
Sapioriz es una comunidad enraizada a las orillas del Río Nazas en Lerdo, Durango. Tan pobre como acogedora, esta pequeña población de gente adulta mayor y personas que se dedican a trabajar en la maquila, podría ser una de las beneficiadas o perjudicadas, por la instalación de Fermachem, a unos 7 kilómetros de la comunidad.

En Sapioriz no existe una verdadera vocación económica. Antes, de su tierra, brotaban tomates y cilantro y alimento para consumo humano, pero hoy solo se producen forrajes para la agroindustria. Los ejidatarios vendieron sus tierras por las necesidades creadas y la voracidad de los empresarios ganaderos y agrícolas y de pronto todo se volcó hacia la alfalfa y el sorgo y la avena y el maíz forrajero. La tierra nutrida por las aguas del Nazas produce para alimentar vacas. Mientras los grandes empresarios agroindustriales se enriquecieron y amasaron fortunas, a la comunidad no llegó el progreso. Hay calles sin pavimento, la basura pasa una vez por semana, el alumbrado público falla y el agua tiene altas concentraciones de arsénico.
"El empleo nomás las puras fábricas, los que tienen su laborsita tienen su alfalfita, su maicito, pero las labores son de dos hectáreas, tres hectáreas, aquí las más grandes no son las de los pequeños, aquí a los pequeños nomás les dan agua para dos hectáreas, los otros tienen agua para el llene", dijo don Eugenio, vendedor de fruta que ha visto, en 15 años que tiene radicando en Sapioriz, cómo las cosas no han cambiado absolutamente nada.

De Fermachem no sabe mucho. Dijo que las consultas han sido escasas, por no decir nulas. Tiene conocimiento de lo que se dice en medios de comunicación, aunque no niega tener dudas sobre las implicaciones ambientales que conlleva la instalación de un megaproyecto que planea invertir 28 mil millones de pesos en la construcción y equipamiento de su planta.
"No he oído nada, la mera verdad no. A veces viene mucha gente a platicar aquí y comentan, pero no veo que comenten algo. Aquí no he visto nada, solo se hizo algo con la venta, cuando les dieron el dinero", comentó don Eugenio.
El comerciante se refería a los ejidatarios que vendieron sus tierras para la instalación de Fermachem. Dijo que les dieron buen dinero, pero que ya se lo gastaron.
La lejanía de Sapioriz y la falta de transporte público eficaz provoca que las personas en edad productiva tengan que irse a trabajar a Torreón o Gómez Palacio o incluso a la zona urbana de Lerdo, Durango. Doña Yolanda comentó que su marido sale a las 5:40 de la mañana a esperar el camión de la maquila donde trabaja. Así todos los días. Casi dos horas de camino de ida y dos de vuelta.
"Se necesitan mucho (los empleos), hasta Torreón es como una hora y media de ida. Mi esposo trabaja en Torreón, él se va de aquí a las 5:40, llega ya tarde y de allá sale a las 6 de la tarde. Él se queda allá toda la semana. Necesitamos empleos seguros, que no hagan daño", dijo doña Yolanda, quien también trabaja en un negocio de gordtas.

Sobre la instalación de Fermachem, doña Yolanda coincide en que no hay mucha información, pero no le agrada la idea de que ésta pudiera generar daños ambientales para la zona y sus habitantes.
"No sé mucho, pero aquí les dijeron que era para zona industrial, que era para poner fábricas, pues me imagino para ropa, pero nunca dijeron que una fábrica para hacer daño", comentó.
Doña Yolanda no quiere que el proyecto de Fermachem se concrete, pero al mismo tiempo desea que haya más empleo para la comunidad de Sapioriz y que éste sea cercano para que las y los trabajadores no tengan que dedicar hasta tres o cuatro horas de su día solo en desplazarse.
"Le digo, una empresa de ropa, de otro tipo de empresa, pero esa no", decretó doña Yolanda.
En algunos letreros Sapioris viene escrito así, con "s", pero en otros, como en la plaza principal de la comunidad, está escrito con "z", así, Sapioriz. Mientras los cronistas e historiadores determinan quién ganará esa batalla ortográfica, en la comunidad la población lamenta que el río y el Cañón de Fernández no tengan vigilancia. Los "racers" hacen lo que quieren. El borde del río está sucio, lleno de basura. El abandono institucional por parte de las autoridades es absoluto.

Don Francisco, quien descansaba debajo de una sombra en la plaza principal de Sapioriz, dice que en la comunidad hay necesidades como el agua, que a veces escasea. Pero no tiene mucha información sobre Fermachem.
"Que yo sepa no han denunciado nada, no se ha sabido nada... Yo no tengo mucho conocimiento de eso, pero dicen que va haber fuentes de empleo y que va a ser un beneficio para la comunidad, pero no sé, hasta ahí es lo que sé y que sea un peligro pues no sé, no tengo el conocimiento", dijo.
Francisco acepta que casi no hay desempleo porque las maquilas reclutan trabajadores en la comunidad, pero todo es lejos, en el área urbana, a hora y media o más de camino. Lo que más le preocupa es el río, la contaminación y el descuido de las autoridades.
"Si usted va y se da una vuelta ya no hay nada libre, además hay mucha basura y todo eso. Siempre ha habido ranchos ahí que ya tienen mucho tiempo.", comentó.
Fermachem en Lerdo propone la generación de 3 mil empleos directos para la construcción de la planta, pero para la operación de la empresa solamente utilizará a 260 personas con características específicas, es decir, con alta capacitación. En Sapioriz el nivel de escolaridad de la comunidad y la edad de la mayoría de las personas que allí habitan no coinciden con el tipo de perfil que buscará el proyecto que producirá, al año, mil toneladas de urea y 220 mil de amoniaco.

Hay voces que sí están de acuerdo con la llegada de Fermachem. Desean que, por fin, llegue algo de desarrollo a la comunidad. Pero tampoco tienen mucha información sobre lo que hará la empresa, descartando lo que ha replicado el gobierno del estado de Durango, en el sentido de que sí han socializado el proyecto con las comunidades aledañas al terreno donde se instalará la planta.

"Nos han dicho que van haber muchos empleos, que va a cambiar aquí esta cosa. A lo que dice que van a invertir, pues qué bueno sería que esas inversiones llegaran aquí a nuestro ejido y que protegieran a la gente de este ejido con empleos, que nos arreglaran calles, así como cada empresa arregla, los campos de beisbol, las clínicas", dijo Felipe Ortiz Hernández, ejidatario y habitante de la comunidad.
Según el último índice nacional de pobreza que hizo la extinta Coneval, en Lerdo, Durango, el 20.9% de su población radica en comunidades rurales. Además, el 29,5% de los lerdenses viven en situación de pobreza, 29.5% con carencias sociales, 10.3% vulnerable por ingresos y el 30.6% no vive en condiciones de vulnerabilidad. Para don Felipe, la llegada de Fermachem podría significar un avance para una comunidad que está acostumbrada a vivir con carencias de todo tipo.
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"Ojalá se de la inversión, por aquí tenemos las contras y que andan diciendo y haciendo cosas, ponen unas tortugas y unas pescados, que nos queda como a 12 metros pero miren, para cuando se acaben las tortugas, pos ya nos fuimos nosotros, cómo va a ser posible si la presidenta de la República pregonó en la mañanera que se iba a hacer una inversión grande en Durango, ¿ella va a querer que nos lleve la fregada a nosotros?, ¿verdad que no?", comentó el ejidatario.
Felipe coincide con las señoras en que hace falta trabajo cerca de Sapioriz, pero él no está en contra de que se instale Fermachem. Dice que igual hay muchas empresas en todo el mundo que contaminan, que no pasa nada.
"Para mí, ojala y se hiciera realidad eso, que ya es un hecho, yo digo que es un hecho y de que se va a hacer, se va hacer".

El domingo 28 de junio colectivos, organizaciones defensoras del medio ambiente y ciudadanía en general están convocando a una marcha que saldrá del puente plateado en Gómez Palacio y terminará en la sede de la presidencia municipal de Lerdo, Durango. La consigna de las y los manifestantes es una: cancelar el proyecto de Fermachem para no poner en riesgo al Cañón de Fernández y a las comunidades que están alrededor del humedal.
Representantes de la empresa comentaron en rueda de prensa que el proyecto, gracias a la inversión tecnológica, cumple con todas las normas de seguridad y la más alta tecnología para no afectar a su entorno, sin embargo, este mismo proyecto intentó invertir en Colima, pero no pudo con la resistencia de los habitantes del municipio de Armería, donde repudiaron la instalación de la misma planta en una zona que, coincidentemente, también era de humedales.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
