
El Cristo de las Noas es cómo llamamos a uno de los símbolos emblema de la Comarca Lagunera, especialmente de Torreón, ciudad donde la escultura del Cristo redentor de 21 metros de altura y 580 toneladas de peso se muestra al mirar hacia sobre uno de los cerros más importantes de la región.
Este Cristo lagunero de brazos abiertos y túnica larga compite con Brasil y Bolivia, siendo ésta de las figuras más grandes en el mundo, la tercera de hecho, sólo detrás de el ahora sí que más famoso Cristo del Cocovado en Río de Janeiro, Brasil, y el Cristo de la Concordia, en Bolivia.
Nuestro Cristo, amante de las gorditas y el Santos Laguna, tiene una historia muy interesante, que data de 1958, cuando, según el archivo histórico del municipio un padre jesuita construyó en el Cerro de las Noas una imagen de Jesucristo con dimensiones menores a las de la imagen actual.
Se dice que este primer Cristo redentor se puso sobre el cerro para ser una especie de faro para las personas que migraban cerca de Torreón y se puso para mostrar el camino para que pudieran llegar a la ciudad y encontrar refugio dentro del desierto que puede ser despiadado.
Tiempo después, en 1973, otro padre, José Rodríguez Tenorio pidió que se esculpa una figura del Cristo redentor más grande al artista Vladimir Alvarado, la pieza estuvo completa hasta 1982.

De hecho, esta idea habría sido influenciada el Cristo de Corcovado en Brasil, inaugurado el 12 de octubre de 1932 en Río de Janeiro.
Además del Cristo, Rodríguez Tenorio mandó hacer una construcción de 70 mil metros cuadrados al rededor del enorme hijo de Dios. Hoy, esta estructura contiene una capilla, un centro de convenciones y una estación de teleférico que recibe a quienes vienen de la calle Treviño y Morelos/Matamoros, al centro de Torreón.
El Padre Rodríguez Tenorio dijo que "a través de lo visible de la imagen se llega a lo invisible de Dios", y que nuestro Cristo lagunero "desde esa altura parece proteger y bendecir a la ciudad que indiferente continúa con sus problemas cotidianos".

Antes de la estructura como la conocemos, según el Archivo Municipal, en 1980, fueron edificados también un templo y una cafetería, pero fueron demolidos cuando se contó con un plano, elaborado por el arquitecto Rodolfo Díaz Vélez, quien finalmente diseñó el conjunto que hoy conocemos, el cual rodea al Cristo en forma de hemiciclo y se construye el Santuario de Cristo Rey con capacidad de mil quinientas personas.
En si momento, Díaz Vélez contemplo además la construcción de un huerto de olivos, una ermita en memoria de Juan Diego y una gruta que se llamaría Getsemaní. El conjunto arquitectónico no sólo buscó construcciones de tipo religioso, sino también cafeterías, terrazas y miradores, además de un estacionamiento, un teatro al aire libre y un salón de conferencias con capacidad de trescientas personas.
Algo de ese potencial arquitectónico sí existe hasta el día de hoy en el Cristo de las Noas.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
