"Las que se quedan", una comedia que elige el humor para hacer frente al horror de migrar

“Mmm, ¿Qué más decimos? A ver, mmm… Ya no sabemos qué más decir. Gracias, gracias”, menciona una de las protagonistas de Las que se quedan en determinado momento. Qué más, le cuestiona al público porque vaya que han dicho, y mucho

Las que se quedan narra la historia de María, Concha y Lucía quienes, con el objetivo de visitar a sus familiares que radican en Estados Unidos deciden unirse a un grupo de teatro amateur que lleva obras a la comunidad latina en dicho país. Tras una serie de confusiones y problemas legales, las mexicanas platican su historia para cumplir una retribución social después de haber sido detenidas en el otro lado. 

Con la dramaturgia de Alejandra Serrano, texto por el cual fue acreedora del Premio Internacional de Dramaturgia “Teatro por la Dignidad” 2017, y bajo la dirección de Iván Torres, la propuesta se convirtió en la primera comedia presentada por la compañía Colectivo Imaginante Teatro, así como en el noveno proyecto dirigido por Torres. 

Además, contó con Tania Lafont como productora, Anai García como asistente de dirección y Daniela Flores fue la encargada del área de iluminación. Arantxa Torres, Valentina Saldívar y Angie Pelayo ofrecieron su voz para que María, Concha y Lucía pudieran contar su historia, logrando un trabajo memorable en escena

las que se quedan

Aliándose con el humor, el sarcasmo y la ironía, los personajes exponen al público un problema que atraviesa a nuestro país: la migración en búsqueda de otras -nuevas- oportunidades, lejos del lugar de origen.

De ahí se derivan muchos más: el sistema carcelario, los prejuicios de los gringos hacia los mexicanos al señalarnos en todo momento de seres violentos sin raciocinio a quienes deben salvar; pérdida gestacional, la hermandad que surge después de perderlo todo; la soledad y la depresión, hijos huérfanos de padres luchando por brindarles un mejor futuro, la violencia hacia las mujeres y la manera en que éstas se alían para hacer frente a un sistema que las aprisiona. 

las que se quedan

Durante aproximadamente una hora, el elenco lagunero consigue, mediante las risas y las interacciones con el público, despojar la crudeza con la que comúnmente son abordados tales temas, pero sin permitir que éstos se pierdan en el tinte cómico de la obra.

Los espectadores se convierten en un amigo más de María, Concha y Lucía permitiendo que sus vivencias sean recibidas con la ligereza y empatía presente en un encuentro casual entre personas cercanas. 

Las que se quedan hace uso de uno de los recursos mayor empleados por nuestras costumbres mexicanas: el humor frente al horror. Mientras Lucía provoca carcajadas en el público al invitarlos a corear una porra en su nombre o María revela el secreto detrás de la huida de su madre o Concha llena el escenario con sus ocurrencias, se vislumbra una manera de guiar la conversación hacia qué sucede con quienes se quedan y a dónde se va el eco de quienes se marchan. 

Marcela López, los hilos de la vida

Alejandro Gutiérrez González

"Un cuadro no se toca, se contempla, en cambio un tapiz se toca y lo que se toca se siente".

LUIS CIENFUEGOS

El desierto suele ser un lugar hostil, pocas veces paradisiaco; bajo la luz franca del sol brillan fulgurantes colores y texturas que luego se funden en vistas lejanas. Las expresiones de la vida que aquí habitan se vuelven sorprendentemente genuinas, pues para florecer, primero han de dominar su territorio, apropiarse, hacerlo suyo.

Una habitante del desierto, que vino de lejos, es la maestra Marcela López. Nacida en la Ciudad de México pero afincada en la región desde hace 45 años. En este tiempo ha hecho suyo el entorno lagunero y a diferencia de las efímeras flores de cactáceas que ama, su trabajo ha sido fecundo y duradero. Echando raíces sólidas en las que ya se puede decir que su nombre está escrito entre las grandes firmas del arte nacional, pero también en las muchas generaciones de alumnos en diferentes ámbitos a los que ha dado clase.

Su seguridad y firmeza la han llevado a apropiarse de los diferentes espacios en los que ha habitado, ya fuese el desierto o la selva, pero también de la academia y sus espacios de aprendizaje.

Estudió en la academia de San Carlos, donde aprendió una variada diversidad de técnicas, mismas que aplica con destreza según sea el caso, ya sea un grabado, dibujo, óleo o acrílico, pero las que más destacan por su complejidad y rigor son el temple, el encausto y el tapiz.

El temple por su parte, elaborado a base de proteínas, como puede ser el huevo, permite distintos tipos de luminosidad en las obras, los acrílicos aportan texturas, el óleo profundidad y los encaustos tonalidades diluidas. Todos ellos fabricados personalmente. Es por eso que podemos decir que el cuerpo de obra de la maestra privilegia el proceso creativo, mismo proceso que le ha permitido ir descomponiendo a su modo y percepción la figura, el color y el paisaje.

Las figuras humanas son robustas, principalmente mujeres. Estas se han ido configurando a través de los años en definición, forma, y apariencia, poco a poco el movimiento ha ganado terreno y aunque los protagonistas luzcan en calma se advierte la sutileza de una actividad realizada dónde hasta las líneas del cuerpo danzan dentro de la composición; emergen de fondos profundos en colores uniformes y contrastados. Los paisajes soñados, por su parte, muestran visiones lejanas de perspectiva donde las montañas parecen no tener fin y no se descubre el límite entre el horizonte, la tierra y el cielo.

Pero si algo podemos destacar dentro de todo este conglomerado son los tapices realizados con una increíble maestría, rigor y disciplina, técnica aprendida en el taller del maestro Pedro Preux.

Saber que le abrió las puertas de mundo, puesto dicha manufactura le permitió viajar a Francia donde después de estudiar impartió clase, además pudo conocer los antiguos trabajos medievales en tapetes. Un medio pocas veces reconocido y valorado como arte, el cual, lleva un proceso creativo aún más largo que otro tipo de expresiones, pues desde el bocetaje se ha de pensar en la superposición de hilos, las figuras que se han de mostrar, el colorido deseado, así como el impacto visual que estos tendrán.

Ella lo ha trabajado de diversos modos, como el tapiz de nudos, el de telar, entre otros. Únicas en su tipo, las piezas de la maestra pertenecen a colecciones relevantes como el taller nacional de tapiz en la Ciudad de México y a una gran cantidad de colecciones privadas tanto locales como nacionales.

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La franqueza y sinceridad de su palabra, la seguridad de su persona y la profunda creatividad, pero también la disciplina que tiene son sólo algunas palabras por decir de ella. Entender el porqué de su trabajo ha fascinado y marcado a tantas personas, una inspiración andante verla trabajar y conocer un poco de la pasión que imprime en todo lo que hace y cuando haya transcendido, cómo ella lo dice seguro que entre las cenizas habrás pequeños hilos, los hilos de su arte y de su amor en la plenitud de la vida.

Agradecimiento profundo a la maestra Marcela López Linares por conceder esta entrevista en Lerdo, Durango. Junio de 2023.

Paga Coahuila 30.9 mdp por colecciones, obras de arte y objetos valiosos, pero no transparenta inventario ni ubicación

Alianzas | Christian Luna | Border Hub

Pagos por 30.9 millones de pesos fueron registrados en las Cuentas Públicas de 2018 a 2022 por la administración de Miguel Ángel Riquelme Solís bajo el concepto de “Colecciones, Obras de Arte y Objetos Valiosos”, pero el paradero de los bienes y la lista de proveedores no son públicos.

El Gobierno de Coahuila reportó un gasto de 30 millones 928 mil 145 pesos  bajo el concepto de “Colecciones, Obras de Arte y Objetos Valiosos” en la Cuenta Pública del 2018 a 2022, pero no asentó en dónde está localizado ese inventario ni a quiénes se los compró.

En respuestas a solicitudes de información, el Despacho del Titular del Ejecutivo; las secretarías de Finanzas, de Fiscalización y Rendición de Cuentas, así como la Auditoría Superior del Estado –instancias obligadas a vigilar los recursos registrados en la Cuenta Pública– argumentaron falta de facultades o la inexistencia de registros en sus archivos para no brindar información sobre el origen y paradero de esos bienes.

El equipo de Comunicación e Imagen del Gobierno del Estado tampoco  respondió sobre dónde están estas adquisiciones en físico después de solicitarle la información de forma directa.

 En el Tomo III de la Cuenta Pública del Poder Ejecutivo en los Estados Financieros Consolidados aparece la erogación bajo el concepto de “Colecciones, Obras de Arte y Objetos Valiosos” durante los años 2018 al 2022.

 De acuerdo con los documentos, durante el 2018, el primer año completo de gestión de Riquelme Solis, fue registrado 1 millón 675 mil 350 pesos en este concepto; en el segundo año –2019–, el monto fue por 2 millones 023 mil 950 pesos.

 En 2020, el año en que fue declarada la pandemia de COVID-19, fue el único periodo con cero pesos. Al año siguiente, 2021, cuando la crisis sanitaria no había concluido, se registraron 7 millones 733 mil 641 pesos; y el pasado 2022, un total de 19 millones 495 mil 204 pesos.

Así, en cuatro años la administración estatal incrementó el gasto en este concepto 1,063.65 por ciento.

Estos 30.9 millones de pesos representan el doble del presupuesto que se asignó al Consejo Estatal De Ciencia y Tecnología (COECYT) en el Presupuesto de Egresos del 2023 que fue de 12 millones 177 mil 485 pesos.

Y supera por seis millones el presupuesto asignado a la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas del Estado de Coahuila (CEEAVEC) con un total de 24 millones 385 mil 132 pesos para distribuirlo en sus funciones del 2023.

Estas dos instancias son de las que reciben menos presupuesto según el presupuesto de egresos del 2023 y están encargadas de desarrollar investigaciones científicas y garantizar el acceso a los Derechos Humanos, respectivamente. Cabe agregar que la CEEAVEC forma parte de las instancias que presentaron subejercicios fiscales en sus cuentas públicas del 2018 al 2021.

Además, en el periodo del 2018 al 2021, fueron detectados más de 3 mil millones de pesos en subejercicios fiscales en distintos rubros sociales, de acuerdo con el reportaje “En derechos humanos y sectores vulnerables Coahuila ‘se guardó’ más de 3 mil mdp” publicado el pasado 29 de noviembre por el Border Hub.

La Secretaría de Finanzas indicó vía transparencia que revisó y no encontró en sus archivos registro de compras de obras de arte ni objetos valiosos. Crédito: Christian Luna.

La Secretaría de Finanzas indicó vía transparencia que revisó y no encontró en sus archivos registro de compras de obras de arte ni objetos valiosos. Crédito: Christian Luna.

Un paradero desconocido

Tanto la Secretaría de Fiscalización y Rendición Cuentas, como el Despacho del Titular del Ejecutivo se declararon incompetentes para precisar dónde están esas colecciones y a quién se le pagó por ellas.

La Secretaría de Finanzas indicó que revisó y no encontró ningún documento al respecto y expuso que el sujeto obligado para brindar la información solicitada era la Secretaría de Cultura, que al momento de la publicación del reportaje tampoco dio respuesta.

Lo anterior, aunque en el mismo Tomo III está asentado: “Los Estados Financieros del Poder Ejecutivo son elaborados por la Subsecretaría de Egresos de la Secretaría de Finanzas, a través de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental, utilizando el Sistema de Control Financiero Estatal (SICFIE) y formulados con sustento a las disposiciones legales, normas contables y presupuestales con los avances en el apego a los criterios de armonización que dicta la Ley General de Contabilidad Gubernamental (LGCG) y las Normas y Metodologías para la Emisión de la Información Financiera emitidas por el Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC)”.

La Secretaría de Finanzas indicó vía transparencia que revisó y no encontró en sus archivos registro de compras de obras de arte ni objetos valiosos. Crédito: Christian Luna.

El Despacho del Titular del Ejecutivo se declaró incompetente para precisar dónde están las colecciones adquiridas y a quién se le pagó por ellas. Crédito: Christian Luna.

Y ASE tampoco lo transparenta

La Auditoría Superior del Estado tampoco entregó la lista de colecciones, obras de arte y objetos valiosos y respondió que la información debía solicitarse al Poder Ejecutivo del Estado de Coahuila, mismo que se deslindó.

“[...] Cada ente público es responsable de su contabilidad; de la operación del sistema de contabilidad gubernamental, así como del cumplimiento a lo dispuesto en el referido dispositivo legal, motivo por el cual, en caso de requerir mayor detalle a lo antes descrito, la información solicitada deberá requerirse al ente público propietario de la información, en este caso, al Poder Ejecutivo del Estado de Coahuila de Zaragoza”, se lee en la respuesta de la ASE.

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En la misma respuesta ofreció un link para revisar la relación de bienes del 2021 del poder ejecutivo el cual no redirecciona a ninguna página marcando el error 404 que indica que el sitio web se ha eliminado.

Las colecciones de arte adquiridas en 2018 al 2022 en Coahuila sólo integran una lista de compras en la Cuenta Pública. En dónde están, de dónde provinieron y qué instancia es su responsable son datos que no son públicos.

Intervención pictórica para hablar sobre parto humanizado en Coahuila

El pasado domingo 7 de mayo cuatro artistas instalaron una mampara en el Paseo Colón, justo en la intersección con la Avenida Morelos, para realizar una intervención pictórica y hablar del parto humanizado en Coahuila, una necesidad urgente que, en Red es Poder, planteamos a través de una investigación periodística.

Intervención para visibilizar el parto humanizado en Coahuila

De esta manera, Patricia G. Santiago, Tite Domínguez Zarzar, María Vigné y Anna López Anaya tomaron las brochas y dejaron que la imaginación caminara para plasmar, con su estilo y talento, lo que significa para ellas un parto humanizado y el respeto a los derechos reproductivos de la mujer.

Con la tela en blanco, las artistas comenzaron a pintar, cada una en su espacio, para dar forma a la imagen de una mujer amamantando o abrazando a su hijo o hija. La idea central es promover y defender la naturaleza del nacimiento y de la crianza y es que en Coahuila más del 50% de los partos son intervenidos a través de una cesárea en hospitales públicos. En clínicas privadas la cifra está arriba del 80%. La Organización Mundial de la Salud indica que sólo el 15% de los nacimientos deberían ser intervenidos quirúrgicamente.

 

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El panel sobre el parto humanizado en Coahuila

El parto humanizado es una necesidad urgente en Coahuila porque muchas madres están siendo intervenidas de manera innecesaria, porque se interrumpe el primer acercamiento entre madre e hijo o hija, porque se corta la producción natural de ciertas hormonas y nutrientes que fortalecen el sistema inmune de ambos.

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Desde el mismo Paseo Colón, al mismo tiempo que las artistas pintaban, se realizó un panel abierto al público y a los peatones del lugar para hablar sobre el tema y proponer soluciones. Las invitadas fueron Silka Guerrero, representante de la fundación "Nacer Libre", Diana Juárez, madre víctima de violencia obstétrica y Lucía Sánchez, aprendiz de partera.

Silka Guerrero habló sobre las ventajas del parto natural. Lo que beneficia a madre y a sus hijos. Señaló los prejuicios que tienen construidos las personas, así como algunos especialistas de la medicina.

"Se ha normalizado el que la mujer sea víctima de intervenciones médicas innecesarias. Aproximadamente le 90% de cesáreas, los bebés deberían nacer en parto natural por un tema de salud. Se minimizan riesgos de hemorragias en la mamá, conllevan riesgos de la anestesia que le aplican y para los bebés, el que nazcan de manera natural, les provee de una mejor micro biota para que puedan defenderse", comentó Guerrero.

Por otro lado, Diana Juárez relató lo que sucedió con el nacimiento de su último hijo, un pequeño varón de 5 meses. Durante su embarazo, al menos tres veces médicos de la clínica 16 del IMSS sugirieron la posibilidad de hacer un legrado o adelantar el parto a través de una cesárea.

"Durante el proceso de gestación en la clínica 16 del seguro social tuvimos una situación en la cual me dijeron que interrumpiera el embarazo porque el bebé está creciendo de manera acelerada y eso va a repercutir en ti. Salgo yo inundada en lágrimas, le digo a mi esposo que me acaban de decir que el bebé no está bien, que está creciendo a destiempo. Mi esposo me llevó a una clínica privada y ahí nos dijeron que el bebé estaba bien, que no había ningún problema", relató Diana.

Para Lucía Sánchez, aprendiz de partera, los doctores utilizan la herramienta del miedo para obligar a las madres a que se decidan por la cesárea.

"Muchas prácticas que no son buenas para las mujeres y para los bebés, algo muy importante en la violencia obstétrica es que nos quitan el derecho a decidir", comentó Lucía.

A la Brava Ese: Los primeros plomazos

#ComunidadDeMedios | Guayo Valenzuela | Heridas Abiertas

Las clases de pintura eran en la parte alta de la colonia del Cerro de la Cruz, enclavada en el cerro del mismo nombre.

¿A qué vino, profe? ¿A poco no supo cómo se puso ayer? Esperé un instante en responder. Levanté la voz y traté de escucharme firme y claro, pero más bien intentaba convencerme a mí mismo: Es mi trabajo, señora. Respondí devolviendo la sonrisa a una vecina del barrio, jefita de una de las niñas mejor portadas.

La tarde del día anterior se había desatado una cruel balacera. De nueva cuenta los del poniente intentaron tomar por asalto aquella fortaleza, el refugio en que sus rivales, los de la última letra, habían convertido al Cerro de la Cruz. Y de nuez se habían estrellado contra las ráfagas de cuerno de chivo adversarias. ¡Puro bato loco, arriba el Chapo putos! ¡Súbanle cabrones, pa´cortarle la tatema a su puta madre! ¡Aquí rifan los Zetas!

Las cpllases de pintura eran en la parte alta de la colonia del Cerro de la Cruz, enclavada en el cerro del mismo nombre. Era un viejo barrio con familias alegres, con montones de chiquillos carrilleros y vivarachos, raza muy chambeadora que, antes de que llegaran los zetones, disfrutaban la música alta, la cheve frillota en el patio y los tiempos libres para bailar cumbia lagunera.

El cerro siempre había tenido mala fama, quizás por el descuido de las autoridades, quizás porque el barrio se desarrolló de manera aislada en la parte antigua de la ciudad, donde se fundó Torres. Será lo que sea, pero desde que yo era morrillo, se decía que era el sitio donde la banda mariguana iba a conectar el churrote. Pero todo fue diferente desde que llegaron los de la última letra, la colonia, esta vez sin carrillón, realmente se volvió peligrosa.

Desde lo alto se posee una posición estratégica, se puede visualizar todo el centro de la ciudad, también a las colonias vecinas como la Durangueña, la Compre, la entrada a Sanjoaking y a la izquierda, de frente, tocho el puente rumbo a Gomitos. Ahí en lo alto, era fácil sentir que se dominaba todo el terreno, se poseía el poder de saber quién se acercaba, quién se pelaba, pero también, casi sin percibirse, de la misma manera, allá arriba, se estaba acorralado. En carro sólo había una vía de subida y bajada. Por lo mismo únicamente los vecinos y familiares le ponían, y mucha otra raza prefería no subir, entre ellos los polis.

Estas debieron ser las causas por que los gandallones zetas, a plomo y sangre, sometieron a la colonia para que jalara con ellos. Los batos la convirtieron en su fortaleza.

Ya tochos lo sabían, pero yo lo intentaba mentalmente eludir, para sentirme más tranquilo, que en cualquier momento estallaban los fregadazos y había que resguardarse donde tocara.

Como casi siempre Alex estaba ahí, esperando en el centro cívico, lugar de las clases de pintura. Un niño limpio, espigado y puntual. Seguido le tocaba ir a avisarle a los otros morritos que ya iba a comenzar la clase. Esa vez le hice compañía, tomamos el camino rumbo a casa de Lizet y su razilla. Mientras caminábamos a mitad de la calle, de manera tan ordinaria esos días, se cortó el silencio. Súbitamente desde abajo, el estruendo de una aturdidora ráfaga de metralleta se escuchó a la distancia. Y a pesar de lo soleado, el día me pareció nublarse.

Mi mente se quedó en blanco, la imaginación estalló, un torbellino girando en el interior, se soltaron unos aullidos lastimeros y un niño pequeño gritó de terror. Poco a poco, fracción de instante a instante, me fui empequeñeciendo, empequeñeciendo, hasta ser más diminuto que el morro que me acompañaba. Desde muy abajo, volteé hacía arriba buscándole la cara a la única persona cercana.

No sé si me le quise aferrar, rogarle que me escondiera, que me sacara de ahí. De pronto se convirtió en el pase de salida al alcance, salvavidas para no ahogarme en ese miedo demoledor que me había dejado nadando en esa agua negra, sin flotador.

Se vinieron a la mente muchas cosas, lo que me decían mis compas escépticos, de derecha y culebras, recordé a la Flaca, me repetí al instante que ni se enteraría. Con la única voz audible que pudo salir, alcance a exclamar: ¿Oíste? Alex volteó a verme, seguramente se percató de algo, pero nunca de todo el tamaño del miedo que estaba frente a él, y con una improvisada mirada, mitad irónica y mitad ingenua, me la soltó: Profe, solo son balazos.

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Su calma me hizo reaccionar al instante. Su rostro y palabras con el tono habituado, me obligaron como de rayo, a recuperar la estatura de hombre adulto, volver a ser el profesor de pintura que por azares del destino ya era, el que llevaba el mando y debía permanentemente con esa actitud equilibrada, necesaria, mostrar que todo eso estaba bajo control. Es cierto, mi Alex, le respondí quedito, tratando que no se me notara: Solo son balazos. Pero cómo que sonaron machinsote, ¿no?

Seguimos caminando en calma, entre las calles de la cima de la colonia, avisándoles a los demás chavitos y chavitas que era la hora de la clase.

Durante el resto de la tarde no se volvieron a escuchar las aturdidoras ráfagas de plomazos. Fue una clase de pintura agradable. Las historias de sangre, decapitados y balaceados se silenciaron hora y media. Los niños estuvieron tan traviesos como siempre, un poquillo menos irrespetuosos, no tuve que mandar a su casa a ninguno.

Al momento de terminar, al caminar rumbo a mi auto, listo para bajar al centro de la ciudad, me percaté, nadie lo notó, que aún me temblaban las piernas.

Liliana Fischer, cognición y fragmento

Por Alejandro González Enríquez

«El objetivo del arte no es representar la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior.» Aristóteles.

La fascinación y el misterio por entender su entorno, pero sobre todo a sí mismo, ha llevado al hombre a un sinfín de búsquedas para dar respuesta a la interrogante de nuestra efímera existencia.

El arte desde su trinchera nos acompaña desde tiempos inmemoriales en esta búsqueda de respuestas como lo fueron las representaciones rupestres que hablan de la visión en un mundo ancestral y que con el pasar de los años han cambiado en intención y técnica.

El mundo contemporáneo muestra nuevos planteamientos a la manera en la que nos percibimos y nos relacionamos. Claro que el arte no es indiferente a esto.

Liliana Fischer nació en Torreón, creció en Cuernavaca y llegó a la adultez en Houston. Por destino regresó a la ciudad que la vio nacer en donde era extranjera más que oriunda y ha demostrado con su propuesta artística ir más allá de su profesión y de la herencia familiar.

Perteneciente a una genealogía ligada a las artes, como por ejemplo lo fue su bisabuelo Paul Fischer; un extraordinario acuarelista, su madre Lilia Fischer “Rhiux.a” pintora local con notoria relevancia en el mundo artístico y hasta sus hijos que ya son parte también de esta vena creativa.

Fuera de lo que pueda representar este universo, desde pequeña sintió interés por expresarse en otros medios y vincularse con grupos intelectuales que tuvieran intereses comunes y que también nutrieran su percepción. Pero no fue hasta el regreso a su terruño de nacimiento que potenció su propuesta artística, la llevó a nuevas experimentaciones y además también la ha compartido con el público. Particularmente el desarrollo del proceso creativo, la posibilidad de expresión y los mundos internos que el arte abre han sido de primer interés de la pintora.

Las obras en diferentes soportes y técnicas son muestra de esta libertad que se ha ido configurando en series. Desde las más primigenias en las que se nota una marcada influencia del collage podemos escudriñar en esta búsqueda sensible del interior humano que poco a poco cambia a lienzos más coloridos en otras etapas y que finalmente la pintura más actual se muestra en los trazos seguros, cargados de una paleta pocas veces consciente pero muy bien lograda en la que los rojos, negros y azules, por mencionar algunos, crean una imagen de comunicación, catarsis, vinculo y sueño.

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El contenido sexual intrínseco en nuestra humanidad se expresa en varias obras y ha sido parte medular de las exploraciones de Liliana en algunas ocasiones creando controversia por la confusión y el desconocimiento que tenemos de nuestro propio cuerpo y de lo sentimos, es por eso que también en su papel como psicóloga ha creado una firme postura en el arte vinculada a la expresión en arte terapia.

En su teoría, concepto y legado su trabajo es fundamental para ver otras posiciones de nuestra fragmentada realidad que además pone en valor una vanguardia artística local silenciosa pero que surge con mucha firmeza. En su caso, desde el refugio del edén verde que es su estudio en Torreón.

Patricia G. Santiago, contingencia y sanación

“No existe el orden en el mundo que nos rodea, debemos adaptarnos al caos”

-KURT VONNEGUT JR.

Alejandro González Enríquez

Nuestro entorno cada vez es más complejo, entre ideologías y pensamientos no podemos ser indiferentes ante lo que marca el entorno. El arte desde siempre ha sido un observador, pero ahora bien valdría la pena cuestionar su papel e influencia sobre cómo nos hace sentir y hasta cómo nos relaciona. Existe una buena cantidad de artistas entrando en esta materia y hoy es el turno de una de ellas, una de las más destacadas en la región lagunera.

Patricia González Santiago (Torreón, 1978) mejor conocida como Paty G. Santiago, nació en una familia de veterinarios, profesión por la que desde muy joven sintió afinidad, sin embargo, demostraba también tener un enorme talento para dibujar. Con el correr de los años esta sensibilidad artística fue desarrollándose más, pero la falta de noción la hizo entrar en ciertos cuestionamientos y debates internos. 

Se decantó por estudiar comunicación en la UA de C y dentro de los talleres que la universidad ofrecía estaba el de dibujo impartido por Tomás Ledesma. La metodología del maestro ayudó a Patricia a definir su vocación, pero entre el ir y venir tuvo diversas ocupaciones destacando los medios, el periodismo y el diseño gráfico.

Por recomendación y curiosidad presentó examen de admisión en la UNAM y fue aceptada en la escuela de artes visuales. El mundo inacabable de la academia le permitió explorar un sinfín de técnicas y posibilidades en la estética visual que ha profundizado con su teoría y práctica a través del tiempo.

Su obra es profundamente anecdótica, las composiciones surgen de una suavidad visual que parece retomada del impresionismo, pero a su vez, las impresiones de estás obras convergen en la delgada línea de lo estéticamente bello y de lo curiosamente visceral. Además, el colorido profundamente estudiado con bases y capas de diversos tonos resultan en imágenes caóticas que buscan que los hechos se vuelvan historia. 

La fatalidad de los accidentes, el infierno de los incendios, la luminosidad del paisaje desértico en el que se encuentra la región y la memoria de sus retratos pintados son sólo muestra de este repertorio personal que busca una nueva génesis a partir de su visión del mundo y que su formación académica permite puntualizar, y es que como dice la artista, la diferencia entre un  profesional y un aficionado radica en su capacidad  de abstraer y problematizar la realidad para generar propuestas desde su campo de acción para solucionar o por lo menos hacer visible el contexto actual.

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Pero la trascendencia no sólo la escribe desde una postura personal, sino que también es punto medular hablar de su labor cultural como docente, gestora, curadora, crítica e impulsora de otros artistas y de la escena local.

Paty es pues, sensibilidad y teoría, búsqueda y encuentro. Su labor será perdurable a través del tiempo y marcará un hito en cómo se percibe la creación artística local, pero sobre todo la propia, que se escribe también en cada trazo de sus lienzos.

El renacimiento lagunero

Opinión | Alejandro González Enríquez

Después de algunos años, el destino me ha traído tal vez por casualidad o quizá por omisiva decisión a la tierra que me vio nacer, Torreón, Coahuila. El tiempo pasa pronto y uno pocas veces es consciente de su paso. Siempre tuve afinidad por las artes, especialmente por la pintura para la cuál he tenido devoción. Recuerdo haber tomado clases y cursos, haber conocido ciertas personalidades del ámbito cultural muy reducido, pero a la vez sólido que existía en aquellos años marcados por la inseguridad. Experiencias que nutrieron mi visión del mundo y que guardé con especial cariño. 

A la vuelta de una década de distancia, vuelvo, y me encuentro con una comunidad desarrollada, engrandecida y respetada. Es un gusto dedicar varios de mis futuros escritos al trabajo de aquí, su vida cultural, propuesta y arte.

Desde principios de este año un sequito de exhibiciones se han presentado en la región, hablar de muestras no es nuevo en esta ciudad que no se caracterizaba por su vida artística. Sin embrago los museos de la región tienen varios años haciendo bien pensadas muestras como el Museo Arocena y a su vez ha habido exhibiciones en las incipientes galerías de la ciudad; pero en este año hay una situación peculiar puesto que por primera vez el apoyo de las instituciones gubernamentales se ha hecho notar con exposiciones que abordan el contexto y trabajo de los autores locales.

Caso muy particular fue la muestra realizada para conmemorar el día internacional de la mujer (08 de marzo) que se llevó a cabo la casa de cantera y en la galería de la casa del cerro.

Como ya hemos mencionado antes existen muy pocos registros sobre las técnicas y temas abordados por los pintores locales, pero cuando se trata de mujeres la información es aún mas escasa sobre todo si se habla del trabajo realizado durante el siglo pasado y es que muchas de ellas han sido devoradas por el tiempo y por su papel en otras áreas cómo el ser amas de casa o madres, por ejemplo. Relegando la pintura a un segundo término y propiciando que la historia del arte no les dé el lugar que se merecen.

La exposición mostrada en la “Casa de Cantera” surge después de una investigación en el acervo de la pinacoteca del “Museo Casa del cerro”, revalorizando obras de artistas que vivieron, visitaron o que siguen trabajando en la región. Surgen nombres de talentos extraordinarios como Lilia Fischer, Marcela López y de artistas con trayectorias muy sólidas como Patricia G Santiago y Ana fuentes. Las obras varían en técnica, así como en concepto, temporalidad y formato. Teniendo siempre el hilo conductor del pensamiento local.

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La segunda exhibición se tituló “Contemporáneas”, fue presentada en la galería de la “Casa del cerro” y abordó el trabajo de artistas más jóvenes que están experimentando y proponiendo, de igual manera, con una visión local pero influenciadas por información y recursos globales en técnica, material y hasta en las formas de mostrar su trabajo.

Es bueno mostrar el trabajo que se ha hecho, pero aún nos falta posicionar el papel artístico de la región en la historia del arte nacional, para ello estas exhibiciones son fundamentales y es por eso que vale la pena continuarlas, visitarlas y aplaudirlas.

En las siguientes entregas abordaremos la trayectoria de algunas de estas artistas, revisaremos los sitios que están dando cabida, así como las propuestas de otros autores que reflejan un renacimiento lagunero, un renacimiento que nos dice cómo nos hemos visto, pero más importante que camino tomaremos a futuro….

Luis Rafael, Cuando el rito se vuelve arte

Por Alejandro González Enríquez

Habíamos abordado ya en diversas ocasiones el trabajo de artistas en los cuales sus obras se pueden insertar dentro de corrientes mágicas y surreales. Particular es la historia de nuestro país que acogió en la segunda mitad del siglo XX a una variada multitud de artistas extranjeros pertenecientes a estas corrientes, destacando casos como los de Remedios Varo y Leonora Carrington que hoy en día se han vuelto muy famosas.

Sin embargo, es necesario precisar que ellas no corresponden propiamente con los principios del manifiesto de 1924 y tampoco así a la mayoría de artistas tanto locales como extranjeros que produjeron piezas en México durante este periodo. La diferencia principal radica en que la propuesta del manifiesto habla de una libertad creativa a través de los sueños, mientras que los maestros mexicanos se nutrieron de la mitología, el simbolismo, la alquimia, las costumbres y la idiosincrasia de este país entre muchos otros aspectos.

Todo ello no hace menos valiosa la producción artística, sino que le brinda su carácter único y es por eso que ha tenido buena aceptación en el resto del mundo. Aunque aún hay mucho que mostrar, indagar y descubrir; podemos hablar casi de una escuela creativa con su estética única que traspasa las barreras del tiempo y que hace eco no sólo en México sino en Estados Unidos también.

Un descubrimiento impresionante son las obras de Luis Rafael Cruz, un joven artista que es muestra de que estas barreras creativas son atemporales. Nació en la comunidad de la Barranca, municipio de el Álamo, Veracruz en 1990. Aunque es pedagogo de profesión, desde muy niño sintió inquietud por las artes, con una sensibilidad única, era conocido como “el niño que todo lo ve bonito”; con el paso del tiempo fue profundizando su interés y en 2007 ganó un concurso de dibujo. Luego se avocó a aprender óleo, técnica que ha dominado con maestría.

Luis considera que las obras también deben tener un sustento teórico, curioso en su formación, ha tomado diversos talleres de técnicas y composición además de la inspiración propia. De herencia huasteca, su familia posee un gran bagaje en tradiciones, costumbres y conocimientos ancestrales en medicina y en magia. Los rituales para la muerte y las cosechas han marcado su vida y con preocupación ve la pérdida de todo esto en el mundo globalizado.

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Las comparaciones se hacen evidentes siempre, pero él demuestra con su talento que este arte viene de la profundidad de la magia con la que ha vivido, de su delicadeza al pintar. Éstas figuras profundamente estilizadas emergen del lienzo, de ese interés por la moda y la elegancia, son amalgamadas por las finas capas de veladuras, esfumados y esgrafiados que el artista utiliza. Cada serie habla de un periodo en el que él ha vivido y varían en gamas de colores desde lo más profundo y místico del azul hasta la estridencia del rojo. Los seres animales se funden con los vegetales mientras que los telones de fondo como el paisaje se van definiendo en medida que el artista madura.

Cada día amanecerá con un sueño nuevo que Luis plasmará en su lienzo, esos lienzos que lo están defiendo como pintor, como artista, como profesor y como ejemplo de que para la originalidad hay que aceptar lo que se es, voltear a la raíz para proponer lo nuevo. Lo nuevo en cada pintura creada por él que es un goce estético a la vista.

José Luis Medina; una brisa que se esfuma

Por Alejandro González

“Y vuela lejos el hombre, que nada se interponga ni cruce tu vida, la noche repentina se cierne y te vende falsas sombras”

José Luis Medina

La noticia de su muerte a mediados de este mes de julio fue un suceso que se vino a sumar a la complejidad de estos últimos tiempos, no sólo por la amistad que habíamos forjado a pesar de la diferencia de edades sino porque se perdía a un ser por demás importante con una visión única en el mundo y que fue un pilar de la cultura en una región golpeada por la violencia.

José Luis Medina

Nacido un 3 de septiembre de hace ya muchos años, el maestro José Luis Medina creció bajo el cálido sol porteño de Acapulco, tenía la piel morena y la mirada muy inquieta. Su voz era media, muy pensada, como de locutor. Como él mismo decía, desarrolló este timbre, pues desde muy joven perteneció a grupos de teatro; pero no sólo el teatro fue su afición, pues en su inquietud también se desempeñó como cantante, escritor, poeta, pero sobre todo pintor y dibujante. Pedagogo de profesión, su ocupación fue durante mucho tiempo el servicio público gubernamental.

Durante una de las giras teatrales conoció en persona a la pintora surrealista Sofía Bassi, una señora de sociedad que se encontraba presa en la cárcel de Acapulco por el homicidio de su yerno, del cual se han especulado muchas cosas. Ambos formaron amistad y ella fue quién lo alentó para que comenzara a dibujar y le dio sus primeras lecciones. Con el pasar de los años la influencia de la artista se volvió muy marcada en el trabajo del maestro medina, pero sin perder el toque de su propio estilo. Ganó becas y concursos, pudo visitar Europa y Norteamérica, en donde expuso también su obra.

Generalmente trabajó formatos pequeños y medianos, preparaba sus propios tonos y nunca usaba el color blanco, a través de solventes las texturas de sus obras parecían sacadas de las entrañas de la tierra, el trazo siempre fino y delicado contrasta con el colorido de su temática. Su conglomerado creativo puede inducirse como surrealista y fantástico, aunque la expresión que el creaba en torno a estos trabajos iba mucho más allá con una carga simbólica sumamente fuerte.

Intrigado por las experiencias con los opiáceos experimentó con técnicas para plasmar en un lienzo las experiencias que los mismos producen. “las emociones y reacciones químicas del cerebro, junto con las implicaciones filosóficas emergentes de este instante, es parte esencial de la vida de sueños y realidades de cada uno”.

Fascinado por los el misticismo angelical y su elevado carácter pintó ángeles hasta el cansancio y en últimas fechas se preocupó por la degradación del medio ambiente y el contexto en el que vivimos.

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Nunca firmaba sus obras, pero los lo que conocieron bien su trabajo podrán reconocerlo por su carácter con mucha facilidad. El maestro nunca subsistió con la pintura y aunque fue reconocido y valorado dentro de la comunidad local, bien valdría la pena darle el valor y reconocimiento a su memoria y a las emociones que producen sus pinturas.

Ahora el maestro está con los ángeles que tanto pintó y estoy seguro que desde lo alto contempla el mar, la exuberante vegetación de su suelo porteño y estará presente en cada suave brisa de verano, ese mismo verano en el que lo conocí hace un tiempo, el mismo verano que se lo ha llevado.