
La moda es un fenómeno estético y social que siempre nos ha acompañado. Si bien, se trata de una cuestión funcional para todas las personas, también lleva implícita muchos simbolismos y convenciones. Elegimos cómo vestirnos en función del contexto. Más allá de posibles lecturas de clase, expresamos un discurso no verbal cada vez que escogemos una prenda. Así, le decimos a las demás personas cómo queremos ser percibidos y con qué nos identificamos.
De la misma forma, la manera de vestir puede comunicar roles específicos en distintos gremios: un chaleco, un casco o una bata son índices de ciertas actividades; un vestido o una corbata cumplen también con esta función comunicativa. Estas convenciones son comunes, las comprendemos y las respetamos como algo implícito en el día a día.
Si bien, esto sucede como un proceso casi inconsciente, conviene detenernos a analizar nuestra relación con este fenómeno. La reciente edición del Laguna Fashion Fest significó una oportunidad para conocer más sobre la escena local de la moda, pero también para repensar y discutir cuestiones que van más allá de lo estético. La moda es también un vehículo de expresión muy poderoso, mediante el cual se pueden posicionar mensajes sociales.
En el marco de este evento, el diseñador lagunero Ricardo Seco compartió algunos ejemplos de colecciones que giran en torno a la migración, la identidad mexicana, los pueblos indígenas y el comercio justo. Por medio de sus diseños, algunos de estos temas se han posicionado en las principales pasarelas del mundo. De esta forma podemos reconocer el valor del discurso artístico y las posibilidades que se generan al vincular de manera congruente ciertos temas. La moda destaca entonces como un medio para contar historias y exigir reconocimiento.
Si recorremos este camino que va de la calle a la pasarela, haciendo escala en todas nuestras actividades cotidianas, encontraremos una diversidad de temas interesantes, con los que todas las personas tenemos relación. En El Imperio de lo Efímero, Lipovetsky identifica a la moda como un mundo que abarca desde “los objetos industriales a la cultura mediática, de la publicidad a las ideologías, de la información a lo social” (Lipovetsky, 2006).
Por medio de la moda podemos comprender la cronología histórica de nuestras sociedades desde una lectura estética. ¿Por qué usamos o no ciertas prendas? ¿Obedece esto a una cuestión meramente utilitaria o hay una justificación simbólica detrás? Pero quizá lo más importante, es que por medio de la misma podemos cuestionar y re-significar ciertos roles. Así como el lenguaje evoluciona, también lo hacen los símbolos.
Volviendo a hilar algunas de estas ideas, podemos concluir que la moda es mucho más que una industria. Es una manifestación cultural y social, en cuya diversidad inherente se tejen historias del pasado, se plasman elementos del presente y se bordan mensajes para el futuro.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
