Iván terrible, el mocha cabezas

Cuando lo vi entrar a la casa que me prestaron para hacer la entrevista me decepcionó su baja estatura, su delgadez, pero sobre todo su rostro blanquísimo de niño bueno, de muñeco de sololoy.

Le agradecí que aceptara la entrevista y la mano que me extendió no parecía la de un desalmado sicario que ingresaba a la fama funesta de cortar las cabezas de las personas que mataba por encargo.

Sentados frente a frente me convenció la autenticidad de su maldad cuando inyectó su mirada muerta en mis ojos.

Se apuró a describir, sin emoción, su asesinato de iniciación: disparó a la cabeza de un hombre que reparaba la llanta de su auto en el exterior de una gasolinera. Tenía apenas 14 años y se graduó sin birrete en el Tutelar para Menores de Ciudad Juárez al año siguiente.

Fueron constantes los ingresos de Iván, al que apodaban El Terrible, por la facilidad con la que mataba a desconocidos para llevarse entre 5 y 25 mil pesos (según la jerarquía y/o peligrosidad de la víctima en turno).

Se jactaba de ser el iniciador de esa práctica macabra de cortar cabezas, porque, al igual que yo, las cabezas de los cárteles y otros contratistas lo creían incapaz de matar a alguien con esa apariencia angelical.

-Tuve que cortar cabezas, con cuchillo, serrucho, machete o lo que fuera, para demostrar trabajo -me dijo con los ojos inertes, bien abiertos, que parecían no tener párpados.

Alguna vez, presumió, mató al líder de una pandilla y se dio el lujo de ir hasta su casa para afilar el machete mellado que le prestó su socio y amigo al que apodaban Payaso.

La impunidad rampante de esos años en los que el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al narco fueron el escudo de Iván Terrible, el mocha cabezas, porque en su contabilidad sumaba en el lapso de dos años más de 20 decapitaciones y un perdón. Lo del indulto llamó mi atención y fue la única ocasión, en más de dos horas de entrevista, que el sicario de 25 años se humanizó. Admitió con orgullo que le perdonó la vida a su gran amigo y socio Payaso. Abundó con inusitada emoción que su amigo del alma vivía agradecido el indulto concedido y que ese acto había fortalecido aún más su hermandad.

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La entrevista se desbarrancó y la inédita emoción con la que compartió la historia de Payaso perdonado tornó en rabia cuando le pregunté qué lo había llevado a ser un asesino a sueldo. Después de todo no era una historia nueva lo que encerraba en ese corazón de fierro oxidado: un bebé de madre trabajadora amarrado a la pata de una cama durante los dobles turnos de la industria maquiladora de exportación; un plato con leche y cereal barato disputado con las ratas y un padre omniausente. Vacío el pecho y dio por terminada la entrevista, no sin antes sentenciar que las cabezas de los periodistas valían mil pesos, pero que la mía la cortaría gratis.

Dos semanas después encontré a Iván Terrible, el mocha cabezas traspapelado en los partes policiales de la Procuraduría Zona Norte: lo había matado su amigo y socio Payaso: le había desfigurado el rostro de ángel de cinco balazos.

Trump, OTAN, Europa y la paz

En momentos en que el conflicto bélico en territorio ucraniano parece arrastrar a Europa y a Estados Unidos al inicio de una tercera guerra mundial contra el país que posee más cabezas nucleares activas; mientras la escalada militar avanza hacia ese peligroso borde, existen intenciones en ambos bandos que pretenden empujar en el sentido contrario.

Resultará chocante para la mayoría combinar las ideas “Donald Trump” y “paz” en una misma oración, pero son los analistas militares del equipo del candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, quienes estuvieron con él en el Gobierno y podrían estar en los más altos cargos de un posible segundo mandato, los que han trazado las líneas para pacificar no solo a Rusia y Ucrania, sino imprimir un nuevo rostro a la seguridad europea.

En un reciente artículo de la influyente revista Politico, publicado posterior al primer debate presidencial donde Donald Trump avanzó en las preferencias electorales y sumió al Partido Demócrata en una lucha interna para conseguir o no un relevo en la candidatura, los altos asesores militares señalan que existen planes para detener la guerra.

En distintos mítines de campaña y con su estilo grandielocuente, Donald Trump ha señalado que, de ganar la elección él detendría la guerra en Ucrania en menos de 24 horas, palabras que fueron tomadas por los medios como una habladuría más.

Sin embargo, el plan del equipo de Trump pretende las mayores reformas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se hayan dado en su historia que está por cumplir 75 años.

El cambio en la OTAN que sería más significativo para la seguridad europea y mundial en caso de una segunda presidencia de Trump sería el renunciar a su expansión hacia el Este, es decir, la Organización Atlántica renunciaría a anexar a Ucrania y a Georgia.

Además existe el compromiso de negociar con el Presidente ruso, Vladimir Putin, sobre qué tanto territorio ucraniano podrá retener tras el conflicto.

Y ese es el quid del conflicto. Desde los años 90 científicos nucleares y expertos geopolíticos estadounidenses advirtieron al entonces presidente Bill Clinton que expandir la OTAN hacia las fronteras de Rusia era un error estratégico cuyo destino, tarde o temprano, sería la guerra… una guerra contra una potencia nuclear.

Dos meses después de iniciada la guerra en Ucrania, en abril del 2022, cuando el ejército ruso estaba a las puertas de Kiev, el Presidente Volodimir Zelenski aceptó negociar con Putin. En aquel momento se trazó un documento que ha sido difundido por medios estadounidenses, incluso por la revista Foreign Affairs, perteneciente al Departamento de Estado, donde Ucrania conservaba su integridad territorial, solo se le pedía cesar los ataques militares a la población rusa del Dombás como lo hacía desde el 2014, reducir el tamaño de su Ejército y renunciar a sus intenciones de unirse a la OTAN.

Aquel acuerdo de paz, firmado incluso por el equipo ucraniano, fue boicoteado por el Primer Ministro de Inglaterra, Boris Johnson, quien en una visita relámpago a Kiev obligó a Zelenski a pelear “hasta el último ucraniano”, lo que dio paso a las etapas más sangrientas del conflicto que han cobrado la vida de cientos de miles de soldados rusos, ucranianos y contratistas militares de otros muchos países.

La intención de debilitar a Rusia con sanciones económicas y una guerra ucraniana impulsada con el material bélico, asesoría militar y cientos de miles de millones de dólares de los países de la OTAN no funcionó y parece haber llegado el momento de aceptarlo.

En el entorno de la fracasada Cumbre de Paz para Ucrania, donde Rusia no fue invitada y muchos de los los países asistentes se negaron a firmar el acuerdo final, el Presidente ruso Vladimir Putin lanzó su propuesta de paz.

La guerra terminaría si Ucrania aceptaba retirar su ejército de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, así como de las provincias de Zaporiyia y Jersón, además de mantener su neutralidad con respecto de la OTAN.

El 28 de junio, durante una conferencia ante el Consejo de Relaciones Exteriores, (Council for Foreign Affairs), un tanque de pensamiento financiado por el gobierno estadounidense, el Secretario de Estado, Anthony Blinken, definió como “éxito” en el conflicto bélico, que Ucrania haya conservado su capital. Eso podría ser también una señal de un conflicto menguante.

El Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán, considerado de derecha, ultraconservador y definido como “El Trump” europeo, también empuja en ese sentido.

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Al asumir el 1 de julio la Presidencia del Consejo Europeo, la cual ostentará por seis meses, su primer movimiento fue visitar Kiev y plantearle al Presidente Zelenski un alto al fuego y comenzar a hablar de paz.

Su siguiente visita fue a Rusia, y aunque la Unión Europea dijo que Orban no los representa, en los hechos, son acercamientos necesarios para una paz urgente.

Los cambios políticos en Estados Unidos tendrán una influencia en el futuro del mundo y, al tomar en cuenta que la guerra es un instrumento de la política, dependerá de quién asuma el mando para definir desde Washington las acciones a tomar.

Pánico

La palabra “pánico” fue quizá la que más se repitió en los medios de comunicación la noche del jueves 27 de junio y durante todo el viernes 28.

Fueron los principales medios estadounidenses, seguidos por los de otras latitudes del planeta, quienes describieron con esa palabra, el sentimiento que cundió dentro del Partido Demócrata que abandera a Joe Biden para un segundo mandato en la Casa Blanca, al sentir que en el encuentro cara a cara con Trump, habían perdido a su candidato y con él, la Presidencia.

Y no es para menos, en un aburrido encuentro de 90 minutos organizado por CNN, donde un predecible y poco preparado Donald Trump soltó sus tradicionales peroratas, Joe Biden lució con una voz débil y entrecortada, donde en ocasiones no podía concretar las ideas o decía frases inconexas.

“Amo a Biden, pero me dolió verlo así”, dijo un analista de CNN al final del debate. Y es que durante el encuentro, el mandatario y candidato reaccionó con expresiones poco naturales a las palabras de su oponente y además de olvidar sus argumentos previamente preparados, en ocasiones no podía incluso encontrar la palabra precisa para completar su idea en medio de momentos incómodos.

El problema no fue que el presidente de 81 años, el de mayor edad que ha tenido la Casa Blanca, perdiera el debate, (33 por ciento contra 67 de Trump, según la propia encuesta de CNN), sino que mostró en primera persona, en su propia voz y con sus propio desempeño, a un político que ya no tiene las capacidades físicas ni mentales para dirigir al “mundo libre” desde la Presidencia de los Estados Unidos.

Pero las señales estuvieron ahí.

Desde meses y años atrás circulaban videos de un Joe Biden extraviado que no sabía a dónde caminar terminado el discurso, de un Presidente de Estados Unidos que confundía nombres de políticos o mencionaba pláticas recientes con presidentes ya fallecidos, que saludaba a seres imaginarios, o que decía que su hijo Beau había muerto en la guerra, cuando en realidad falleció de un cáncer cerebral.

Durante la celebración del Desembarco en Normandía, el 6 de junio, en el momento en que los honores estaban frente a ellos, Biden volteó distraído hacia atrás, a ver al público, y provocó que tanto su esposa Jill, el Presidente Macrón y su esposa, voltearan con él.

Pasó días después en la cumbre del G7, que mientras todos veían la llegada de paracaidistas militares, la Primera Ministra de Italia, Georgia Meloni lo rescató de uno de sus extravíos y lo regresó al grupo de presidentes y pasó también con el ex Presidente Barack Obama, quien al notarlo confundido, lo guió cariñosamente a la salida en un evento de campaña en Holliwood.

La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karine Jean Pierre, calificó tales videos como “deep fake”, es decir, manipulaciones de otros videos alterados por inteligencia artificial.

Y el velo en los ojos continuó. El 5 de junio el periódico que para nada es favorable al Partido Republicano, el Wall Streel Journal, publicó su artículo “Behind closed doors, Biden shows signs of slipping”, (Tras puertas cerradas, Biden muestra signos de deterioro).

Andrew Bates, portavoz de la Casa Blanca, acusó al WSJ de repetir en ese artículo, las “mentiras” que los legisladores del Partido Republicano habían repetido por años.

Para los electores estadounidenses, tanto para los simpatizantes demócratas, como para los republicanos y los indecisos, los supuestos problemas de salud mental del Presidente eran arrojados por los voceros oficiales, en la amplia caja de la lucha partidista.

Mientras la mayoría de los medios mostraban a un Donald Trump envuelto en escándalos judiciales, para muchos pasó desapercibido el reporte del Fiscal Especial Robert Hur, quien al investigar el mal manejo de documentos oficiales de Joe Biden, después de una larga entrevista con él en 2023, concluyó que el actual Presdente había cometido delitos graves, pero dado su deterioro mental y pérdida de memoria, no era imputable para una condena.

Si bien para el público estadounidense era debatible el deterioro mental de Biden, no lo debió ser nunca para el aparato gubernamental de ese País, ni para los integrantes del gabinete y mucho menos para las agencias que velan por la seguridad nacional.

Sin embargo, y pese a ello, el Partido Demócrata lo propuso para un segundo mandato y además de ello, propuso el debate más adelantado en la historia de las campañas estadounidenses y puso en él a un presidente disminuido.

Medios pro demócratas como el New York Times proponen que Biden abandone la carrera y deje la candidatura a otra persona, lo cual podría ocurrir en la convención demócrata de agosto, para lo cual ya se barajan distintos nombres.

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Para los habitantes del resto del mundo, el pánico no es porque Biden haya mostrado su debilidad en un show televisivo, sino porque el Estado Profundo lo supo desde siempre y con todas sus limitaciones, lo mantuvo en el cargo, con acceso al “maletín nuclear” y con acciones y discurso a favor de la guerra.

Biden podrá ser expulsado de la carrera presidencial, pero de aquí a la elección hay un tiempo que el Estado Profundo puede aprovechar para meter más caos en el mundo antes de la llegada del próximo Presidente, que podría ser Trump.

Los primeros ministros de Hungría, Eslovaquia y Suecia se preparan ya con reservas de alimentos para el inicio de una guerra en Europa que ellos dicen, iniciaría en 3 meses, claramente antes de la elección estadounidense de noviembre.​

Rusia mueve ficha

Ante el permiso de los países OTAN para que Ucrania ataque con sus misiles de largo alcance al territorio ruso, tocó al Presidente de Rusia, Vladimir Putin, mover ficha y el resultado alteró los nervios de Estados Unidos.

En el marco del Foro Internacional Económico de San Petersburgo, donde los representantes de unos 140 países demostraron que Rusia no está aislada, como sostiene el discurso “oficial”, el mandatario ruso atendió cara a cara a los directores de corresponsalías internacionales de medios de Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, e Inglaterra, entre otros.

Putin afirmó que, como represalia ante el permiso que le dieron a Ucrania países como Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, de atacar con sus misiles territorio ruso, él no respondería atacando directamente a esos países, como sería su derecho, pero que, en cambio, podría dotar de armamento similar a países o milicias enemistadas con estos países en cualquier otra parte del mundo.

El mandatario ruso dejó en claro que su ejército sabe que no son los soldados ucranianos quienes manipulan los complejos sistemas de misiles, sino que son militares ingleses quienes manejan y programan los ataques en territorio ruso con misiles Storm Shadow, uniformados franceses quienes disparan los misiles Scalp-EG, y equipos estadounidenses quienes operan los sistemas de misiles ATACMS.

Los analistas estadounidenses quizá pensaron en la posibilidad de misiles rusos en manos de las milicias que combaten en su contra en países como Siria, Irak, en la región africana del Sahel, pero también y con mayor alarma, en armas rusas en manos de las milicias Hutíes de Yemen, quienes ya han atacado a su segundo Portaaviones de propulsión nuclear más importante, el Dwight Eisenhower.

Desde el inicio de las hostilidades de Israel en la Franja de Gaza, las milicias yemeníes iniciaron un bloqueo marítimo en el estrecho de Bab El Mandeb, “El Estrecho de las Lágrimas” en el Mar Rojo, para todo barco con dirección a puertos israelíes, o propiedad de Israel.

La petición de los Hutíes era detener la matanza de civiles en Gaza, pero en respuesta, Estados Unidos siguió enviando armas a Israel y organizó junto a Australia, Inglaterra, Alemania y otros países, una flota con la cual han realizado bombardeos sobre las ciudades de Yemen, pero en los hechos no han podido detener el bloqueo que afecta un 30 por ciento del tránsito mundial de contenedores de mercancías. A la par, los barcos de guerra occidentales están expuestos a los ataques de misiles y drones.

El siguiente movimiento del líder ruso fue recordar a Estados Unidos que el caos bélico también puede llegar a las fronteras de su país.

El “amistoso” envío de la Fragata Gorshkov y el submarino de propulsión nuclear Kazán al puerto de La Habana, a unos 200 kilómetros de las costas de Florida, fue un claro recordatorio de la Crisis de los Misiles de octubre 1962, un eco del envío de misiles nucleares rusos a Cuba, como una respuesta al previo envío de misiles nucleares estadounidenses a Turquía.

Los barcos rusos harían también una parada en Venezuela, lo que podría ser un recordatorio a Inglaterra que los misiles rusos podrían tener como blanco al buque de guerra inglés HSM Trent, enviado en diciembre de 2023 a la región del Esequibo, una zona rica en petróleo y minerales disputada entre Guyana y Venezuela.

El siguiente movimiento de Putin fue quizá el más alarmante para Estados Unidos; en su visita a Corea del Norte firmó el 18 de junio con su homólogo Kim Yong Un, un tratado de asociación estratégica.

El acuerdo implica la protección mutua de ambos países en caso de guerra, pero va más allá e incluye el intercambio tecnológico. Corea del Norte posee cabezas nucleares y misiles balísticos intercontinentales que pueden tocar territorio estadounidense. Con apoyo de Rusia ha logrado colocar en órbita su primer satélite y podría perfeccionar sus misiles hipersónicos.

Aunque no se menciona, el acuerdo de Rusia y Corea implica directamente a China. Sería la conformación de un bloque militar que tendría como su opuesto directo a la alianza de Corea del Sur, Japón, Australia y el Reino Unido que Estados Unidos está conformando para enfrentar militarmente a China en el Pacífico.

El movimiento ruso fue duramente criticado por el Gobierno de Estados Unidos, pero en ojos de Rusia, es una respuesta espejo a las firmas de acuerdos de cooperación militar que han firmado en lo individual con Ucrania países OTAN como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, España o Polonia, una manera de meter a Ucrania a la organización atlántica por la puerta trasera.

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La gira de Putin concluyó en Vietnam, donde firmó con el mandatario To Lam, un acuerdo para no unirse a bloques militares que vayan en contra de ambos países, una manera de quitar a Vietnam de la ecuación en la que algunos analistas ven como “inevitable” guerra de Estados Unidos contra China.

Al igual que en los prolegómenos de las dos guerras mundiales anteriores, los bloques de países se agruparon mediante acuerdos y tratados, muy similar al escenario actual.​

Parte de guerra: reportero sin suerte no es reportero

Reportero sin suerte no es reportero, era el refrán que corría en las redacciones en las que laboré por más de 40 años. Y hoy me atrevo a parafrasear que un reportero sin ángeles que lo cuiden es un muerto.

La juventud, el idealismo y un medio informativo que me respaldó, como pocos, en todas mis incursiones noticiosas y de investigaciones, me arrimaron a la lumbre de los poderosos. Sin censura, con el respaldo de un buen salario y sin escatimar en viáticos, realicé mi vocación con ojos muy abiertos y sin perder el asombro en cada encomienda y en cada historia que me encontré y busqué con afán profesional.

Con más ingenuidad que valentía tenté a la muerte en no pocos trabajos periodísticos y después de apretar los puños di vuelta a la hoja y embestí de nuevo, porque la noticia no espera. No fue fácil, porque la presión social y familiar es fuerte, porque le recuerdan a uno lo sencillo que es trabajar en oficios menos arriesgados y quizá mejor remunerados. Pero siempre me la creí y seguí creyendo en ejercer el periodismo con toda la seriedad y profesionalismo, con todo el riesgo que esto representó.

También en este camino hacia la pretendida verdad me encontré con héroes y heroínas, que denunciaron y señalaron la corrupción y la maldad a costa de su vida. Ahora que lo pienso, que lo recuerdo, el trajín del diarismo no daba mucho margen para el miedo, por lo que seguí avanzando a tientas en el infierno que suelen sumergirse los reporteros comprometidos.

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Capturé en no pocos casos las últimas declaraciones de activistas y agentes policiales honestos que como pago fueron asesinados. A ellos, a su memoria, debo todas las palabras de reconocimiento.

Sí, las palabras rompen huesos pero también salvan personas y en esto del periodismo hay que creerlo. Hay que creérselo.

Trayectoria de colisión

Cada semana estamos más cerca de la guerra”.

Viktor Orban

La frase del Primer Ministro húngaro, Viktor Orban en una reciente entrevista con una radio local, resume la locura que vive Europa, donde lo que hace pocos años era impensable, ya se ve como inevitable: ir a una guerra contra Rusia.

Los políticos y medios de Europa y Estados Unidos hablan ya sin tapujos de poner sobre territorio ruso todos los ingredientes de una tercera guerra mundial en Europa. Idéntico a como ocurrió en la segunda guerra mundial, pero en lugar del ejército Nazi de Hitler, ahora serían (o serán), las tropas de la OTAN avanzando hacia el este.

Y en lugar de pensar en la diplomacia o la negociación, los mandatarios europeos junto a los estadounidenses, avivan el fuego, no solo con retórica, sino con misiles de la OTAN que además de una función defensiva en suelo ucraniano, ahora también estallan en territorio ruso.

A la par de la escalada, las tropas inglesas, francesas o polacas que antes operaban en el frente de batalla con el disfraz de mercenarios, ahora van abiertamente a Ucrania con sus uniformes e insignias nacionales, presumidas en voz de los mandatarios, como Emmanuel Macron.

En el actual conflicto entre Rusia y Ucrania, o dicho de otra manera: La guerra de la OTAN contra Rusia en suelo ucraniano, los políticos de los países atlánticos han aplicado la teoría de la Ventana de Overton para todas las decisiones militares; es decir, algo que era impensable, se menciona, luego suena como radical, pero a medida que se discute en medios públicos, se convierte en aceptable y pasa a ser incluso popular y parte de las políticas.

De esa forma, pasando por esas etapas, de lo impensable a lo popular, sucedió con la decisión de equipar al ejército ucraniano con bombas de racimo, luego la entrada al conflicto de los tanques Leopard alemanes, (la versión 2023 de lo que fue en el 1941, las divisiones Pánzer disparando contra tropas rusas en territorio soviético), y lo mismo pasó el envío de misiles de largo alcance, el permiso de los países OTAN a dirigirlos a suelo ruso, y últimamente el envío abierto de tropas a pelear directamente contra Rusia.

Es decir, de ser impensable una tercera guerra mundial, ahora tenemos a congresistas estadounidenses pidiendo una escalada nuclear al conflicto, o al periódico inglés The Telegraph, hablando de los cinco corredores europeos, a través de los cuales, la OTAN llevaría tropas de Estados Unidos y otros países hasta suelo ruso ante un posible conflicto.

Ante una trayectoria de colisión, el piloto de cualquier vehículo, frena o cambia de trayectoria, o ambas cosas, a sabiendas que, debido a la velocidad de crucero que lleva, el impacto a veces es inevitable, aunque la maniobra evasiva podría aminorar las consecuencias.

Pero el presente conflicto lleva cocinándose décadas.

Durante la cumbre de 1997 en Madrid, la OTAN invitó a unirse a las ex repúblicas soviéticas, Polonia, República Checa y Hungría.

La expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia movió al connotado diplomático estadounidense, George Kennan, a publicar en el periódico New York Times, una columna que sigue resonando 27 años después.

En su texto llamado “Un Error Fatal”, (A Fateful Error), Kennan señaló que extender la OTAN a las fronteras de Rusia “sería el error más fatal de la política de Estados Unidos en toda la etapa posterior a la Guerra fría”, debido a que exaltaría la unidad y el belicismo del pueblo ruso.

Pero también John Measheimer, ex militar graduado en West Point, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Chicago y afamado por la teoría del realismo ofensivo, anticipó en 2015 que tras el golpe de estado en Ucrania, lo que venía era una guerra.

También los mercados lo sabían, tras el golpe de estado del Euromaidán en Ucrania, a partir del 2014, empresas armamentísticas como la alemana Reinmetall, (constructora de los tanques Leopard), tuvieron un súbito crecimiento de más del 100 por ciento en sus acciones.

Ante la trayectoria de colisión, pocos son los que salen del discurso otanista.

El Primer Ministro de Hungría, el derechista Viktor Orban, señalado por medios occidentales como “El Trump húngaro”, mencionó recientemente que no está dispuesto a llevar a su país a una guerra con Rusia.

“La OTAN no se creó para organizar misiones como la de Ucrania, una misión por la cual la OTAN se involucra en un conflicto armado fuera de su territorio. De este modo, creamos la amenaza de una guerra mundial. Esto es absurdo”.

Volviendo a la Ventana de Overton, lo que por estas latitudes nos parece todavía “impensable”, en Europa ya va en la etapa de ser política pública.

“Finlandia tiene más de 50 mil refugios antiaéreos”, escribió en sus redes sociales Ursula Von der Leyen, la candidata a un segundo mandato como Presidenta de la Comisión Europea.

Von der Leyen, quien en su rol político ha optado más por el belicismo antiruso que por construir acuerdos en beneficio de más de 450 millones de europeos, elogiaba los búnkeres construidos por los finlandeses, quienes al ser neutrales durante la guerra fría, construyeron durante décadas, refugios para un eventual ataque de EU a Rusia o viceversa.

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“Nosotros tenemos mucho que aprender de los finlandeses”, dijo Von der Leyen, “este es el cambio de mentalidad al que quiero contribuir durante mi segundo mandato”.

Es decir, en lugar de cambiar el curso de colisión, los políticos europeos plantean mantener el curso, e incluso acelerar la velocidad de crucero.

De acuerdo con el Primer Ministro alemán, Olaf Scholz, la guerra contra Rusia se podría dar en cinco años más, en 2029, pero distintos analistas europeos ven que el conflicto podría iniciar incluso antes de la elección de Estados Unidos, en noviembre de este año.

Uno de los escenarios señala que, ante las declaraciones de Donald Trump de terminar la guerra Rusia-Ucrania incluso antes de asumir su mandato, la intención del “deep state” estadounidense es escalar el conflicto a un nivel en el que, una eventual victoria del “Hombre Naranja” en noviembre, le haga ineludible mantener o incrementar la guerra, la tercera guerra mundial.​

Cuando el calor nos hizo inmortales

En Torreón moríamos de calor cuando fuimos inmortales. Éramos jóvenes de agua o de vapor a más de 40 grados. De día y de noche y sin la comodidad de los actuales paliativos refrigerantes éramos niños y jóvenes y viejos probando el aliento del infierno.

Corrían los años 80 cuando tuve conciencia del calor y en carne propia escribí mis primeros versos de amor en una habitación colmada de sopor y de fantasmas.

Los ventiladores de filosas aspas a los que muchas madres atribuyeron la mutilación de varios miembros de sus traviesos hijos, eran materia escasa, arrumbada o disfuncional en muchos hogares. Por eso es que la resignación de esos tiempos nos llevó a enfrentar al calor de madrugada en cueros y las regaderas de agua indeseablemente tibia no dejaban de fluir en centenares de ardientes hogares laguneros.

Padecimos el calor del desierto por más de 10 meses y el frío que muy pocas veces trajo una nevada a nuestra amada región colocó anodinas chimeneas en viviendas construidas por friolentos arquitectos en las primeras tres décadas del siglo 20.

Ahora el confort de los espacios que habito y el clima más benigno de la ciudad de Chihuahua casi me llevó a olvidar que ya probé alguna sala del ardiente averno.

La loca infancia me llevó alguna vez a estrenar una chamarra de contrabando a finales del calcinante agosto lagunero, pero me la quité al poco tiempo, ante la advertencia materna de que sería llevado al manicomio.

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Mucho podría hablarse del efecto que el calor tiene en nuestro recuerdo y de cómo, al pasar lo peor pronto se olvida. Pero la ausencia de ese picor ardiente pronto se mete en nuestras melancolías cuando llega el frío, que rasga, que hiere, que mata por estas tierras, más al norte.

Georgia y el espejo de Ucrania

“Estamos tratando con una fuerza extremadamente peligrosa que hará todo lo posible para traer el caos a Georgia”.

Iraki Kobajidze, Primer Ministro de Georgia

En medio de masivas protestas donde relucen banderas de la Unión Europea y de Estados Unidos, Georgia se mira ahora en el espejo de Ucrania.

El país, puerta de entrada a Eurasia, con un interés geoestratégico de primer nivel al ser, colindante con el Mar Negro y el Mar Caspio, pero principalmente, frontera con Rusia, se enfrenta ahora a presiones del “occidente colectivo”, cuyos gobiernos defienden con protestas organizadas desde el exterior, el derecho a interferir en su política interna.

El gobierno con una mayoría del apoyo en las urnas, se mira en el espejo de Ucrania, de su pasado reciente y su actualidad, y busca marcar una diferencia para no ceder a las fuerzas europeístas y estadounidenses que convertirían al país en otro ariete contra Rusia a costa de un trágico destino para su población.

Georgia mira con claridad lo ocurrido en Ucrania, donde por años se incentivaron los sentimientos ultranacionalistas y anti rusos, a la vez que las ONG’s financiadas desde el extranjero apoyaron una democracia que buscaba más bien la entrada de Europa y Estados Unidos.

Con el triunfo electoral del partido Sueño Georgiano, la mayoría en el parlamento impulsó una Ley de Agentes Extranjeros que busca ponerle lupa a las cerca de 10 mil organizaciones no gubernamentales que operan en un país con menos de cinco millones de habitantes.

La ley busca que aquellas ONG’s y medios de comunicación cuyo financiamiento extranjero sea mayor al 20 por ciento de sus ingresos totales, registren ante el Gobierno cuánto reciben y el país de origen.

Desde su primera lectura en el parlamento a finales del año pasado, miles de ciudadanos salieron a las calles de su capital, Tifilis, en rechazo a la ley, pero ahora en mayo, que se aprobó definitivamente, las protestas se incrementaron en frecuencia y en violencia de sus participantes.

Como un hecho aberrante para cualquier país que se respete, los ministros del exterior de países como Finlandia y Estonia marcharon en las manifestaciones en contra de esa ley.

Aunque Estados Unidos cuenta desde los años 30 del siglo pasado con una ley similar y otros países también, los medios europeos señalan a la iniciativa como una “ley rusa”, debido a que en Rusia, una ley en términos muy parecidos exhibió el financiamiento de cientos de ONG’s pro democracia y pro derechos humanos, que terminaron por disolverse.

Al igual que en otros países de la ex esfera soviética, en Ucrania y Georgia se instalaron ONG’s financiadas por la Fundación Nacional para la Democracia, la NED estadounidense, (National Endowment for Democracy), una organización creada por el Congreso de Estados Unidos que asumió el rol que durante la guerra fría realizaba la CIA para luchar contra el comunismo. Actualmente promueve la instalación de gobiernos neoliberales.

Las manifestaciones en Georgia recuerdan el Euro Maidán del 2014, protestas violentas desatadas cuando el presidente ucraniano Viktor Yanukovich suspendió por incosteable un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y decidió voltear hacia su añeja relación con Rusia.

Los ultranacionalistas ucranianos respaldados por ONG’s y por Victoria Nuland, la encargada para Europa del Departamento de Estado estadounidense, (quien luego diría que esa revolución les costó 5 mil millones de dólares), provocaron la dimisión del Presidente, la instalación de un mandatario colocado por EU, (dicho por la propia Nuland), y la instalación de posteriores presidentes pro occidentales que siguieron las órdenes, enemistaron a los pueblos pro rusos del este con los ultranacionalistas del oeste y buscaron llevar a la OTAN a las fronteras de Rusia, motivo principal del actual conflicto armado en suelo ucraniano.

La Ley de Agentes Extranjeros está en la mira de occidente. El Secretario de Estado Anthony Blinken anunció sanciones del Gobierno de Estados Unidos para los políticos georgianos que aprobaron la ley, mientras que desde Bruselas, un comunicado oficial, señala que la ley atenta contra los “valores centrales” de la Unión Europea, como la participación civil en organizaciones sociales, y favorece la polarización y la desinformación.

Para echar leña al fuego, este 23 de mayo, el Primer Ministro de Georgia, Iraki Kobajidze, denunció que durante una llamada telefónica, el Comisario para Vecindad y Ampliación de la Unión Europea, el húngaro Oliver Varhelyi, le lanzó una velada amenaza de muerte para que vetara la ley.

“El comisario europeo enumeró una serie de medidas que los políticos occidentales pueden tomar si no hay un veto a la ley de transparencia, y mientras enumeraba estas medidas mencionó, ‘mira lo que le pasó a Fico, hay que tener mucho cuidado’”, dijo el mandatario.

Varhelyi se refería al Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico, quien el 15 de mayo fue víctima de un atentado, un hombre con ideas políticas antagónicas y presuntamente relacionado con servicios de inteligencia ocidentales, le disparó en cinco ocasiones, hiriendo de gravedad al político.

Más que condenar el atentado, la prensa europea se refirió a Fico como un político “pro Putin”, debido a que dentro de la UE se opuso al apoyo militar a Ucrania y, por el contrario, llamó a parar la guerra y negociar.

“El intento de asesinato de Robert Fico nos recuerda que como parte de la guerra global estamos tratando con una fuerza extremadamente peligrosa que hará todo lo posible para traer el caos a Georgia”, agregó el Primer Ministro.

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Por su ubicación fronteriza con Rusia, Georgia seguirá bajo la presión occidental para abrir la puerta a la Unión Europea y a la OTAN, pero la experiencia inmediata es que la Organización del Tratado del Atlántico Norte es la línea roja para Rusia, por la que está dispuesta a invadir y destruir un país, a fin de mantener su espacio vital.

Aunque la mayoría de la población Georgia apoya al parlamento y a su gobierno, deberá verse bien en el espejo de Ucrania y decidir si se mantiene neutral, o quiere ser instrumento geopolítico de occidente y perder a la mitad de su población entre los que huyeron por la guerra, los que murieron en ella, o los que son ahora ciudadanos rusos luego de las conquistas y anexiones.​

Café para dos: Karina Carrasco continúa el ciclo especial de reflexión y café 

¿Qué sigue después del adiós? ¿Qué hacemos con los recuerdos que se quedan? ¿Dónde los almacenamos? ¿Les ponemos un cerrojo para jamás volver a ellos? O, ¿convivimos con ellos al despertar, al acudir al trabajo, al tomar un café? ¿Cómo navegamos con la ausencia de quienes ya no están?

Todas las preguntas anteriores buscaron respuesta en la propuesta hecha por la actriz Karina Carrasco para el ciclo especial del monólogo Un café para dos presentado por Plan B Estudio Teatro.

¿De qué va?

Un café para dos es un monólogo corto escrito por Antonio Zacruz. En él, narra la historia de Mariana, una joven que, inmersa en la cotidianidad, descubre la verdad detrás de la frase “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. 

Para celebrar su noveno aniversario, Plan B optó por un ciclo especial de Un café para dos durante todo el mes de mayo. Cada miércoles, en el recinto cultural se presentará el monólogo por una actriz y actor diferente: Estefanía Marrufo, Karina Carrasco, Lalo Nava e Iván Torres son los encargados de dicho festejo. En esta ocasión, fue el turno de la actriz Karina Carrasco. 

Un café para dos: segunda parte

Carrasco reflejó de manera sencilla pero clara una parte de lo que sucede después de que alguien se va. Para dar inicio a la obra, la observamos ingresar al escenario, recoger ropa sucia tirada por doquier y llamar a alguien, solamente para darse cuenta que no hay nadie en casa. Afuera, el mundo sigue, pero para quien ha tenido que decir adiós, la realidad es completamente diferente. 

La actriz acompañó la historia de Mariana de la mano de Karime Gámez, quien con su canto y su guitarra, fue cómplice idónea para generar una atmósfera íntima y cercana acerca del paso del tiempo y las consecuencias de nuestras decisiones. 

Cada frase escrita por el dramaturgo estaba acompañada por el acorde de la guitarra; una sinergia que envolvió al público y lo mantuvo cautivo desde sus asientos. En un momento de la obra, la actriz exclamó, “Había un ángel que le gustaba la… ¡sangre!”, y la guitarra se detuvo abruptamente. 

En otro, Mariana sentenció, “Me di cuenta que las promesas son eternas, pero…las personas no”. Y así, la guitarra entonó el compás más triste. La música acompañó y realzó cada palabra, cada silencio, amplificando el impacto emocional de la narrativa.

La propuesta de Un café para dos presentada por Karina Carrasco no solamente hizo uso del acompañamiento musical, sino que, tras lo que parecía el final del monólogo, la voz de Karime comenzó a llenar el espacio:

/Confieso
que me haces tanta falta
para decirme todo va a estar bien
para escucharme con una guitarra
sentado con tu taza de café…/

Mientras la melodía seguía, Karina Carrasco introdujo un elemento visual sumamente conmovedor: la proyección de imágenes de su propia madre. Al centro del escenario, ella sentada viendo las fotografías reales; al fondo, los espectadores observando destellos de una vida que sin estar, sigue latente en el corazón de quienes la amaron. El último acorde sonó, y los recuerdos siguieron flotando en el aire. Y a ti, ¿a qué te sabe el café?

Zona de tolerancia: resabios de una Sodoma miserable

Una Sodoma miserable cercada por bardas y un perenne ambiente festivo marcó a varias generaciones: la Zona de Tolerancia de Torreón, Coahuila.

Las actuales generaciones debaten, se asombran y se escandalizan ante la narrativa de cincuentones sobrevivientes de esa experiencia bizarra: la de ingresar a una mini ciudad de prostitución con acceso controlado y administrado por la autoridad formal municipal.

Centenares de historias de horror, placer y muerte están ahora gestando libros, películas documentales que lo mismo horrorizan que maravillan a una audiencia ávida de historias de impacto sociológico, de un pasado que fue dejando huellas imborrables en cuerpos, mentes y corazones de hombres y mujeres que habitaron y frecuentaron este círculo (rectángulo) de varias manzanas de infierno tolerado.

Un documental podrá expresar vívidamente esta estampa de la historia lagunera con información profunda, poesía y la propia voz de los testigos que sobrevivieron a las enfermedades sexuales y a las frecuentes balaceras protagonizadas por violentos parroquianos,

Esta Zona de Tolerancia era el lugar de sórdida diversión de hombres y adolescentes que buscaban placer sexual a cualquier costo, pero también era un sitio que alimentaba los anhelos creativos de escritores y periodistas de todo el país.

Una caseta custodiada por un par de policías daba entrada a vehículos "sardina" en los que bien podrían caber hasta 15 personas, puesto que el cobro era por vehículo.

El rescate de esta historia negra, gris o colorida (según le haya ido a cada quien en el baile zonero) es una agenda pendiente para explicar un fenómeno por demás interesante que casi nació de la mano del auge económico de Torreón.

Algo nos marcó a quienes penetramos en sus antros, cantinas y cuartuchos. Se afirma que el propio escritor Carlos Monsiváis tomó notas de asombro en este espacio y hasta fue incidental asistente al funeral de una de las prostitutas de la Zona, velada en plena calle.

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Mucho falta por escribir acerca del tema, que seguramente marcó muchas vidas y generó simpatías y sociopatías, tomando en cuenta que esa Sodoma miserable era habitada por niños, por familias.

Aquí dejo este retazo de recuerdo, prometiendo escarbar un poco más hondo en mis sueños, en mis pesadillas, para tratar de enterar a las nuevas generaciones acerca del mundo que habitamos sus padres, sus abuelos.