
El futbol está ligado a la identidad de muchos pueblos. La Laguna, en el norte de México, no es la excepción. El Santos Laguna es un icono local que trasciende lo deportivo. Es, sin temor a exagerar, un elemento cultural con el que la mayor parte de las personas se identifica y la carta de presentación más reconocible de la región.
En poco tiempo (el Santos es cuarentón) el equipo ha ganado 6 ligas. Su slogan “Poco tiempo, mucha historia” le hace justicia a una trayectoria exitosa en un lugar improbable. En el orgullo regional destaca otra frase: “Vencimos al desierto”. Tanto en los múltiples himnos del equipo, como en el imaginario local, destaca el mérito de haber construido una gran ciudad industrial en medio del ecosistema más árido.
Sin embargo, esta actitud ganadora en el campo comienza a erosionarse. Desde hace unos años, el equipo se hunde en arenas movedizas. El Santos ha pasado de ser una institución ganadora y con una comunión especial con sus aficionados, a una organización con pésimos resultados, plagada además de escándalos deportivos y legales.
En el 2004, cuando el equipo corría el riesgo de mudarse a otra plaza, hubo una marcha con más de 30,000 personas en las calles (El Siglo de Torreón, 2004). En el 2018, año del último campeonato, Protección Civil de Torreón reportó más de 500,000 asistentes en el desfile de celebración (Ibid.). En el último partido de liga, el Estadio Corona recibió a menos de 8,000 personas.
Pero esta decadencia no es espontánea. Los malos resultados y el desencanto en la afición obedecen a un proceso de años de descomposición producto de malas decisiones y de un modelo de negocios que condena al equipo a la mediocridad eterna. El Santos es el típico ejemplo de una organización mal liderada y mal gestionada. El problema del equipo es estructural. Es un error apuntar a la cancha, cuando el origen de la crisis está en un escritorio.
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Y es que ese mismo modelo de extracción que ha secado La Laguna, dejando como consolación el espejismo de haber vencido al desierto, es el que ahora ha alejado a las personas del juego. Para encontrar soluciones no hace falta ir tan lejos, quizá éstas mismas se encuentren al desempolvar la historia reciente del club.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
