estos mitos y fantasías de nuestra realidad política.

¿Que pasó entonces con este país y su ciudadanía? Que nos hicieron analfabetas cívicos y así nos han manipulado, pero hay esperanza. 

Parafraseando a Abraham Lincoln: Puedes engañar a todos algún tiempo y puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo.

Democracia a secas

“La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado.” Winston Churchill

En otra ocasión comentaba que no puede haber democracia sin demócratas y México es paradigmático en ese sentido, ya que muchos analistas, escritores y políticos lo han  definido adecuadamente. Ejemplos sobran: Vargas Llosa "México es la dictadura perfecta”,  José Mujica: “No creo que el pueblo de México se haya convertido en demócrata y razonado su voto” a raíz de la última elección.

Citaré un artículo publicado por Letras Libres, autoría de Isabel Turrent, pues México no es el único lugar del mundo en el  que se repudia a los políticos y sus partidos:

"El fantasma del rechazo a los políticos actuales y a sus modos de gobernar recorre todo el mundo occidental. Una encuesta de 2013 entre votantes estadounidenses mostró un resultado que muchos mexicanos compartirían: los diputados y senadores son más impopulares que los embotellamientos y las cucarachas. Y en Gran Bretaña, 62% de entrevistados en una consulta de 2012 estuvo de acuerdo en que “los políticos mienten siempre: no se les puede creer nada.”

En México realmente no hemos vivido una real democracia y se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran. Las elecciones que se pueden considerar “democráticas”, cuatro que históricamente así fueron consideradas; una de ellas y la del primer presidente de México, Guadalupe Victoria, que no llegó a mayores cosas.

Otra elección “democrática” fue la Francisco I. Madero, e igual no pasó a mayores y culminó con su asesinato y todos lo “revolucionarios” querían su tajada del pastel.

Otro ejemplo fue la elección de Vicente Fox, que al igual que ahora le decían, “no nos falles” y falló; siguió el mismo sistema “democrático a la mexicana”. Corrupción, impunidad, partidos que no son partidos sino simples franquicias y concesiones que tienen sus propietarios.

Lectura Recomendada: Así o más claro

Y esta última, citando a José Mujica, tiene sus bemoles y se debería analizar con mayor detenimiento, pues los con “datos” históricos, independientemente de la expresión de Mujica, no se encuentra una explicación razonable. Veamos: la “izquierda mexicana”, que nunca se ha sabido cual es realmente, en sus mejores momentos, obtuvo cerca de doce millones de votos y nunca alcanzó a acreditar representantes en todas las casillas de los 300 distritos electorales y de pronto da un salto, digamos optimistamente, de 18 millones de votos y alcanza la friolera de treinta millones de votos, que ni el PRI en sus mejores momentos alcanzó. Ver padrón, lista nominal y resultados históricos. Analicemos con calma.

Ahora vemos actitudes y acciones de gobierno que realmente desconciertan que no sabemos si son de derecha o de izquierda: propuestas económicas como nacionalizar industrias y fortalecer al Estado interventor como en los años setentas; echeverristas, acabando con los órganos  autónomos, CNDH, reguladores energéticos, INAI, el INE, UNAM, etcétera, y dejando de lado al pueblo “bueno y sabio” y no cubriendo sus necesidades más sentidas: seguridad, salud, educación, empleo, pensiones, servicios en general, etcétera. Aunque uno quiera pensar mal y que el “PRIMOR” está vivito y coleando.

Nuevo gobierno; rescatemos a las instituciones

Aprovechando la coyuntura de un nuevo gobierno, con un nuevo enfoque de país, debemos tomarle la palabra de que estará cercano a la gente y teniendo como prioridad a los pobres porque poco a poco los ciudadanos fuimos eliminados de la vida pública.

Aunque aparentemente este sector de la población, no tiene conocimiento integral de estas instituciones, si logramos que éstas sean realmente ciudadanas, el efecto final será que a todos nos beneficiarán; en el combate a la corrupción, manejo eficiente de los fondos públicos, obras y servicios que realmente nos beneficien y resuelvan los problemas prioritarios para el diario vivir, ya no digamos una vida plena y con futuro.

Rescatar instituciones como INE, INAI, CNDH, ¿por qué éstas? Porque su origen estaba contemplado como netamente ciudadanas y fue la causa de su inicio.

Por otro lado, lograr que los funcionarios que lleguen a un puesto de gobierno, sean verdaderos servidores públicos y no que se sirvan de dicho puesto para robar y enriquecerse tal como lo padecemos hasta ahora, y como se dice, cada nuevo sexenio produce “comaladas de millonarios”.

A manera de continuación sobre este tema, me permito insertar el último párrafo del artículo que inició esta defensa de las instituciones que en su momento fueron ciudadanas:

“Solo recordemos que al principio el IFE era verdaderamente ciudadanizado (Tiempos de José Woldenberg Karakowski), la CNDH empezó con la defensa y promoción de los derechos humanos, que ni siquiera estaban contemplados en la constitución y el IFAI , ahora INAI, empezó a abrir la ostra de la información pública -con el mandato de que los sujetos obligados (servidores públicos),deberían entregar la información a los ciudadanos ya que ésta no es propiedad de ellos sino de nosotros.

No debemos dar marcha atrás, sino al contrario, empoderarnos como ciudadanos y que entiendan que los que ostentan el gobierno son servidores, mandatarios y nosotros somos sus jefes, somos los mandantes.

Vale la pena, por ser muy ilustrativo, un párrafo del artículo “Vigilancia Ciudadana” de Gabriel Zaid del lunes 31 de mayo de 2004, página 7A, El Siglo de Torreón:

“Cada Ciudadano (civilizadamente, con ánimo de apoyo a las autoridades y ganas de que la hagan bien) debe asumir que las autoridades están para hacerle los mandados, no al revés. Esto es, literalmente, la democracia. Y, para hacerla efectiva cotidianamente se necesitan mecanismo externos que permitan a cualquier ciudadano vigilar, proponer y denunciar.”

Como es sabido, este tipo de instituciones se crearon por haber ingresado a México a la globalización, y convenios internacionales como con la Unión Europea, que exigía o exige que haya democracia en los países firmantes y respeto a los derechos humanos, pero también por la presión y lucha de la sociedad civil organizada, que hasta la fecha sigue.

Como ejemplo empecemos con el IFE:

El inicio del IFE fue en 1991, aunque surgió originalmente como un órgano más del gobierno,:

Poder ejecutivo: Presidente del IFE, el Secretario de Gobernación.- Gutiérrez Barrios.
Poder legislativo: Miembros del Congreso
Poder Judicial: Magistrados.- (Ministros de la SCJN)

Los cambios sucesivos llevaron a la ciudadanización del mismo y aquí fue donde se dio la coyuntura para que la sociedad civil organizada fuera una parte activa en la participación, impulsar la democracia y el respeto a los derechos humanos: por ejemplo la alianza de muchos ciudadanos y muchas organizaciones lograron que el IFE fuera manejado por ciudadanos y ya no por los órganos de gobierno.

Este nuevo IFE empezó con ciudadanos, el ejemplo más significativo puede ser José Woldenberg Karakowski, que inició como Consejero Ciudadano del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) de 1994 a 1996. Fue designado por la Cámara de Diputados Consejero Presidente del Consejo General del mismo Instituto, cargo que desempeñó del 31 de octubre de 1996 al 31 de octubre de 2003.

Posteriormente el supremo gobierno buscó la manera de anular a los ciudadanos en el IFE y se ideó la fórmula de repartirse a los consejeros de manera proporcional a la cantidad de representantes de cada partido (de cada partido, no de nosotros los ciudadanos) en las cámaras y pasó de ser un instituto ciudadano a uno de cuotas y cuates.

A nivel de consejos distritales y locales, los ciudadanos pasaron de ser Consejeros ciudadanos a consejeros electorales y se acabó el ciudadano, se convirtió en ”funcionario” que solo hará lo que la ley le permita y ya no es un simple ciudadano que pueda actuar en todo lo que la ley no lo restrinja.

En cuanto al instituto electoral, aun antes de ser INE, se le restringieron una serie de funciones y se le ató las manos con leyes, reglamentos y acuerdos, y aquí vale la pena mencionar que ni el IFE ni ahora el INE hacen las leyes, éstas las hacen los políticos por medio de sus partidos y o franquicias y sus diputados, pero como la generalidad no conoce nada de esto, siempre dice que el INE permite , hace, tolera y es el culpable de tales trapacerías, por ejemplo, “El INE les da millones y millones de dinero a los partidos”, cuando son estos los que se reparten el botín, “el INE le dio el puesto de diputado, senador o presidente a tal persona”, pero el INE es un órgano administrativo atado de manos con las leyes de los partidos y quien califica las elecciones es el ahora famoso Tribunal Electoral, que ni siquiera se compara ni con la “Tremenda Corte”.

Continuando la historia de la sociedad civil, como ejemplo, a partir de 1994 y con el apoyo de la ONU, se creó la Alianza Cívica, A.C., una verdadera alianza de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil para observar las elecciones en México, se observaron a las autoridades de los tres niveles de gobierno, a los medios de información, a los partidos políticos, a las autoridades electorales, etc.

Se crearon a partir de aquí los instrumentos técnicos y humanos y se hicieron encuestas, sondeos de opinión, tendencia del voto, comportamiento en la equidad o no de la radio, prensa y televisión, los observadores eran reclutados dentro de la ciudadanía, capacitados, organizados y coordinados por puro ciudadano, se crearon programas para la promoción del voto y participación ciudadana, en todos los medios, fueron programas ciudadanos impresionantes, demasiado hermoso para que el sistema lo dejara.

Otra vez, el gobierno buscó la manera de anular a los ciudadanos y lo logró, “¿quieres observar las elecciones?, yo por medio del INE te diré si puedes o no” y además tus observaciones no son vinculatorias, es decir no tienen ningún efecto sobre las elecciones, o sea nada.

Y así podríamos continuar, no nos dejan participar, opinar y decidir, ejemplos sobran.

Son demasiados los hechos de anulación de la ciudadanía, de ahí la urgencia de rescatar estas instituciones si queremos avanzar en este país.

Cuéntame una de elecciones

“Las crisis políticas son crisis morales”. —Octavio Paz.

Instituto Nacional Electoral (INE) 8 de septiembre de 2017. Quedaba organizado y oficialmente publicado el calendario electoral.

Era la primera semana de agosto, fecha límite para que cada Partido determinara el procedimiento para la selección de sus candidatos a cargos de elección popular.

Nota del mes de octubre: Solicitud de registro de convenio de coalición. En ese mes y hasta el 31 de diciembre tiempo para la obtención de firmas de apoyo ciudadano para candidaturas independientes.

14 de diciembre, inicio de las precampañas. No podrán durar más de 60 días ─sólo las precampañas─.

Llegaba el 2018, a partir del mes de febrero la realidad iba tomando forma para el registro del candidato ganador. Un total de 500 diputados federales, 128 senadores y presidente de la república. Además de renovaciones de gobernadores, un jefe de Gobierno, ayuntamientos y diputados locales.

30 de marzo, arranque de las campañas políticas.

De acuerdo al Artículo 251, párrafo 1, tendrán una duración de 90 días.

Ya en marcha, el tren electoral haría del recorrido un proceso violento, agotador y lodoso. Una alteración política de ideologías y métodos a nuestra disposición.

60 días más 90 días para negociar sobre o bajo la mesa los recursos y la pericia de obtenerlos. 60 días más 90 días en que la confianza y la lealtad empezaban a ser indiscretas. 60 días más 90 días de odio, repudio, difamación y muerte.

60 días más 90 días de sentirnos —rebasados—.

Que se acabe. Que ya termine. Que llegue tan pronto el 27 de junio para el fin de las campañas. Y al día siguiente en la Veda electoral ─cuando el candidato calla y los medios hacen como que olvidan─ obligue hacer del silencio, todos, una pausa. Cerrar la boca y darle paso al pensamiento, para ejercitar el derecho propio de creer.

Es bajo el discurso del creer que el concepto de nación, el concepto de pueblo entusiasma. Hacer de la promesa un fundamento, un enfoque de esperanza. No cabe la duda.

Tan cierto es que no cabe que todo sistema necesita a un grupo de voceros que le den credibilidad. Toda historia necesita a un grupo de cronistas que le den legitimidad. Lo importante aquí es generar controversia, lo importante aquí es generar mitos. A la par del narrador ingenioso que lleva la trama simultánea, la que está en la superficie y la invisible —oculta a los ojos de todos—. Las causas y los efectos van metiendo pata en el ideal imaginario. Es en el desenlace cuando todo tiene sentido. Los elementos para resolverla estaban a la vista. Mientras tanto el lector es un ingenuo tanto el secreto no le sea revelado. El gran relato es morder los anzuelos que nos arroja el autor.

Algo similar sucede en los ciudadanos y la situación del país, es el eslabón de la otra historia que nos interesa. La realidad se cuenta o se construye y aventurarse en las palabras o bajo palabra es contagioso. “El hartazgo también lo es”.

La transformación —un principal argumento— y claro, su conjunto de expectativas. Cómo nacen, cómo se explican los movimientos, las luchas sociales, las revoluciones, sino es precisamente en la efervescencia de cambio. La voluntad de cambiar, de mejorar la manera de vivir, de hacer y pensar que es posible.

Por qué nos sorprendemos que le llamen sociedad expresada de populista. Aquí no es asunto de simpatizantes, de régimen o candidato, es un reflejo de la indeterminación, de la dispersión de la acción política. Es una respuesta a la incapacidad de las democracias para cumplir lo que les toca. Razón afable a eso que le llama realidad social. Por sí misma la realidad es irracional, un juicio difícil de aceptar y menos de sostener en esa ética liberal.

¿Por qué? Porque en la condición trágica ya no se quiere, ya no se puede, ya no se tiene capacidad de soportar la verdad.

Relevante era la necesidad de crear una antirealidad, y de creer en líderes naturales aunque no sean y sólo representen un reclamo del poder establecido.

No importa donde inician las propuestas y terminan las contradicciones. Aunque el drama circular venga después, mucho después de un primero de julio.

 

¿A poco no...? Democracia en crisis

¿A poco no te genera incredulidad y desconfianza el discurso oficial? Ese que pregona la consolidación democrática del país y presume el gasto público para garantizar la limpieza y credibilidad de los procesos electorales mediante instituciones sólidas que cuentan con la participación de la ciudadanía y la pluralidad de partidos políticos que representan a las diversas corrientes ideológicas. Pero la percepción social no coincide con esa visión gubernamental, ya que el costo de partidos, procesos e instituciones electorales es muy alto frente al escaso beneficio que el multimillonario gasto acarrea a la vida democrática nacional.

Pero la democracia va mucho más allá de la participación ciudadana en las elecciones, que son apenas el punto de partida. El poder del pueblo, que es el significado etimológico de la palabra democracia, debe hacerse valer en todos los ámbitos de la vida pública, sobre todo en el quehacer gubernamental, en el que los ciudadanos, al menos en teoría, somos los que mandamos y los gobernantes quienes deben obedecernos; pero en la práctica es todo lo contrario, lo que explica la decepción de la mayoría de los mexicanos hacia el régimen imperante.

Los datos que arroja el Índice de Desarrollo Democrático de México 2017, recientemente publicado, revelan el retroceso de nuestro país en ese rubro, ya que la democracia disminuyó ante la prevalencia de la desigualdad, violencia y corrupción. El promedio nacional del Índice es de 4.7 puntos, 8 por ciento menor que en 2015, debido a los bajos resultados en esos tres rubros. En la presentación de la séptima edición del Índice quedó claro que la violencia limita los derechos, la corrupción va de la mano con la impunidad y la pobreza está en un nivel de 50%, por lo que así no puede haber democracia.

Los mexicanos llegan al proceso electoral de este año con poca confianza en las instituciones gubernamentales y en la democracia. Prueba de ello es que el 89% de los encuestados considera que la corrupción en el gobierno es generalizada; 61% no cree en elecciones libres y justas; 72% cree que el gobierno genera un ambiente hostil para la prensa; 78% considera que la violencia está presente en su entidad y 56% cree que hay desigualdad de oportunidades y explotación económica.

Sin una ciudadanía informada, exigente y participativa no se puede aspirar a ser una nación democrática ni se logrará contar con una clase gobernante eficaz, honrada y con espíritu de servicio. Una comunidad apática e indiferente que no se conmueve y se cruza de brazos ante la corrupción desbordada, la violencia sin freno y la creciente desigualdad económica y social estará siempre condenada a vivir en una democracia en crisis. ¿A poco no…?

¿Cuánto costará la democracia en Coahuila durante este proceso electoral?

A penas en 2017, Coahuila renovó Congreso, alcaldías y el poder ejecutivo. Hoy, meses después, el Instituto Electoral de Coahuila volverá a tomar la batuta para organizar y financiar las elecciones locales, que sólo definirán las presidencias municipales.

El Observatorio de La Laguna, se dio a la tarea de recopilar y procesar toda la información concerniente al proceso electoral de este año.

En 2018, el Instituto Electoral de Coahuila tendrá un presupuesto de 375 millones de pesos, de los cuales 146 serán para el financiemiento de partidos políticos y 229 para el gasto odinario del IEC.

Aunque este año sólo se renovarán alcaldías, se le asignó al IEC el mismo presupuesto que en 2017, cuando se eligieron alcaldes, diputados y gobernador.

Por otra parte, la participación ciudadana en las urnas el año pasado fue del 62 por ciento, cifra más alta al menos desde 2008. Sólo en 2012, cuando fueron las últimas elecciones presidenciales, hubo un porcentaje de participación similar al del año pasado, la cifra fue 61.9 por ciento.

Además, durante este proceso electoral, a cada partido le fue asignado un presupuesto para sus respectivas campaña. El Partido Revolucionario Institucional, es la organización que más dinero recibirán del IEC con 49 millones 579 mil 249 pesos. En segundo lugar, se ubicó el Partido Acción Nacional con 43 millones 257 mil 315. En tercer puesto, ya lejos de los dos primeros, se ubicó Morena con un financiamiento de 21 millones 187 mil 220 pesos.

UDC y PRD completan la lista de los cinco partidos que más dinero reciben por parte del IEC con 13 millones 2 mil 652 y 11 millones 905 mil 510 pesos, respectivamente.

El resto de los 11 partidos políticos con registro en el estado, además de las candidaturas independientes, recibieron cada uno 626 mil 760 pesos.

Durante las pasadas elecciones de 2017, el costo promedio del voto en Coahuila fue de 149 pesos por persona. El partido que tuvo que pagar más para tener un sufragio a su favor fue el Social Demócrata Independiente, que desembolsó 998 pesos por voto. El Partido Revolucionario Institucional, destinó 120 pesos y Acción Nacional 100, mientras que el Movimiento de Regeneración Nacional fue el más eficiente de todos con 26 pesos por voto.

 

Dialogan sociedad civil coahuilense e instituciones electorales; público duda sobre legitimidad del IEC

El Instituto Electoral de Coahuila organizó en el Museo Arocena de la ciudad de Torreón el diálogo: "De la democracia electoral a la participativa, rendición de cuentas y exigencia ciudadana", en donde se buscó que expertos en el tema y la ciudadanía emprendieran un intercambio de ideas para la mejora del sistema democrático de un estado que jamás ha vivido la alternancia política.

Los panelistas invitados fueron Carlos González Martínez, Investigador asociado de la Fundación Ortega y Gasset y ex Consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México, Alejandra Wade Villanueva, Directora del Consejo Cívico de las Instituciones Coahuila, Ramón Guridi Mijares, Magistrado del Tribunal Electoral del Estado de Coahuila de Zaragoza y Talía Romero Muñiz, Directora de Participación Ciudadana 29.

En primera instancia, Romero Muñiz lanzó una conclusión sobre el debate presidencial en donde opinó que se vieron pocas propuestas, poco concretas y que hubiera sido más sencillos ver los spots de los candidatos. En otro tema, citó un dato que proveyó la investigadora Verónica Calderón, indicando que sólo uno de cada seis mexicanos cree en la democracia.

Por otra parte, y entrando de lleno al tema de la democracia, la directora de PC 29 criticó a las instituciones electorales federales y locales y añadió que le quedaron mucho a deber a la ciudadanía el pasado proceso electoral de 2017:

"En las elecciones del año pasado las instituciones locales y federales le quedaron a deber a la ciudadanía, la crítica de ésta es real y tiene fundamento". Comentó.

Ramón Guridi Mijares, Magistrado del Tribunal Electoral del Estado de Coahuila, reafirmó los comentarios que realizó durante el Foro Coahuila, al asegurar que él sí votó en contra de que se validara el resultado de la elección que definió al gobernador del estado por considerar que la "vitrina electoral" y todo el proceso no fueron transparentes.

El Magistrado, además, comentó que los tribunales deberían facilitar sentencias que sean entendibles para toda la ciudadanía, ya que no sirve de nada que tengan acceso a ellas pero que estén redactadas con mucha complejidad.

"Me parece que los tribunales deberíamos emitir sentencias ciudadanas para que su comprensión esté al alcance de todos sin descuidar lo jurídico." Indicó.

El siguiente panelista, Carlos González Martínez, también reflexionó sobre el debate y dijo que a él le importa mucho que la sociedad se apropie públicamente del mismo, además, reconoció que, en su experiencia el día de ayer durante la transmisión del ejercicio democrático en un lugar público, notó a un grupo de jóvenes entusiasmados y muy interesados en el tema, por lo que destacó que ese es un gran avance para la sociedad.

A pesar de los progresos, reconoció que "el nivel de erosión del tejido social es bárbaro", por lo que el desinterés de una buena parte de los mexicanos por participar en la vida democrática del país es grande.

"La gente no participa simplemente porque no quiere, porque está harta, porque no cree". Mencionó.

En la sesión de preguntas y respuestas, el público asistente se dedicó a reflexionar acerca del mal trabajo que han realizado las instituciones electorales en el estado, en específico el Instituto Electoral de Coahuila, quien fue directamente aludido por no actuar, a consideración de los asistentes, con justicia e imparcialidad en el proceso que dejó como gobernador constitucional a Miguel Ángel Riquelme Solís.

Aunque las autoridades que estuvieron en representación del IEC escucharon con atención las demandas, no emitieron ningún punto de vista concreto sobre el tema de la legitimidad del instituto y la falta de credibilidad que tiene hacia con la ciudadanía, por tal motivo, Talía Romero mencionó que no es responsabilidad del ciudadano legitimar a las instituciones y añadió que a éstos les toca formar parte de los procesos para poder lograr una democracia verdaderamente participativa.

Por último, Alejandra Wade Villanueva, directora del Consejo Cívico de las Instituciones Coahuila, hizo hincapié en que el electorado debe ejercer un voto inteligente e informado, ya que esa costumbre es parte fundamental para empezar a consolidar el sistema democrático.

¿A poco no...? Partidos y democracia en crisis

¿A poco no es cierto que, lejos de disminuir, con el paso de los años, la desconfianza y la falta de credibilidad de la ciudadanía hacia los organismos políticos ha ido en ascenso por el daño que han causado a la sociedad, que con sus impuestos paga las generosas prerrogativas que reciben, pero que se ha visto traicionada por ellos? El chapulineo o migración de militantes entre partidos que se ha dado en el actual proceso electoral, es vergonzoso y patético, al revelar las mezquinas ambiciones de quienes buscan su permanencia en el erario.

También pone al desnudo el imperio de la codiciosa conveniencia partidista sobre la convicción ideológica y la abismal distancia existente entre la clase política y las necesidades de la comunidad a la que debería servir y que, por el contrario, se sirve de ella. Llama la atención que los aspirantes a la Presidencia enarbolan la bandera del combate a la corrupción; sin embargo, al menos a los tres candidatos punteros se les relaciona con hechos que contradicen el discurso.

Ellos representan a partidos que están al frente de los gobiernos de los tres niveles, que poco o nada han hecho para castigar corruptelas. Igual sucede con los organismos políticos representados en el Congreso de la Unión que no han logrado concretar el Sistema Nacional Anticorrupción, al retrasar los nombramientos del Fiscal Especial, los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa y el Fiscal General de la República; mientras que en varios de los congresos locales hay fiscales y consejeros anticorrupción señalados por ineptos e incapaces y subordinados al gobernador.

Además, varios de los aspirantes a legisladores son cartuchos quemados y políticos fracasados e improductivos o corruptos; la sociedad civil está ausente en las propuestas de prospectos. El excesivo gasto destinado a partidos, candidatos y autoridades electorales tendrá efectos nocivos al erario, tanto por los recursos destinados exprofeso en el presupuesto -mucho mayor al de las naciones del primer mundo y no se diga de las emergentes, pero cuya credibilidad es superior a la nuestra-, como por el dinero destinado a la compra de votos antes y durante la jornada electoral.

Resulta paradójico que cada año se gasta más en los partidos, pero cada vez representan a menos ciudadanos y aun así, éstos se sienten defraudados. Carentes de credibilidad, desprestigiados por su pragmatismo oportunista, por su pérdida de principios y por sus continuos errores, hoy los organismos políticos son víctimas de sus propias contradicciones y de su desprecio a la capacidad de análisis crítico del electorado. Todo ello viene a corroborar, una vez más, la aguda crisis por la que atraviesan los partidos y la democracia en este país nuestro. ¿A poco no…?