
Las lluvias de este lunes 15 de junio no solo desbordaron los arroyos de Saltillo, también desbordaron la paciencia de una ciudadanía que se siente traicionada y no escuchada.
Mientras el norte de la ciudad, en sectores como Musa de León y Nogalar del Campestre, amanecía bajo el agua y con familias atrapadas en sus hogares hasta media mañana, la sombra de la negligencia política comenzó a proyectarse directamente sobre el hoy gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Lo que pasa es que la crisis actual no es un evento fortuito de la naturaleza, sino el resultado de siete años de promesas incumplidas que iniciaron cuando Jiménez ocupaba la alcaldía en 2019.
Según relatan los ciudadanos organizados en la recién formada Asociación Civil “AGUA”, la primera reunión para tratar esta emergencia pluvial ocurrió con el entonces alcalde Manolo Jiménez, y desde entonces, la respuesta institucional ha sido un desfile de planes sin calendario y reuniones sin presupuesto ejecutado.
La crítica más grave de los 14 sectores representados por “AGUA a.c.”, que van desde el norte hasta el sur de Saltillo, y apunta a la voracidad inmobiliaria permitida bajo el mando de Jiménez, quien emana de una familia con negocios inmobiliarios. Se denuncia que se han autorizado megaproyectos como Karena y Atmósfera sin un manejo correcto del drenaje pluvial.
Y en lugar de invertir en infraestructura, se ha permitido que estos desarrollos impermeabilicen la ciudad, eliminando áreas naturales de absorción y utilizando las vialidades públicas como canales de desagüe.
Como bien señalan los afectados: "el agua tiene memoria" y hoy está reclamando los cauces que la planeación urbana decidió ignorar por privilegiar el concreto y mantienen en vilo a cientos de familias.
Resulta inexplicable para los saltillenses que, existiendo recursos económicos federales ya comprometidos para el proyecto del Arroyo del Cuatro, el gobierno estatal y municipal siguen sin "liberar el trazo" necesario para iniciar las obras.
La falta de voluntad política para negociar con los dueños de los terrenos ha dejado en el limbo una solución que evitaría que personas pierdan sus casas o que autos sean arrastrados por la corriente, como ocurrió recientemente en el sur de la ciudad.
Hoy, Saltillo no solo sufre por el temporal, sino por una gestión que ha priorizado la imagen sobre la infraestructura básica.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
