
La Cuenca Río Bravo agoniza y la Comisión Nacional del Agua no ha parado de dar permisos. En los últimos cinco años se han dado 522 registros.
La Cuenca Río Bravo, el sistema hídrico que, en Coahuila, abastece municipios como Saltillo, Piedras Negras y Acuña, ya es considerado uno de los más estresados a nivel mundial, enfrenta una situación crítica no solo por la escasez natural, sino por una grave falta de control institucional.
Un análisis de los títulos otorgados en los últimos cinco años revela que, mientras el acuífero se hunde en una sequía inducida, la CONAGUA carece de mecanismos para verificar si los grandes consumidores respetan los volúmenes autorizados.
Esta cuenca alimenta en México a parte de los municipios de Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas y Durango, así como parte de Estados Unidos.
Del lado coahuilense, la alerta se ha encendido desde hace dos décadas, y la preocupación por la disponibilidad del agua se agravó con la llegada de la cervecera Constellation Brands, que desde 2013 produce las bebidas del Grupo Modelo.
Ellos extraen el agua del este acuífero. Millones y millones de litros se canalizan para esta empresa de marca mundial.
Pero esta extracción desmesurada parece que no basta, y la CONAGUA, el organismo Cuenca Río Bravo continúa con la emisión de permisos, y por si fuera poco, no tienen la tecnología para medir si el agua autorizada es la que realmente se extraen.
Esta carencia de supervisión ocurre en una cuenca que se encuentra en la lista negra de las más estresadas del mundo, según criterios de las Naciones Unidas. La científica Rosario Sánchez, de la Universidad de Texas, advierte que la región vive condiciones crónicas de estrés hídrico y que, en los últimos 33 años, solo en tres ocasiones ha habido agua suficiente para llenar las presas locales.
Bajo este esquema de vigilancia laxa, el Registro Público de Derechos del Agua (REPDA) muestra una alta concentración del recurso en el sector agrícola, que ocupa siete de los diez primeros lugares en el ranking de mayores extractores en Coahuila.
Entre los protagonistas de este consumo masivo destacan la Compañía Agrícola y Ganadera del Norte con autorización para extraer 2,677,000 metros cúbicos (m³) al año en los municipios de Zaragoza y Nava.
Seguida por la Empresa Agropecuaria BC con permisos para extraer 1,865,000 m³ anuales en Cuatro Ciénegas.
Otro de los títulos más grandes para extracción de agua está a nombre de Urbano Santos de los Santos. Registra títulos para la extracción de 1,300,000 m³ anuales en Nava.
Para dimensionar la magnitud de estas concesiones: un millón de metros cúbicos es suficiente para abastecer a una ciudad de 300,000 habitantes durante un mes completo con un consumo de 100 litros diarios por persona.

Ante la evidencia de que la cuenca no se ha recuperado y las condiciones empeoran, especialistas como Rosario Sánchez, insisten en la necesidad de una mejor administración del recurso. Se ha enfatizado la importancia de regular y eficientar el uso agrícola, ya que a nivel nacional este sector consume la mayor parte del agua potable disponible, existiendo tecnologías para el uso de agua tratada que no se están aprovechando plenamente.
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Sin siquiera hablar de las cifras negras, el panorama, tal como está en papel, es claro: mientras continúe la extracción sin una medición real y efectiva por parte de la CONAGUA, la Cuenca Río Bravo seguirá en un proceso de degradación irreversible que pone en riesgo el abastecimiento futuro de la región.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
