
El crecimiento desordenado de Torreón, producto de la especulación del suelo, las ocurrencias y la mala planeación, han orillado al municipio y al gobierno del estado de Coahuila a gastar casi 2 mil millones de pesos en obras viales que no remediarán, de raíz, la crisis de movilidad que padece la región lagunera.
En septiembre de 2023 entró en funcionamiento el Sistema Vial Cuatro Caminos, un desnivel de dos sentidos que dejó como legado el ex gobernador y hoy senador Miguel Riquelme y que costó más de 518 millones de pesos. Con esta obra, Torreón abrazó la idea de que los desniveles viales son la solución para mejorar la movilidad, aunque éstos desprecien los espacios de trabajo para las unidades del transporte público y para las y los peatones. A partir de esta obra, motivada por un ligero tráfico que se generaba en un semáforo, el tránsito comenzó a colapsar. Torreón ya no es la ciudad de los 15 minutos, pero todo tiene relación con la falta de regulación, la mala planeación y la especulación del territorio.
Al Sistema Vial Cuatro Caminos le siguieron las construcciones del Giro Independencia, que costó 284 millones de pesos, el Sistema Vial Abastos-Independencia, que terminará costando 365 millones de pesos, el inicio de obras del Sistema Vial Revolución-Vasconcelos, cuyo costo ascenderá a 370 millones de pesos y el proyecto de otro desnivel en el puente del Campesino, proyectado entre 340 y 350 millones de pesos.
En otras palabras, por la poca capacidad de ofrecer un transporte público digno, de calidad y moderno, el ayuntamiento de Torreón, en conjunto con el gobierno de Coahuila, terminarán gastando más de 1,800 millones de pesos en obras públicas que no necesariamente erradicarán los problemas de saturación y tráfico vehicular.
En 2014, de acuerdo con el censo poblacional del INEGI, Torreón contaba con 639,629 habitantes. Una década después, la población de Torreón es estima que creció hasta 767 mil 200 personas, es decir, un aumento, en 10 años, del 8.33 por ciento.
En contraste, en 2014, el parque vehicular en toda la zona metropolitana de La Laguna, que es el dato desagregado disponible, era de 334 mil unidades y 10 años después esta cifra se disparó hasta los 648 mil automóviles, es decir, un aumento metropolitano del 51.54 por ciento.
¿Por qué ha aumentado de sobremanera el parque vehicular en Torreón y en la Comarca Lagunera? Porque las autoridades municipales no dan opciones ni herramientas viales para que la movilidad en transporte público y no motorizada sea cómoda, económica y segura.
En Torreón lo que siempre ha importado son las obras de relumbrón, que se vean máquinas excavando y derramando millones de pesos que terminan en la bolsa de los mismos proveedores, tales como Alfa Construcciones y Rotugra, empresas que se han encargado de la construcción de los desniveles viales y cuyos dueños están en las mesas de las cámaras empresariales que definen el rumbo y el reparto del pastel de las inversiones que llegan a La Laguna.
En Torreón el crecimiento es negocio, pero para unos cuantos y no contempla ni está diseñado para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
El urbanismo sugiere que la mejor movilidad es, precisamente, la que hace que una persona no tenga que moverse, ¿cómo llegar a esa meta? Densificando, creciendo de manera vertical, evitando los desarrollos inmobiliarios en las periferias, dotando de servicios públicos básicos a áreas específicas y densamente pobladas.
¿Por qué Torreón creció de manera desproporcionada hacia el norte y el oriente? Porque esos terrenos tenían dueños y esos dueños pactaron compromisos con las autoridades estatales y municipales y, a lo largo de los años, esos acuerdos se tradujeron en fraccionamientos y plazas comerciales que, en realidad, no tendrían motivo para existir.
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Que no se confundan. Torreón no está creciendo, Torreón está siendo objeto de millonarias inversiones de infraestructura porque no hubo planeación adecuada. La mala planeación ha provocado crisis de movilidad, deterioro de la calidad de vida, servicios públicos caros y deficientes y que Torreón haya dejado de ser la ciudad de los 15 minutos, un privilegio que muy pocas zonas urbanas podían presumir en estos tiempos de caos y desarrollo especulativo.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
