
Comunidad de Medios | Heridas Abiertas | Luis Alberto López
El recuerdo de la adolescente está presente en la memoria colectiva. Gracias a la lucha de su familia lograron la fundación del colectivo Víctimas por Nuestros Derechos en Acción (VIDA).
Silvia Stephanie Sánchez-Viesca Ortiz siempre fue una niña introvertida y tierna. Desde pequeña no fue del tipo que hacía escándalos para llamar la atención. Cuando requería algo susurraba la petición al oído a su madre.
“Ella siempre estaba con sus hermanos cuando era niña. A espaldas de donde vivíamos había un terreno donde jugaban y siempre me llegaban con ardillas, lechuzas, garcitas, ratas y víboras… yo pegaba el grito en el cielo”, rememora su mamá Silvia Ortiz Solís.
Su personalidad introvertida la hizo rechazar una fiesta por sus 15 años. En lugar de eso pidió de regalo ir a un concierto de Britney Spears, de quien incluso dibujó una imagen en la pared de su cuarto.
“Nos fuimos ella y yo, fue una locura ese viaje y se nos pegó un muchacho que nos robó, nos quedamos sin dinero para el regreso”, recuerda su madre.
Silvia guarda en su mente con cariño un par imágenes de ese concierto: su hija con unos binoculares para ver a su cantante favorita ante la lejanía del lugar en que estaban y las marcas que le quedaron alrededor de los ojos al terminar el espectáculo.
“Se la pasó con los miralejos todo el concierto y cuando se acabó tenía unas ruedas marcadas, pero estaba fascinada de haber asistido al concierto”, recuerda.
No fue la única ocasión en que el tema Britney Spears causó risas y sustos a su familia. Silvia se percató un día que Fanny tenía un piercing en el ombligo que ella misma se colocó por su admiración a la cantante, la reacción fue de susto por el pavor que tenía a las inyecciones.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
