
Hace muchos años que una muerte trágica, como la de Carlos Gurrola Arguijo, mejor conocido como "Papayita", no calaba tanto en el ánimo de la sociedad lagunera. El relato de los familiares generó indignación y enojo por los abusos, la violencia en el trabajo y por el desinterés por parte de la empresa que empleaba a Carlos y por HEB Senderos, lugar en el que prestaba servicios de limpieza.
Carlos Gurrola Arguijo era un trabajador de la empresa Multiservicios Rocasa, que se dedica a prestar servicios de limpieza a otros negocios. Papayita, como se le conocía, tenía prestaba su mano de obra en HEB Senderos, uno de los supermercados más consolidados de la región lagunera. De acuerdo con el relato de los familiares, Papayita era víctima de burlas, acoso y violencia por parte de sus compañeros de trabajo, pero sus superiores, tanto de la empresa empleadora, como del supermercado, nunca pusieron un alto.
Aunque han trascendido diversas versiones, el ánimo social se crispó porque presuntamente una broma pesada escaló a dimensiones trágicas cuando Papayita ingirió, en su botella de electrolit, un desengrasante que terminó quemando sus órganos de manera interna hasta morir en el hospital de alta especialidad número 71 del IMSS en Torreón.
A partir de ese momento, las expresiones de indignación en redes sociales y medios de comunicación abundaron hasta que, finalmente, una de las empresas involucradas, en este caso HEB, se pronunció públicamente.
En el comunicado, la cadena de supermercados lamentó la muerte de Gurrola Arguijo, pero se deslindó de cualquier responsabilidad, heredando toda la crisis en manos de Multiservicios Rocasa, empresa subcontratada para facilitar los servicios de limpieza en HEB.
"Desde que se reportó el incidente, hemos mantenido comunicación constante con Multiservicios Rocasa, quienes son los empleadores directos de Carlos Gurrola, para manifestar nuestro apoyo ante esta situación".
Por la frialdad de la respuesta, la gente se organizó para manifestarse, de manera pacífica, en las puertas de HEB Senderos durante la mañana del domingo 21 de septiembre. Fue tal el ánimo y la crispación, que la cadena de supermercados tuvo que enviar a una representante nacional de la empresa para conciliar con los familiares, así como con la fiscalía, para llegar a un acuerdo.
Fue tan desafortunado el primer comunicado de HEB México, que la empresa tuvo que pronunciarse, por segunda ocasión, para expresar, de manera más abierta, su pésame y lamentar el fallecimiento de Papayita.
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"Entendemos y respetamos la voz de la comunidad lagunera que se manifestó frente a nuestra tienda. Compartimos plenamente su exigencia de justicia y reiteramos nuestro compromiso para que los hechos se esclarezcan con total transparencia", dice el comunicado emitido el domingo 21 de septiembre tras las protestas ciudadanas.
Hasta la mañana del lunes 22 de septiembre las negociaciones entre la representación legal de la familia de Papayita, autoridades y empresas, continúan, sin embargo, el trato deshumanizante que se le dio a la trágica muerte de una persona que presuntamente sufría violencia en su espacio de trabajo reflejó que en muchas ocasiones los negocios ven a la gente como un número, como un engranaje, como una pieza desechable sin importancia.
Las grandes empresas e incluso instituciones públicas, tienden a subcontratar a otros negocios que ofrecen servicios de limpieza. Esto, de alguna manera, exime de la responsabilidad de dotar seguridad social a las y los trabajadores a quien contrata el servicio, bajando costos en sus departamentos de recursos humanos. Por otro lado, Multiservicios Rocasa, la principal responsable, es la que tiene la obligación de pagar salarios y dar seguridad social a las personas, pero no ha respondido, de manera humana y clara, a las demandas de los familiares de Papayita, quien llegó sano a su lugar de trabajo y terminó luchando y perdiendo la batalla por mantenerse vivo.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
