
El uso faccioso de las instituciones públicas de Torreón está a la vista de todos. Casualmente, para intentar callar voces críticas o apagar movimientos sociales, el municipio, encabezado por Román Alberto Cepeda, diseña operativos para hostigar, asustar, amedrentar o hasta reventar, mediáticamente, a cualquier persona que esté desestabilizando la imagen de su gobierno.
Habitantes del ejido San Luis fueron detenidos en 2022 por realizar un bloqueo sobre la lateral del periférico Raúl López Sánchez. Esta fue la primera gran manifestación que tuvo que atender Román Cepeda como alcalde. Su respuesta fue contundente, enviar a la policía y ésta, a través de la fiscalía, entregar a unas personas a las autoridades ministeriales. Finalmente, los manifestantes siguen enfrentando un proceso por el delito de obstrucción de las vías de comunicación.
Colectivas feministas y activistas que se manifestaron en la marcha del 8 de marzo de 2024, fueron agredidas, golpeadas y hasta detenidas por elementos de la policía municipal de Torreón. El alcalde Román Cepeda ordenó que se llenara de vallas la Plaza Mayor, en una clara señal de intimidación hacia las colectivas. En un año particularmente para las mujeres, el municipio respondió a la manifestación con represión y agresiones.
Habitantes del ejido Nuevo Mieleras protestaron contra un presunto desalojo ilegal por parte de particulares en colusión con integrantes del Grupo de Reacción Torreón. Producto de las protestas, un ejidatario, identificado como Rolando Medina, perdió la vida a manos de la pistola de uno de los policías. El alcalde, Román Cepeda, jamás ofreció disculpas a la familia ni a los habitantes del sector.
Tiempo después, una nueva protesta por el asesinato de Rolando Medina en el periférico Raúl López Sánchez también fue reprimida por autoridades policiacas adscritas al municipio de Torreón.
Ambientalistas protestaron en la plaza mayor de Torreón para exigir que se frene la deforestación del bulevar Independencia. Como respuesta, el director de Obras Públicas, Juan Adolfo Von Bertrab, atendió a los participantes solo para denostar el movimiento y tratar de "adoctrinar" a las y los manifestantes con la idea de que el "crecimiento" requiere de ciertos sacrificios, haciendo alusión a la intención de talar árboles que tienen años viviendo en la zona.
Finalmente, el diputado local de Morena en Coahuila y una de las voces críticas contra el municipio, Antonio Attolini, acusó a las autoridades por una presunta detención arbitraria y por hostigamientos en su contra.
Durante la noche del pasado sábado, Attolini fue detenido por una unidad de la dirección de movilidad y transporte porque presuntamente cambió de carril de manera intempestiva. Ya en el interrogatorio posterior, la oficial de tránsito acusó al legislador de que estaba alcoholizado. Éste, al no quererse realizar la prueba, fue llevado, a bordo de su camioneta y encima de una grúa, a los patios de la empresa que da el servicio.
Para Attolini, lo que está haciendo el municipio son actos de intimidación para que terminen sus críticas y señalamientos contra el alcalde Román Cepeda.
Independientemente de quién tenga la razón, ejemplos sobran de cómo el gobierno de Román Cepeda es intolerante a la crítica, sordo a las demandas sociales y violenta en contra de quienes logran desestabilizar y afectar la imagen y reputación de Cepeda González.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
