
A menos de una semana de que se conmemore un año más del Día Internacional de la Mujer, denominado 8M, Coahuila se prepara para ver nuevamente a miles de mujeres inundar las calles de Saltillo y Torreón. Lo que en los últimos cinco años ha tomado una relevancia excepcional no es una celebración, sino un grito colectivo de abuelas, madres e hijas que salen a denunciar injusticias y a señalar a sus agresores.
Estas marchas con miles de mujeres alzando la voz, hace 20 años eran impensables. Apenas si llegaban a realizarse reuniones que no superaban una asistencia de diez personas.
Aunque esta retrospectiva es digna de celebrarse, las cifras en las fiscalías nos obligan a poner lupa al interior de las casas.
Las estadísticas del primer mes del 2026 son, por decir lo menos, desalentadoras. Aunque algunos indicadores como el feminicidio o la trata de personas muestran disminuciones o nulos registros, la violencia al interior de las casas sigue premiando predominando.
Coahuila ha iniciado el año dentro del "top 10" nacional en incidencia de violencia familiar por cada 100 mil habitantes.
Los datos del servicio de emergencia 911 son un termómetro de la desesperación pues solo en enero se registraron 2,628 llamadas por incidentes de violencia familiar, colocando al estado en la sexta posición nacional, apenas por debajo de entidades con crisis históricas como Sonora.
A esto se suman 1,027 llamadas por violencia de pareja y decenas de denuncias telefónicas por hostigamiento y abuso sexual, rubros donde Coahuila también ocupa puestos entre el noveno y décimo lugar en el país.
El dato más crudo no proviene de las llamadas telefónicas, sino de las salas de urgencias. Los reportes de la Secretaría de Salud federal revelan que, durante enero y febrero de 2026, las atenciones en hospitales por violencia familiar aumentaron un 60% en comparación con el año anterior. Es decir, no solo hay más denuncias, sino que las agresiones físicas son lo suficientemente fuertes como para requerir intervención médica profesional, siendo las mujeres quienes acaparan la inmensa mayoría de estas camas de hospital.
Este 8M las mujeres volverán a marchar. Y lo harán para alzar la voz, en medio del abrazo colectivo porque, como demuestran las cifras, en Coahuila la inseguridad continúa habitando al interior de las casas.
Mientras las autoridades prefieran lanzar gas, como lo hizo el año pasado en el Congreso de Coahuila, en lugar de políticas públicas efectivas, y mientras las cifras de salud sigan gritando lo que el discurso oficial calla, el 8M seguirá siendo la cita más importante del año.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
