
Integrantes del Partido del Trabajo en Torreón anunciaron su renuncia inmediata a la organización por no estar de acuerdo con el manejo que ha hecho el diputado federal y ex candidato a la gubernatura de Coahuila, Ricardo Mejía Berdeja.
La mañana de este 3 de diciembre, un grupo de dirigentes petistas en Torreón anunció su separación definitiva del Partido del Trabajo y de todas las responsabilidades partidistas que habían asumido durante años de militancia. El primero en hacer pública su decisión fue Gerardo Calvillo, dirigente del PT en el municipio y miembro de los órganos de dirección en Coahuila. A él se sumaron Carlos Muñoz, Martha Hernández, Juan Ramos, Teresa Domínguez y Blanca García Castro, quienes formaban parte de la estructura local. Todos coincidieron en que el rumbo actual del instituto político se ha distanciado de los principios que históricamente defendieron.
En su posicionamiento, los ahora exmilitantes señalaron directamente al comisionado político del PT en Coahuila, Ricardo Mejía Berdeja, a quien acusan de haber frenado el desarrollo democrático del partido y de haberlo convertido, según sus palabras, en una “franquicia al servicio de los amigos del comisionado”. Mencionaron que personajes como Víctor Ortiz, Tony Flores, Jesús Z. Cruz y Lorenzo Menera operan bajo una lógica de reparto discrecional de cargos y espacios de representación, replicando prácticas que atribuyen a estructuras partidistas del pasado, donde el control se ejercía desde la cúpula con criterios de conveniencia personal.
Los firmantes lamentaron que este clima interno haya provocado la salida de numerosos cuadros valiosos que, al sentirse excluidos o relegados, optaron por abandonar sus responsabilidades o integrarse a otras propuestas políticas. Aseguraron que la dirigencia estatal ha fallado en escuchar y respetar el trabajo territorial que durante años ha sostenido al partido en la Laguna.
También cuestionaron el discurso de confrontación que, afirman, Mejía mantiene contra el Gobierno de Coahuila y las corporaciones de seguridad. Lo describieron como un ejercicio de denuncia sin sustento, nacido más de la conveniencia personal que del compromiso social, y advirtieron que esas acusaciones repercuten directamente en quienes sí residen y organizan actividades políticas en la entidad. Para ellos, resulta incomprensible intentar polarizar al segundo estado más seguro del país, cuando —consideran— la defensa de los derechos de la población debe partir del trabajo cercano y no de la estridencia mediática.
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Otro de los señalamientos se dirige al manejo de las prerrogativas públicas. Aseguran que los recursos destinados al PT en Coahuila no se distribuyen para fortalecer la estructura ni impulsar actividades partidistas, sino que quedan concentrados en un reducido grupo, incluido el propio Mejía y colaboradores como Víctor Severo Ortiz e Israel Pita.
Finalmente, denunciaron que la dirigencia nacional ha permanecido indiferente ante las irregularidades expuestas. Por ello, anunciaron que continuarán su proyecto político desde una nueva trinchera, manteniendo como eje central la defensa del pueblo.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
