
El informe de Román Cepeda será un compendio de autoelogios, de aplausos y auto reconocimientos en los que se hablará sobre avances en materia de seguridad, inversión y desarrollo de infraestructura, sin embargo, el 2025, para el alcalde, fue un año convulso, lleno de rotaciones, de traspiés políticos y de decisiones que describieron su línea autoritaria de gobierno.
El inicio de la administración 2025-2027 de Román Alberto Cepeda fue convulsa. Primero decidió nombrar a José Elías Ganem como secretario del ayuntamiento, un perfil que a todas luces generó división y descontento, incluso entre las personas afines a Cepeda González, por las polémicas que han trazado la carrera de Ganem, quien ya estaba dentro de la administración dentro de la estructura de la propia secretaría. Aunado a ello, una revuelta de la dirección de seguridad pública municipal terminó en la destitución del comisario César Perales, para ser relevado por Alfredo Flores Originales, perfil propuesto e impuesto por el gobernador Manolo Jiménez.
Entre la crisis institucional de la dirección de seguridad pública y los hechos delictivos en Gómez Palacio, en 2025 la percepción de inseguridad en Torreón y en La Laguna subió más de 10 puntos porcentuales. En dicha materia, el informe de Román Cepeda no entregará buenas cuentas, aunque siga presumiendo una baja incidencia en delitos de alto impacto como el homicidio doloso.
También en 2025 policías municipales agredieron a dos reporteras que estaban cubriendo una manifestación de ejidatarios en el periférico Raúl López Sánchez. La protesta fue motivada por el asesinato de Rolando Medina, un joven ejidatario que fue ultimado por un elemento del Grupo Reacción Torreón, institución que terminó por disolverse y que fue adherida a los cuerpos de seguridad estatal.
La intolerancia fue una de las características principales que describieron al primer año del segundo periodo como alcalde de Román Alberto Cepeda; nunca respondió bien a la crítica, jamás reconoció errores puntuales y estuvo sometido a un sinnúmero de presiones políticas, desde el palacio rosa de Saltillo, que incluso pusieron en duda su continuidad como presidente municipal.
En el informe de Román Cepeda tampoco se rendirán cuentas sobre el descontento que han generado dos obras de infraestructura: la construcción del Sistema Vial Abastos-Independencia (financiado por el gobierno estatal) y las adecuaciones viales realizadas en el bulevar Revolución y debajo del puente Diana Laura.
En el primer caso, ambientalistas exigieron la liberación del Manifiesto de Impacto Ambiental de la Obra porque la construcción del desnivel implicó el retiro de más de 100 árboles, en su mayoría maduros y sanos, que habitaban en el sector. Lejos de trabajar por aminorar el impacto ambiental, el ayuntamiento de Torreón maltrató a activistas ambientalistas, ignoró las demandas sociales y apelaron al silencio y a la distancia para permitir que la causa no surtiera efecto.
Por otro lado, las adecuaciones realizadas sobre el bulevar Revolución, que incluyeron la construcción de un camellón y dos retornos, complicaron la movilidad de la zona, confundieron a los automovilistas y saturaron la vía, particularmente en las horas pico.
Finalmente, en el primer informe de Román Cepeda tampoco se hablará sobre la saturación vehicular registrada en el bulevar La Nogalera y la carretera Torreón-San Pedro, sobre el fracaso que significó la inversión para construir al paso Villa Florida y sobre la resistencia de algunos colonos del sector que han visto afectado su patrimonio por la ampliación del carril lateral que conduce hacia el periférico Raúl López Sánchez.
Fue tan convulso el primer año de gobierno de Román Cepeda que tuvo que hacer rotaciones: despidió a José Elías Ganem como secretario del ayuntamiento y fue sustituido por Eduardo Olmos Castro, hombre de toda la confianza del gobernador Manolo Jiménez. Además, también tuvo que hacer cambios en áreas clave como el IMPLAN, tesorería y contraloría municipal.
Te puede interesar | 'Romantizar' la falta de cuidado a la salud mental en La Laguna
El informe de Román Cepeda será un mensaje engañoso que pretenderá hacer creer a la población que el proyecto es sólido y estable, que las críticas vienen de grupos políticos antagónicos y que todo se ha hecho de las mil maravillas, sin embargo y afortunadamente, la ciudadanía no es ciega ni estúpida, en el ánimo colectivo existe molestia y dudas sobre la credibilidad de un alcalde que, además, este 2025 ha estado especialmente ausente por problemas personales.
En 2026 la ciudadanía debería esperar más transparencia, autocrítica, espacios para el diálogo, consensos y obras que realmente beneficien a la población, no solamente a la oligarquía torreonense. El informe de Román Cepeda no describirá la realidad de un municipio gobernado por el caos y la intolerancia.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
