
Carla Escoffié, reconocida abogada, activista e influencer, levantó la voz para denunciar lo que diversos colectivos y ciudadanos de Torreón llaman un “ecocidio urbano”. La también autora y especialista en temas de derecho a la vivienda y ciudad criticó la tala masiva de árboles derivada del Sistema Vial Abastos-Independencia, un megaproyecto vial que, según ambientalistas, prioriza al automóvil por encima de la vida urbana sostenible.
Carla Escoffié se ha consolidado como una de las voces más influyentes en temas de justicia social, vivienda y derecho a la ciudad. Con una trayectoria en la defensa de comunidades frente a desalojos y proyectos inmobiliarios, Escoffié combina su labor académica y profesional con un activismo digital que la ha llevado a posicionarse como referente nacional.
A través de sus plataformas, ha visibilizado conflictos socioambientales en distintas partes del país, siendo también víctima de campañas de desprestigio y violencia digital por cuestionar intereses políticos y económicos. Su postura crítica le ha ganado reconocimiento, pero también ataques, lo que refuerza su papel como defensora del territorio y del derecho colectivo a una ciudad digna.
En su video, Carla Escoffié denunció que el proyecto Sistema Vial Abastos-Independencia contempla la tala de 129 árboles en el bulevar Independencia de Torreón. De acuerdo con colectivos locales, esta medida se justifica bajo el argumento de que los ejemplares estaban enfermos, pero las autoridades no han presentado pruebas claras sobre el tipo de plagas o daños que padecían.
Lo más alarmante, señala Escoffié, es que las autoridades prometen reducir el tráfico vehicular entre 6 y 19 segundos, sacrificando cientos de años de vida natural en una ciudad que ya enfrenta graves problemas de contaminación, urbanización descontrolada y carencia de áreas verdes.
Organizaciones como Canto al Agua y ciudadanos independientes se han movilizado contra la obra. Han denunciado que no existe una Manifestación de Impacto Ambiental y que el trasplante de árboles anunciado por el Ayuntamiento es un engaño, pues gran parte de los ejemplares ya fueron derribados.
“Nombrarlos para visibilizarlos, existen, están vivos, no merecían ser cortados ni maltratados”, expresó Natalia Sánchez, integrante del colectivo. Otros activistas, como Odila Esquivel, cuestionaron la falta de ética en el actuar de las autoridades ambientales locales, a quienes señalan de proteger más sus cargos que el patrimonio natural de Torreón.
Las protestas han sumado más de 22 mil firmas ciudadanas, picnic urbanos, homenajes simbólicos a los árboles caídos y llamados a la acción en redes sociales. Para muchas voces, lo que ocurre en Torreón no solo es la pérdida de 129 árboles, sino un símbolo de cómo los modelos de desarrollo urbano sacrifican calidad de vida a cambio de infraestructura que beneficia principalmente a los automóviles.
En su mensaje, Escoffié enfatizó que Torreón enfrenta un proceso de desertificación urbana. Mientras el centro de la ciudad se despuebla, el crecimiento horizontal sigue privilegiando al coche. Esto, afirma, es un reflejo de un modelo de ciudad aspiracionista, insostenible y contrario a la calidad de vida de las personas.
“No es que Torreón venciera al desierto”, señala la abogada, “sino que las acciones humanas lo están desertificando”. Para ella y para quienes se oponen a la obra, no se trata solo de salvar árboles, sino de replantear un modelo de desarrollo urbano que ya no es viable.
El Sistema Vial Abastos-Independencia tiene un presupuesto de 365 millones de pesos, una cifra superior al presupuesto anual de la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila. Esta desproporción ha despertado aún más críticas, pues las autoridades locales y estatales, encabezadas por el alcalde Román Cepeda y el gobernador Manolo Jiménez, han sido señaladas de incumplir promesas de diálogo y transparencia.
Activistas como Izchel Caballero aseguran que la ciudadanía debe recuperar el poder de decisión sobre el rumbo de su ciudad: “No podemos confiar en los políticos, somos los ciudadanos quienes debemos tomar las decisiones sobre lo que sí y lo que no se hace en Torreón”.
La denuncia de Carla Escoffié se suma al clamor de la comunidad lagunera. El caso de Torreón trasciende lo local porque pone en evidencia los dilemas de muchas ciudades mexicanas: ¿seguiremos construyendo proyectos para los autos a costa del medio ambiente, o apostaremos por un futuro más sostenible y humano?
La presión social continúa. Aunque ya quedan pocos árboles en pie, colectivos y ciudadanos mantienen la exigencia de detener lo que consideran un ecocidio y un error histórico en el desarrollo urbano de Torreón.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
