Memo Anaya y Cuco Sandoval encabezan gastos de campaña por diputación federal en Torreón

Memo Anaya y Cuco Sandoval, candidatos a diputados federales por el Distrito V de Torreón encabezan los gastos de campaña de las y los aspirantes que buscarán una curul para representar al municipio lagunero en el Congreso.

Los gastos de Memo Anaya y Cuco Sandoval

De acuerdo con el portal de datos abiertos y rendición de cuentas del Instituto Nacional Electoral, Memo Anaya, candidato de la alianza Fuerza y Corazón por México, integrada por PRI-PAN y PRD, ha gastado, hasta el momento, 1 millón 013 mil 364.66 pesos en 68 días de campaña. El ex presidente municipal de Torreón, ha desglosado sus recursos de la siguiente manera:

José Refugio "Cuco" Sandoval, candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia, encabezada por los partidos Morena-PT y Partido Verde a una diputación federal por el Distrito V, es el aspirante que ha gastado más recursos entre todos sus adversarios, con 1 millón 218 mil 143.53 pesos. Cuco ya ha sido diputado federal y ha sido representante en Coahuila, desde hace más de 10 años, del Partido Verde en la entidad.

El desglose de gastos del político lagunero es el siguiente:

Gastos en Facebook de Memo Anaya y Cuco Sandoval

Memo Anaya y Cuco Sandoval han emprendido una carrera paralela en materia de gasto en redes sociales, particularmente en las que forman parte de Meta.

En los últimos 90 días, es decir, un mes antes de que iniciaran las campañas, Cuco Sandoval es quien ha desplegado más recursos para difundir su imagen en redes sociales.

De acuerdo con la librería de anuncios de Meta, Sandoval ha gastado 122 mil 100 pesos en publicidad en redes sociales, de los cuales $78 mil 594 fueron pagados por él mismo y $43 mil 486 por el Partido Verde Coahuila. Con dicha inversión, Cuco Sandoval registra 37 mil seguidores en Facebook y 3 mil 179 en Instagram.

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Por otro lado, su principal adversario, Memo Anaya, ha gastado, en el mismo periodo, 73 mil 600 pesos para difundir su imagen en redes sociales, recurso financiado por la empresa G. Handal y Asociados S.A de C.V. Hasta el momento Anaya Llamas tiene 188 mil 300 seguidores en Facebook y 3 mil 927 en Instagram.

Industria política frena desarrollo de la Comarca Lagunera

La industria política está frenando el desarrollo de la Comarca Lagunera. Al formar parte de una zona metropolitana interestatal, en Coahuila y Durango no se gobierna a través de proyectos que trasciendan los trienios, sino con la sombra de la campaña política que siempre está tocando a la puerta.

Industria política; campañas eternas

En Coahuila y Durango la industria política no descansa. Si no se eligen gobernadores son alcaldes, alcaldesas, diputados y diputadas locales, Senado, presidencia de la república. Cada año las y los ciudadanos tienen que ir a las urnas para "cumplir" con la obligación de ejercer el derecho al voto.

Este 2024, por ejemplo, votaremos para renovar la presidencia de la república, el senado y las diputaciones federales en todo el país. Además, en Coahuila se renovarán las 38 presidencias municipales y, en Durango, el congreso local.

En 2025, La Laguna de Durango tendrá elecciones, de nueva cuenta, para renovar las presidencias municipales, en donde estarán en disputa localidades como Gómez Palacio, Lerdo, Mapimí, Tlahualilo, entre otras.

En 2026, Coahuila volverá a tener elección para renovar el Congreso local. En ese año, que será particular porque México será sede del mundial de futbol, se llevarán a cabo las elecciones intermedias federales para renovar la Cámara de Diputados.

Después, en 2027, otra vez se llevarán a cabo las campañas políticas para renovar la presidencia municipal de Torreón y el resto de las alcaldías de Coahuila.

En 2028 la industria política volcará sus esfuerzos hacia el estado de Durango de cara a las campañas para renovar el titular del gobierno del estado y en 2029 las agencias, asesores y empresarios volcarán las charolas y las reuniones y los mítines para renovar la gubernatura de Coahuila.

Congresos no han querido derrumbar a la industria política local

Los Congresos locales, a través del mecanismo de parlamento interestatal metropolitano, creado en noviembre de 2022, en Durango y el mismo mes de 2023, en Coahuila, podría permitir la posibilidad de que se aborde el tema de los tiempos políticos, de tal manera que se busque una reforma que homologue los calendarios electorales en la zona metropolitana.

De manera ideal, si existiera voluntad política, en Coahuila y Durango podrían llevarse a cabo elecciones cada tres años, sin embargo, este tema no ha sido tratado porque significaría un golpe gigantesco contra la industria política local.

Cada elección que pasa, cada proceso electoral que llega, arriban, en el mismo instante, las notas que informan sobre el costo de los procesos electorales. 200, 300, 400 o hasta 500 millones de pesos que se gastan en panfletos, calcas, anuncios espectaculares, sobornos, asesores caros y huecos. Todo en detrimento de las administraciones públicas municipales.

¿Cómo poner en marcha un proyecto con cierto nivel de riesgo si, unos meses después, hay que cuidarse las espaldas por la elección venidera? ¿Cómo diseñar obras que trasciendan un trienio si, el alcalde o alcaldesa venidera, derrumbará todo para iniciar de cero?

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En La Laguna no hay desarrollo porque la visión está puesta en las urnas, no en las personas. La ciudadanía está saturada de propaganda política y algunos medios de compromisos que deben cumplir para asegurar millonarios convenios publicitarios.

De no homologar calendarios electorales y dar un golpe certero a la industria política local, la zona metropolitana de La Laguna continuará deprimida, sin desarrollo, con salarios bajos, con poca libertad de expresión.

En definitiva, la política no es mala, pero la mercantilización del voto está derrumbando el presente y el futuro de la Zona Metropolitana de La Laguna.

La ruta hacia la presidencia municipal de Torreón

La ruta hacia la presidencia municipal de Torreón, idealmente, debería definirse por campañas inteligentes, frescas y propuestas viables que ayuden a recuperar el tiempo perdido.

Los problemas alrededor de la presidencia municipal de Torreón

Torreón es una ciudad abatida por la voracidad del poder empresarial. Las administraciones municipales, junto con las estatales y la indolencia del Gobierno Federal, han exprimido el suelo y el aire y el territorio del municipio como si éstos fueran eternos, como si fueran una fábrica de recursos interminables. Por las malas decisiones tomadas, Torreón hoy es una ciudad llena de personas alérgicas, con enfermedades, contaminada arriba en el cielo y abajo en la tierra. La movilidad es un reto que se toma a diario para las personas que no tienen vehículo y, para las que sí, también es complejo por el diseño improvisado de las vialidades.

Diseñar una campaña para ganar la presidencia municipal de Torreón no debe ser tan complicado. Las carencias de una ciudad que integra a la novena zona metropolitana más poblada del país son múltiples y variadas y, desde esa óptica, siempre es mejor iniciar desde lo básico, desde los servicios que, para las y los laguneros, no están garantizados.

Así, en Torreón las propuestas de campaña serán, sin duda alguna, asociadas a la carencia de agua potable, mal servicio de recolección de basura, mejoras en el pavimento. La visión de las autoridades municipales actuales y las pasadas es tan corta que no generan ni trazan proyectos más allá de un trienio que promuevan el desarrollo ordenado de la ciudad.

Los problemas en Torreón giran alrededor de una trama de intereses empresariales y políticos que siempre están por encima del bienestar ciudadano. Las decisiones se toman de manera sectaria, en clubes deportivos o restaurantes y sectores residenciales, apartados de una realidad que dista de ser progresista y próspera y sustentable.

En la presidencia municipal de Torreón, todas las decisiones son partidistas

En Coahuila y Durango las elecciones no descansan. Cada año, salvo uno, hay comicios. Es, por este fenómeno, que las decisiones que toman alcaldes y alcaldesas nunca son osadas ni trascendentales, todo gira entorno al voto próximo, ya sea para renovar la presidencia municipal de Torreón, como este 2024, o para cambiar a las y los integrantes de los congresos locales, gubernaturas, diputaciones federales intermedias y la presidencial cada seis años.

Así, Román Alberto Cepeda no se atrevería a retar los privilegios de empresarios que están inflando los precios del sector inmobiliario o que especulan con el suelo o que contaminan nuestro aire porque muchos de ellos "apoyan las campañas" con sendas propinas "en pro" del bienestar de todos y todas.

Las charolas son el gran corruptor de la función pública en México. Con tal de ganar una elección, los gobernantes empeñan el futuro de las ciudades y lo depositan en pocas manos.

Por eso en La Laguna se pagan salarios precarios y hay subocupación laboral. Por eso no hay un transporte público digno y por eso están desarrollando vivienda vertical en sectores inaccesibles.

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La ruta hacia la presidencia municipal de Torreón es compleja, está llena de obstáculos. Hoy son cinco personas compitiendo por el puesto. Con opciones reales, al menos al inicio de la campaña, son el actual alcalde Román Alberto Cepeda y Shamir Fernández, el priista/morenista que buscará aprovechar la popularidad del presidente López Obrador para cumplir su sueño de ser alcalde. Gane quien gane, al final de cuentas, Cepeda y Fernández son del mismo corte, de la misma escuela y el mismo perfil. En Torreón, a menos que suceda una sorpresa inesperada, los privilegios de unos cuantos serán la principal bandera de los punteros.

Las campañas en Coahuila y los mismos de siempre

El primero de marzo iniciaron formalmente las campañas en Coahuila. Se renovarán las representaciones federales en la Cámara de Diputados y en el Senado. Además, también la ciudadanía votará por 38 presidencias municipales.

Las campañas en Coahuila que no cambian

Como si no pasara el tiempo, las campañas en Coahuila son un reflejo, un espejo de lo que se ha vivido en los últimos años: prácticamente los mismos candidatos, el partido hegemónico con toda su disciplina y orden por detrás, una oposición flaca, desnutrida, con poca organización.

En las listas para renovar el poder legislativo destacan nombres reciclados, personajes que han estado en la función pública durante décadas y que nunca han logrado cuajar proyectos disruptivos, que modifiquen las dinámicas y los vicios que aquejan a diario a las y los coahuilenses.

Miguel Ángel Riquelme, quien ha sido gobernador, alcalde, diputado federal, delegado, entre otras funciones. Guillermo Anaya, quien también se ha desempeñado como alcalde, diputado y senador, José Refugio Sandoval, eterno cacique del Partido Verde en Coahuila que nunca ha destacado por su compromiso por la sociedad o por algún ideal del orden horizontal.

Rubén Moreira Valdés, Verónica Martínez, Shamir Fernández, Jericó Abramo, Luis Fernando Salazar, Román Alberto Cepeda. Todos van en la misma canasta, forman parte de un reciclaje eterno que trastorna el tiempo, a la política y coopta, en pocas manos, el poder político de la entidad.

Al ser los mismos personajes, las campañas no cambian. Los mensajes son claros, desbordar ira y coraje contra el presidente López Obrador y su gestión y refrendar el modelo de gobierno "exitoso" en Coahuila, uno que procura la preservación de los privilegios, que mantiene una seguridad maniquea, colgada como en tendederos, una que promueve salarios bajos en la mayoría de las regiones del estado a cambio de inversiones extranjeras que dejan importantes utilidades a capitales extranjeros. Eso es Coahuila, un estado atractivo para ejercer prácticas extractivistas, sobreexplotadoras, con mano de obra buena y barata.

Y es que en Coahuila los pobres siguen siendo pobres y morirán siendo pobres. Los ricos se harán más ricos y sucederán, naturalmente, algunos casos de "éxito" que defienden la política del "écheleganismo", de la meritocracia, de creer que los sueños se cumplen sin importar el contexto político y social de las personas.

Y si las campañas en Coahuila no son prometedoras, ¿qué hacer como ciudadanía?

Y sí, las campañas en Coahuila no son prometedoras. Los mensajes no cambian ni las propuestas ni la voluntad de hacer política para la gente, es decir, llegar a acuerdos, construir proyectos y consensos que verdaderamente mejoren la calidad de vida de las personas, que cuestionen las estructuras actuales y cimenten las bases de un "nuevo orden", maneras disruptivas de erigir a una sociedad mejor organizada, crítica y que tenga garantizados, al menos, el acceso a los servicios públicos fundamentales como agua potable, luz, pavimento, recolección de basura, vialidades, dignas, banquetas, entre muchos otros.

Los mismos apellidos propondrán las mismas estrategias para lograr los mismos resultados. En la ciudadanía está la responsabilidad de informarse, de cuestionar y cuestionarse, de ser exigentes con las y los candidatos y ser vigías, seres críticos de los mandatarios.

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Las campañas en Coahuila, naturalmente, dotarán de privilegios políticos y empresariales a los mismos personajes de siempre, a los dueños del agua, del campo, del territorio, del aire, de las carreteras. Esos mismos personajes seguirán trabajando para sus partidos y para pagar favores que se piden a destajo durante los tres meses de campaña. Finalmente hay que regresar inversiones, el pago de favores es un plato que se come a diario después de las tomas de protesta y es en ese momento que el periodismo y la ciudadanía tendrá los elementos suficientes para destapar tranzas, para desnudar las malas prácticas de muchas personas que viven del erario.

Que las sosas campañas en Coahuila sean el pretexto ideal para configurar una realidad nueva, alternativa al poder hegemónico. Hay señales de que la sociedad está más despierta, sólo resta demeritar las filias, las fobias y trabajar, horizontalmente, por un hogar más habitable, menos hostil, con menos desigualdad.

Reitera Riquelme que habrá acciones legales por calumniar a las policías estatales

Durante la graduación de la octava generación de la policía estatal en Ramos Arizpe, Coahuila, el gobernador Miguel Riquelme aprovechó la oportunidad para repetir que habrá acciones legales contra las personas que realizaron acusaciones sin sustento contra los líderes de la policía en la entidad.

Riquelme reitera que habrá acciones legales

El mandatario explicó que las policías estatales están, primordialmente, para evitar que integrantes del crimen organizado ingresen al estado, así como también combatir y prevenir que civiles armados entren a la entidad.

En ese sentido, sin explicar detalles, Riquelme advirtió que habrá acciones legales contra los candidatos que, según él, dañaron el prestigio de las instituciones de seguridad.

 "No permitiremos que calumnias ni falsas acusaciones pretendan vulnerar la imagen y denostar el prestigio de nuestras corporaciones, procederemos conforme a derecho para dejar sentado un precedente de que en Coahuila nadie está por encima de la ley", comentó Riquelme.

¿Contra quién serían las acciones legales?

Ricardo Mejía Berdeja, quien fue candidato del Partido del Trabajo a la gubernatura de Coahuila y ex subsecretario de seguridad del Gobierno Federal, denunció en repetidas ocasiones que los altos mandos de las policías estatales son los presuntos responsables del trasiego del cristal que se vende y se compra en la entidad.

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Mejía agregó que, a través de los líderes policíacos, se coordinan y se ejecutan las acciones del crimen organizado, exponiendo los rostros de tres de los mandos de las corporaciones estatales de seguridad.

Por los señalamientos, vertidos durante las campañas, el gobernador Miguel Riquelme dijo que prepararán acciones legales, ya que éstas dañaron la imagen institucional de las instituciones de seguridad pública estatales.

Echados pa´delante: la campaña que no se compromete a castigar a los corruptos

"Vamos echados pa´delante porque pa´atrás ni para agarrar vuelo", es el eslogan de campaña de Manolo Jiménez Salinas, candidato de la Alianza Ciudadana por la Seguridad, integrada por el PRI, PAN y el PRD.

En la campaña de Manolo Jiménez no hay mentiras. Es, quizás, una de las más sinceras y francas de la historia reciente de Coahuila. Lo que busca el candidato no es viajar al pasado, castigar a los culpables de que las finanzas estatales estén colapsadas o castigar a quienes se robaron el dinero de los maestros pensionados. Lo que busca Manolo es pensar "hacia adelante", hacer sus propuestas y olvidar los grandes escándalos de corrupción que dañaron a Coahuila.

Echados pa´delante y cero compromisos contra la corrupción

En Coahuila son muchos los escándalos relacionados con la corrupción y que dañaron severamente las finanzas estatales y la paz mental de los ciudadanos. Por la Megadeuda, que desde hace 11 años viene lastimando las finanzas coahuilenses, no ha generado culpables. Además, los gobernantes no han buscado reestructuras viables que ayuden a que el capital baje de manera considerable. Todos los convenios que se han hecho son para favorecer al banco y empobrecer al estado.

Así, Manolo Jiménez, por su estrategia "Echados pa´delante", no ha mencionado ni una sola vez una estrategia puntual para remediar el problema. Sólo agregó, a pregunta a de una periodista, que buscarán refinanciar. Un método que se viene utilizando desde Rubén Moreira y que lo único que ha provocado es que se paguen más de 2 mil millones de pesos anuales de intereses y que el capital de los adeudos no baje nada.

Así, el electorado que vote por Manolo Jiménez debe tener en cuenta que también está votando por el olvido. Al final también existen muchos ciudadanos que no le apuestan al castigo para evitar la repetición de hechos que marcaron la historia de una comunidad.

Así como echados pa´delante, la oposición en Coahuila tampoco tiene memoria

Así como Manolo Jiménez y su estrategia "Echados pa´delante", los candidatos opositores, aunque lo mencionen en el discurso, tampoco garantizan que, en caso de ganar, se finquen responsabilidades contra las personas culpables de que las finanzas estatales estén quebradas.

Por una parte, Ricardo Mejía Berdeja, si bien lo ha prometido, dio bandazos de poca credibilidad cuando, al inicio de su precampaña, con el partido Morena, invitó a su equipo de trabajo a personajes como Shamir Fernández, uno de los diputados que votó para esconder los documentos de la megadeuda, así como por Jorge Luis Morán Delgado, otro político cercano a Miguel Riquelme, actual gobernador de Coahuila.

Ya con el Partido del Trabajo, Mejía fue abandonado por ambos personajes pero se mantuvo en su equipo Víctor Severo Ortiz, ex titular del registro público de la propiedad en Torreón durante la administración de Miguel Riquelme y personaje ligado al PRI gobierno coahuilense.

En el caso de Armando Guadiana, tanto Shamir Fernández como Jorge Luis Morán se refugiaron bajo su regazo. Guadiana, pese a que sí alzó la voz por el tema de la megadeuda, no garantizaría castigo a los culpables por las personas que integran su campaña y porque durante el mes y medio de recorridos, no se ha pronunciado en contra del mal manejo que le ha dado el gobernador Miguel Ángel Riquelme.

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Así, el eslogan "Vamos echados pa´delante porque pa´atrás ni para agarrar vuelo", es una forma de vida que también está siendo adoptada por Guadiana, Mejía y hasta Lenin Pérez. En Coahuila se apuesta por el olvido. Por avanzar sin recordar que muchas personas lastimaron y dañaron, por décadas, el futuro financiero del estado.

Si queremos vivir en una entidad progresista, es necesario que cualquier autoridad, sea del partido que sea, garantice castigos contra quienes cometan delitos de cuello blanco. Asegurar la no repetición implica que, en un futuro, gobierne quien gobierne, los ciudadanos tendrán la oportunidad de disfrutar un verdadero Estado de Derecho.

Echados pa´delante es una simulación. Manolo propone olvidar y los opositores, en la praxis, tampoco aseguran castigo contra los culpables.

Divisionismo: la eterna estrategia del PRI para conservar Coahuila

El divisionismo es la estrategia que el PRI ha utilizado, en al menos los últimos 42 años, para ganar las elecciones estatales en Coahuila.

Como en estas campañas, en las últimas 7 elecciones han participado más de dos candidatos para renovar la gubernatura. La mayoría de los perfiles no son competitivos y ayudan a restar adeptos al opositor más cercano.

Divisionismo; estrategia estrella del PRI en Coahuila

En 1981, por ejemplo, el entonces candidato priísta, José de las Fuentes R., ganó las elecciones con el 81.44% de los votos. En su contienda participaron otras cinco candidaturas; Edmundo Garza del PAN, fue segundo lugar, con apenas el 14.02 por ciento de los votos acumulados.

En 1987, el entonces candidato Eliseo Mendoza Berrueto también ganó, en esa ocasión con el 82.61% de los votos. Como si fuera calca, el segundo lugar fue para la candidata panista Teresa Ortuño quien, al igual que Edmundo Garza, apenas rebasó el 14% de los votos emitidos por la ciudadanía. En aquella ocasión participaron 4 candidatos, pero se registraron 8 opciones en la boleta electoral.

En esas dos elecciones, la participación ciudadana no llegó ni al 40 por ciento, es decir, el PRI ganó gracias a la fragmentación del voto y al trabajo de tierra con las estructuras.

Para 1993,  Rogelio Montemayor Seguy compitió contra otros cuatro candidatos y dos partidos sin personaje registrado. El priista ganó con el 62.50% por ciento de los votos y la participación electoral fue del 65%. Con mayor participación ciudadana, el segundo lugar, Rosendo Villarreal, acumuló el 25.76% de los votos, es decir, 11 puntos porcentuales más que en las dos elecciones anteriores.

Para 1999 Enrique Martínez y Martínez ganó con el 59.56% de los sufragios, venciendo a otros tres candidatos. El segundo puesto fue para el panista Juan Antonio García Villa, quien logró el 33.72%. Nuevamente la participación electoral cayó al 51.03%.

Ya en 2005, Humberto Moreira se enfrentó a 4 candidatos provenientes del PAN, PRD, PT y el Partido Verde. El profesor, gracias a la estructura y al divisionismo, obtuvo la victoria con el 55.55% de los votos, con lo que se convirtió en el candidato priista menos votado desde 1981. La participación electoral fue del 52.82%.

En 2011, su hermano, Rubén Moreira, arrasó a sus tres rivales, logrando el 60.43% de los sufragios, pero nuevamente participaron 4 candidatos en la contienda por la gubernatura de Coahuila. El segundo lugar fue para Guillermo Anaya Llamas, quien también perdería la siguiente contienda contra Miguel Riquelme.

Y es que en 2017, el otrora alcalde de Torreón ganó con el 38.19% de los votos, convirtiéndose en el candidato ganador menos votado en la historia de Coahuila. El divisionismo fue la clave en esta elección, ya que participaron 7 candidatos distintos.

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Los rivales de Riquelme fueron Guillermo Anaya (hoy su aliado), Armando Guadiana, Javier Guerrero, Mary Telma Guajardo (hoy también su aliada), José Ángel Pérez y Luis Horacio Salinas (pariente del actual candidato priista, Manolo Jiménez Salinas).

En la elección que dejó como ganador a Miguel Riquelme, fueron más las personas que votaron en contra del PRI, sin embargo, la amplia baraja de candidatos ayudó a que el partido hegemónico no perdiera el poder.

Divisionismo influye en las campañas del 2023

Como ya es una tradición, para estas campañas los partidos políticos inscribieron cuatro candidaturas para contender por la gubernatura de Coahuila. Pese a la influencia mediática de Morena y del presidente Andrés Manuel López Obrador, todas las encuestas dan una amplia ventaja al candidato oficial, Manolo Jiménez Salinas.

Polls Mx señala que el candidato de la alianza ciudadana por la seguridad tiene el 98% de probabilidades de ganar, Armando Guadiana, de Morena, el 2% y el resto ya no tienen ninguna chance de poder aspirar a salir vencedores en las elecciones.

Una vez más, podrían ser más las personas que voten por una alternativa ajena al PRI que por el candidato ganador, sin embargo, entre Ricardo Mejía, Armando Guadiana y Lenin Pérez están fragmentando el voto opositor.

Pese a que los tres, en algún momento, formaron parte del mismo movimiento a nivel federal; uno como senador, otro como diputado y el último como parte del gabinete presidencial, esto no fue suficiente como para que los egos cedieran, los proyectos se unificaran y buscaran arrebatar al PRI el trono que, si no pasa ninguna sorpresa, cumplirá un siglo en sus manos.

En Coahuila no existe voluntad política para terminar con la hegemonía del PRI. El divisionismo es un acuerdo hablado entre todas las partes para repartirse el pastel a cambio de la conservación de privilegios. La ciudadanía es víctima de un pacto que ha hecho más ricos a las mismas familias de siempre y que continúa pauperizando a la población.

La democracia en Coahuila es una simulación. Las instituciones electorales promueven la división, la fragmentación del voto opositor y el fortalecimiento de una estructura que ni la fuerza y popularidad del presidente López Obrador ha podido vencer.

Manolo, Román o Jericó: Las opciones de Riquelme para su sucesión

Las opciones de Riquelme para su sucesión están claras: Manolo Jiménez, Román Alberto Cepeda y Jericó Abramo Masso. De estos tres personajes, de acuerdo con el gobernador, saldrá la apuesta del PRI para buscar la gubernatura de Coahuila en 2023.

Las opciones de Riquelme para la gubernatura de Coahuila

Desde el centro de convenciones de la ciudad de Torreón, Miguel Riquelme dijo que Manolo Jiménez, actual secretario de desarrollo e inclusión social, Román Alberto Cepeda, alcalde de Torreón y Jericó Abramo, diputado federal, son buenas opciones y será en las próximas semanas cuando el PRI determine el método de selección para elegir a la mejor apuesta de cara al 2023.

"La capacidad que tienen los nuestros, como Manolo, como Jericó, como Román. Todos ellos tienen la capacidad para ocupar cualquier puesto y, además, han ganado elecciones. En ese sentido el PRI sabrá definir su ruta y creo que lo bueno de mi partido es que no anda buscando quién se va o quién se indisciplina para ver cómo chocamos", comentó Riquelme.

El mandatario estatal señaló que su partido está buscando unidad y un proyecto sólido que les ayude a mantener el poder.

"Dentro del marco jurídico, ya tenían varios meses diciéndonos que si era mujer que si no, que si va haber alianza, que si no, ya andamos brincando eso. Creo que el PRI hará cuidadosamente las cosas, tanto la conducción de un proceso interno, como también la firma de un convenio para una coalición"; agregó.

Dentro de las opciones de Riquelme cabe la coalición

Dentro de las opciones de Riquelme para el proceso electoral del año que entra no está descartada la coalición, pero aclaró que aún faltan algunos elementos para que ésta pueda formalizarse.

"De lo que yo tengo informe, me queda claro que se está haciendo y que se va a hacer lo necesario para que este próximo proceso sea el PRI o en coalición, pueda tener lo más competitivo que tiene en sus cuadros", finalizó.

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En las próximas semanas se dará a conocer la convocatoria, por lo que Riquelme espera que antes de que inicien las precampañas ya esté todo organizado para competir. contra Morena por la gubernatura del estado.

Pedir el voto

Por Patricia Hernández González

Pedir el voto en este momento no es tarea fácil, no es que antes lo haya sido en términos de participación. La cuestión aquí, es que los escenarios son muy distintos, adversos en comparación a comicios anteriores.

A como están las cosas, el desafío es sumarse a lo que se considera lo mejor para todos, hacer un esfuerzo mayor de convocatoria. Esto lo dicen quienes ya están persuadidos de que es lo correcto. El problema es que el diablo está en los detalles y el pequeño detalle está, por donde sacar la confianza para votar por ellos.

Cómo convencer ahora a los electores suspicaces, cómo incentivar a los apáticos, indiferentes y cansados, cómo inclinar o declinar la balanza de las preferencias, cómo parecer congruente, cómo hacerse de la vista gorda para decir que todo va bien, o que todo estaba mucho mejor.

Hablar de lo que hablan las candidatas y candidatos es pasarlos a filtros, es ir desmenuzando la intención. Si conectan con la mayoría,  incluso de cómo gesticulan. Cuál es su trayectoria, lo sólido de su proyecto, que tan viable sus propuestas. 

En caso de alcaldías, quienes formarán su equipo en el cabildo, si han sido holgazanes en el servicio público, o si no tienen la mínima experiencia. Al menos sería un buen inicio de una relación para intentarlo durante tres meses.

Al aproximarse el día, el habitante de una ciudad, le dicen que ser responsable de él, de sus hijos, de un país, es saber elegir y elegir bien. En ese sentido, la participación no solo consiste en salir a votar, sino hacerlo con inteligencia para hacer del voto una sinergia. Útil o masivo. Ni los votos anulados, ni las abstinencias tienen valor, son obsoletos para la democracia, o dicho de otra forma, para cumplir el objetivo, aunque la decisión de manifestarlo sea un modo de desprecio.

Entonces, para ser ciudadano de a deveras, el deber implica en hacer mutis de dos años a la historia reciente, o a sabiendas de por lo menos, los últimos treinta. ¡Qué carajo!, decidir entre la ineptitud, el desprestigio y la voracidad. Vaya dilema.

Cada que hay elecciones surgen las mismas maromas pero ahora con un alto grado de dificultad.

Hacer campañas en un tiempo tan delirante, ha creado estrategias de competencias basura, contenidos de spots para la atención de la audiencia que no se dejaron de replicar.

En términos de difusión en medios y redes sociales, posicionar una idea, una imagen, ha sido de lo más útil para poner en marcha campañas negras, noticias falsas, lagunas, vacíos informativos, falta de seriedad. Ante la avalancha, no queda de otra que ser el más inútil e inservible de esa realidad efectiva.

Pero las percepciones no andan en la nube solamente.

Pedir el voto en la calle, esa otra trinchera necesaria y ansiosa del espacio como entretenimiento. Donde se saluda, se dialoga, se escucha  y se invita a confiar. Donde bajarse del coche, es bajarse para mirar de cerca a los ejidos, caminar bajo el sol, zigzagueando las grietas, las evidencias de una ciudad sedienta. Recoger peticiones de asuntos que no caben más, porque nadie sabe o nadie supo cómo resolver.

Estas elecciones, únicas, se conjugan simultáneamente 15 gubernaturas, 300 diputaciones federales de mayoría y 200 de representación proporcional, y más de 21 mil presidencias municipales, diputaciones locales, regidurías, sindicaturas y concejalías, por lo que están en juego ciertamente, el futuro inmediato del país.

Si bien nos va, hacer política en este preciso contexto, sin estimar  los últimos tres años, conlleva a que el número de electores tienen  la capacidad de ampliar sus opciones, de tres a cuatro, como sucede en Nuevo León.

Tan pronto llegue el 06 de junio, las movilizaciones no esperan.

La jefa o jefe de manzana y de sector tocaran tu puerta para decirte que si ya… si ya lo hiciste… si ya lo hiciste como se te dijo… si ya lo hiciste como se te dijo que deberías votar. Amablemente, en caso de que no puedas desplazarte te llevaran a las urnas que pertenecen a tu localidad.

Las prácticas de siempre con la única diferencia de que votaste por el menos peor, al menos te lo dices a ti mismo para hacerlo llevadero, una forma suave de libertad atada a la conciencia.

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Durante la jornada electoral, los representantes de casillas, estarán atentos, muy atentos haciendo la encomienda.

Medios informativos, periodistas, reporteros, enviados, corresponsables y colaboradores tendrán la cobertura más fuerte de la historia.

Mientras que la estafa se respira todos los días y no solo en elecciones, hoy los involucrados, quienes organizan, participan y legitiman una elección, incluso los que no deben de opinar, pero les vale, han hecho de la chamba por demás minuciosa.

Probablemente, una vez pasado los comicios, ya sin el pudor de haber mostrado las cartas, pedirán las revisiones de cajón, para demostrar las consecuencias de un sálvese quien pueda.

Campañas, "abrazos y balazos"

Itzel Ramírez | La Verdad Juárez | @LaVerdadJz

Clara Luz Flores sí conocía a Keith Raniere, la candidatura de Félix Salgado Macedonio corre el riesgo de ser invalidada por el Instituto Nacional Electoral, el mismo órgano que pretende ahora frenar la sobrerrepresentación legislativa que permitió sin chistar desde 2012, Ricardo Anaya se sorprende de los pobres del país que quiere gobernar… todas estas noticias de los tiempos electorales que corren.

Mientras la clase política busca acomodo en algún partido político -el que sea, sin importar agendas o idearios-, la población espera una vez más la convocatoria para participar en las votaciones y con ello validar a quien sea que llegue al poder.

Aspirantes de todos los colores salen a las calles a prometer nuevamente que cambiarán el rumbo del municipio o entidad de que se trate, que con ellos al mando estaremos mejor y que, ahora sí, las cosas van a mejorar, un nuevo futuro nos espera de la mano de quienes llevan años dedicados a sí mismos.

Como desde hace ya varios años, los discursos van a encontrarse con la inseguridad que por el crimen organizado hay en el país: en febrero de este año hubo dos mil 626 víctimas de homicidio doloso.

Comparado con el mismo periodo del año pasado, el homicidio doloso lleva en 2021 una disminución del 5.4 por ciento, al pasar de cinco mil 768 víctimas en 2020 a cinco mil 455 en los dos primeros meses de este año, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública presentadas el lunes pasado en la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El descenso en homicidio doloso (y de la incidencia delictiva en general, que bajó 19.9 por ciento) nada le dice a las familias de las 11 personas asesinadas el pasado 27 de febrero en Tonalá, Jalisco, o de los 13 policías e investigadores masacrados en Coatepec, Estado de México el 18 de marzo, ni tampoco a las de los 19 migrantes cuyos cuerpos fueron calcinados en Camargo, Tamaulipas en enero pasado.

Para esas víctimas indirectas no hay estadística que valga, para ellas y ellos México sigue siendo ese territorio sin ley donde manda el crimen organizado, no el Estado.

Para desgracia de la sociedad, las autoridades de todos los niveles viven en lo que pareciera una realidad alterna que va desde responsabilizar a otros por la inseguridad, hacer mutis ante el fracaso de las estrategias o gritar ‘abrazos, no balazos’ hasta que sea necesario, cual hechizo de magia más propio de Harry Potter que de un presidente.

El gobierno federal de López Obrador lleva ya dos años y medio de ejercicio con avances considerables en varias áreas (la revisión de contratos francamente leoninos, la discusión de los esquemas de outsourcing, el cierre de penales federales o la disminución del robo de combustibles), pero con una deuda pendiente en seguridad pública.

La supuesta buena relación con Donald Trump no sirvió para tratar en serio el problema del tráfico de armas de Estados Unidos a México; la reforma que amplió los delitos que ameritan prisión preventiva no ha servido para tener un país más pacífico; Salvador Cienfuegos está libre, en México y sin investigaciones en su contra; la Guardia Nacional no va encaminada a ser una fuerza civil, responsable ni certificada; las mesas para la construcción de la paz tampoco han ayudado a reducir ampliamente los homicidios dolosos ni a garantizar la coordinación entre corporaciones de distintos niveles de gobierno y la Fiscalía General de la República está comandada por una persona altamente cuestionada por conflictos de interés y por sus investigaciones que mantienen libre a Emilio Lozoya por nombrar alguno.

Las masacres, como símbolo inequívoco de la violencia se acumulan: según el conteo de la organización Causa en Común durante enero y febrero de este año ya van 83 eventos donde hay tres o más personas asesinadas, 51 en enero y 32 en febrero, la mayoría en los estados de Chihuahua y Guanajuato (11 casos en cada uno).

Abordado sobre una ejecución extrajudicial cometida por el Ejército en Tamaulipas, el presidente López Obrador lanzó la carga contra quienes cuestionan. La sociedad civil y los defensores de derechos humanos, dijo, permanecieron callados ante las masacres de gobiernos anteriores.

Cualquiera que no sea un fanático del presidente entiende que esa afirmación es falsa. Con qué cara se le puede decir semejante barbaridad a cualquier persona con un familiar víctima de una masacre, desaparición, ejecución extrajudicial u homicidio doloso.

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A buscadoras y buscadores, a quienes desentierran restos, a quienes protestan, poco les interesa la mañanera y las respuestas pusilánimes de la oposición cuando lo que claman es justicia.

Mientras gobernadores culpan a la Federación y exigen recursos que una y otra vez han demostrado que no utilizan bien, desde la conferencia mañanera el presidente descalifica y se centra en lo que le interesa: Tren Maya, refinería, Santa Lucía y béisbol.

Ahora, con campañas, podemos olvidarnos todavía más de políticas de seguridad, porque ahí viene de nuevo la búsqueda del poder por el poder.

PANORAMA

Cuando menos 12 audiencias han sido diferidas por la defensa legal de María Eugenia Campos Galván, acusada de participar en la nómina secreta del exgobernador César Duarte. Entre solicitudes de acceso a carpetas de investigación, peticiones de copias certificadas, cotejo de expedientes y demás, la candidata panista no ha tenido un solo encuentro con la justicia chihuahuense.

Qué bueno por Campos que tenga una defensa que desquita bien lo que cobra. Qué malo que sea a costa de un Poder Judicial que se juega su integridad. Qué triste que ella, señalada de recibir dinero público que no le correspondía, pueda pagar semejante equipo de abogados y que cualquier ciudadano de a pie no pueda acceder ni en sueños a semejante lujo.

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Itzel Ramírez. Periodista con estudios en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus trabajos periodísticos han sido publicados en Reforma, El Diario de Juárez y La Verdad. Actualmente realiza consultoría, investigación, análisis y diseño de políticas públicas y construcción de indicadores de evaluación.