
Los problemas urbanos y de crecimiento desenfrenado que sufre Torreón es porque la visión de su gobierno actual y anteriores siempre ha provenido desde el privilegio, desde los que más tienen, desde la comodidad de unos cuantos.
El gran proyecto de infraestructura de Román Alberto Cepeda, presidente municipal de Torreón, es el Giro Independencia; un paso a desnivel que, en teoría, agilizará el tráfico vehicular en la intersección del periférico Raúl López Sánchez con el boulevard Independencia. Este proyecto, calculado en más de 250 millones de pesos, se está realizando con recursos municipales y estaría inaugurándose el 20 de noviembre de 2024, semanas antes de que concluya el primer periodo de Cepeda González como alcalde.
¿Cómo prevén o miden las autoridades la priorización de los proyectos de infraestructura? A inicios de septiembre, un fuerte temporal de lluvias anegó las calles del sur de Torreón, uno de los sectores más marginados y que registran mayor densidad poblacional.
Allí, en las colonias Santiago Ramírez, Vicente Guerrero, Dalias, entre otras, miles de personas perdieron su patrimonio, el agua se metió hasta sus cocinas, los drenajes colapsaron, la laguna de regulación se desbordó y se detonó una crisis sanitaria de altas proporciones.
Producto de las inundaciones, hoy están disparados los casos de dengue en la ciudad de Torreón, así como los cuadros de hepatitis A, provocados, principalmente, por tener contacto con agua contaminada de fecalismo.
Se calcula que para construir el drenaje sanitario de toda la ciudad de Torreón se requieren más de mil millones de pesos, cifra que no podría cubrir el municipio de manera individual, sin embargo, tampoco se han trabajado en proyectos de los tres órdenes de gobierno para resolver una demanda social que data de décadas y que siempre pasa desapercibida.
Por el contrario, entre el giro independencia, y el desnivel cuatro caminos, las autoridades municipales y estatales gastaron más de 700 millones de pesos, es decir, el 70% de los recursos que se requieren para que Torreón tenga un drenaje digno y eficaz.
¿Entonces, lo que vemos en Torreón es falta de voluntad política y social? Sin duda, a Román Cepeda le gustan las obras de relumbrón, la que ayudarán a sus amistades a llegar más rápido a sus hogares, las que privilegian al sector que cuenta con vehículo para trasladarse, quienes no utilizan transporte público ni bicicleta ni sus piernas para ir de un lugar a otro.
Conceptos básicos de economía social indican que una manera de reducir la pobreza es garantizando servicios públicos de calidad, de tal manera que disminuyan las carencias de las familias menos privilegiadas, sin embargo, en Torreón esto no importa. En la ciudad administrada por Román Cepeda la visión se abraza al empresariado, al poder económico que dicta las normas, que permite entradas y salidas de inversión, que diseña tabuladores salariales de hambre y que nunca voltean a ver al proletariado, a la base de la pirámide, a las personas que, con su mano de obra barata, generan millones para los bolsillos de unos cuantos.
Te puede interesar | Comisión de Derechos humanos abre queja contra policía municipal de Torreón
¿Cómo pensar en un Torreón sin desigualdad si las obras de gran calado no están enfocadas en la reducción de brechas?
Urgen urbanistas competentes que trabajen para un municipio desordenado e injusto con las y los trabajadores, urgen sociólogos que ayuden a diagnosticar problemas y proponer soluciones. Urgen funcionarios con vocación de servicio, que no administren como si se tratara de su empresa familiar, sino como un todo que comience a erradicar la desigualdad insultante que se vive y se respira en cada rincón del municipio.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
