
Las temperaturas cercanas a los 40 grados antes del mediodía tienen una explicación natural: el excesivo concreto y la falta de áreas verdes. Dicen que Torreón siempre puede más, pero con más asfalto, con más cemento, con más áreas nocivas para el medio ambiente que hacen a los veranos más secos e insufribles.
La construcción del Desnivel Abastos-Independencia, que recién inició el pasado mes de mayo, desplazará a más de 80 árboles que adornaban parte del camellón del principal bulevar de la ciudad. Como si no hubiera un déficit de áreas verdes en el municipio, los ingenieros a cargo de la obra, más la pobre visión de las autoridades, provocarán el desplazamiento de árboles que ayudaban a paliar las altas temperaturas de la ciudad, a cambio de sendas estructuras de concreto que seguirán calendando al municipio.
De acuerdo con el último registro, Torreón presenta un déficit del 70% en áreas verdes de acuerdo con el parámetro establecido con ONU- Hábitat. En éste, el organismo internacional recomienda a las zonas urbanas contar, al menos, con 15 metros cuadrados de vegetación por habitante, sin embargo, en la "Perla de La Laguna", solo hay 4 metros per cápita.
Aunado a ello, las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Román Alberto Cepeda, siguen realizando obras públicas abrazadas al concreto, al asfalto, a techumbres de lámina, a cordonería, a instalar piedras en los camellones, a seguir sofocando a la ciudadanía con el efecto espejo que produce el concreto con el reflejo del implacable sol lagunero.
En una región sobreexplotada, con un acuífero que vive días aciagos, con un río que está encerrado en dos presas que se están quedando vacías, con un descontrolado crecimiento del parque vehicular y con una industria que trabaja y contamina sin límites, la región lagunera y particularmente Torreón, se están convirtiendo en una bomba de tiempo porque ya son nocivas para la salud de la población.
No por nada el diario Milenio documentó que ya se dispararon las alergias en la zona metropolitana, no por nada la incidencia de cáncer es de las más altas del país, no por nada Torreón se está consolidando como una ciudad incómoda para vivir.
Otro ejemplo es el parque lineal que se está construyendo sobre el desnivel Cuatro Caminos. El Ayuntamiento de Torreón, en lugar de generar un proyecto verde para uso y disfrute de la población, concesionó a 35 años el área para que los dueños de la plaza comercial, la familia Murra, a través de la empresa Corela, construyeran un corredor comercial climatizado para seguir haciendo dinero a costa de los permisos "económicos" del municipio.
Una vez más, la administración de Román Cepeda trabaja para beneficio y disfrute de las oligarquías, de las cúpulas empresariales que hacen negocios al amparo del poder, a cambio de una derrama económica insignificante para las y los trabajadores.
Torreón es una ciudad que se está secando desde la raíz. El exceso de concreto es el ejemplo vivo de que se gobierna para hacer negocio entre particulares, no para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y del medio ambiente en el que viven.
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¿Hasta cuándo alguien pondrá freno al gobierno ecocida? La administración estatal, liderada por Manolo Jiménez, ni las manos mete, también está casada con los proyectos ecocidas, no por nada es la responsable del financiamiento del desnivel Abastos-Independencia y no por nada tiene, en la Secretaría del Medio Ambiente, una oficina sin presupuesto, sin proyectos estructurales y sin uñas ni dientes para sancionar a todas aquellas personas físicas y morales que día con día dan golpes mortales al dañado y precario medio ambiente lagunero y coahuilense.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.

Es muy doloroso ver como estamos enterrando vivo a Torreón, condenándonos a la desaparición.
Queremos árboles y queremos a Nazas vivo