
El reciente y trágico fallecimiento de Rocky, el lomito que fue amarrado y arrastrado por una camioneta en una colonia de Saltillo, ha dejado una herida profunda en la conciencia colectiva que ha puesto el foco en la aplicación de castigos para quienes maltratan animales.
Rocky murió tras cuatro días de agonía y su muerte no solo representa una pérdida irreparable, ha marcado un punto de inflexión para que la Ley de Protección y Trato Digno a los Seres Sintientes deje de ser letra muerta y se convierta en un escudo implacable.
En Coahuila, existen tres sentencias, aún cuando se cuenta con un marco legal que ha evolucionado para reconocer a los animales ya no como objetos, sino como seres sintientes, definidos como seres vivos no humanos con capacidad de sentir y reaccionar ante el dolor.
Una vez dicho esto, pasaremos al catálogo de prohibiciones: en su Artículo 20 que todo ciudadano debe conocer, porque el castigo con carcel no sólo aplica para quien arrastra un lomito, también se castiga el uso de animales para prácticas de tiro y las peleas de perros.
Dejarlos en la vía pública o lejos de su hábitat natural e incluso someterlos a cirugías estéticas, como el corte de cola, orejas por considerar que eso mejora su aspecto.
Otra de las acciones que se realizan es el corte de las cuerdas vocales, así como la desungulación en gatos, para que no crezcan sus uñas y no arañen los muebles o hagan ruido. !Esto no es adaptación, es crueldad!
Otro punto importante que, como sociedad, hemos dejado pasar es la explotación en espectáculos. No sólo hablamos de las corridas de toros, sino de espectáculos en fiestas infantiles.
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El caso Rocky nos puede ayudar a entender que son seres que sienten, que sufren y que tienen un nivel de consciencia. En ese sentido el comercio irregular, como es la venta ambulante o a través de redes sociales y páginas web es un delito.
Todas estas conductas tienen una repercusión legal con multas económicas que van hasta los 150 mil pesos. Así como el cierre de establecimientos y el retiro inmediato de los animales afectados.
La justicia para Rocky no devolverá su vida, pero dejó en evidencia que no hay confianza en la Fiscalía General del Estado porque existe una ley robusta que castiga el maltrato animal, grupos de activistas que denuncian decenas de casos y sólo tres sentencias.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
