
Gómez Palacio es un polvorín, una granada que está a punto de explotar, una bomba de tiempo. El hermetismo que maneja la presidencia municipal, encabezada por Betzabé Martínez y del propio gobierno del estado, liderado por Esteban Villegas, no esconde la verdad incómoda: la ciudadanía se siente insegura, cada día hay más hechos delictivos y se respira un tenso ambiente que da entrada a un clima adverso.
El sábado 4 de octubre, sujetos a bordo de un vehículo Nissan color blanco se detuvieron frente a las instalaciones de Chilchota, sobre el bulevar Ejército Mexicano, para que uno de ellos descendiera con un arma larga, se tomara el tiempo de apuntar y disparara contra dos elementos de la policía estatal que estaban trabajando en un filtro de seguridad ubicado en el carril contrario de la zona. Después de los disparos, los agresores se retiraron con rumbo desconocido.
El jueves dos de octubre vecinos del sector centro de Gómez Palacio reportaron detonaciones de arma de fuego en las inmediaciones de las oficinas de CATEM. Pese al despliegue policiaco y el operativo de seguridad que se montó en la zona, nuevamente las autoridades, particularmente el municipio de Gómez Palacio y el gobierno del estado, guardaron silencio.
El viernes 3 de octubre dos sujetos a bordo de una motocicleta lanzaron un explosivo de fabricación casera contra una finca en la colonia Filadelfia. Aunque no se reportaron lesionados, el estallido también generó tensión y miedo entre los habitantes del sector.
Ante el clima de inseguridad, el sector productivo de La Laguna de Durango, cámaras empresariales y organizaciones de la sociedad civil firmaron un desplegado en el que se exhorta a las autoridades a reforzar sus medidas de seguridad, mejorar la coordinación y erradicar el clima de violencia que está imperando en el municipio. Resaltan la importancia de mantener el clima de paz que reinaba en la región y que particularmente este año se ha ido deteriorando.
Resulta hasta insultante pensar que en Gómez Palacio no sucede nada. El equipo de comunicación de la alcaldesa Betzabé Martínez y sus asesores, se empeñan en construir la imagen de una funcionaria joven, con energía, amable pero que no se pronuncia con autoridad ni aparece en momentos de crisis.
En realidad la ciudadanía desconoce la estrategia porque daría la impresión que, para la alcaldesa, no está sucediendo nada malo ni extraño.
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El hecho de que un sujeto, a plena luz del día, en una de las avenidas más concurridas de la Comarca Lagunera, se haya bajado con un arma larga del vehículo para disparar contra policías y retirarse con toda la parsimonia del mundo es un mensaje contundente, como si hubiese recibido ayuda, como si la intención radical fuera establecer quién manda en Gómez Palacio y quién no.
Por el bien de La Laguna, urge que el Mando Único de Seguridad tome el control del caso, se coordinen todas las fuerzas del orden y eviten que la serie de eventos que han estado sucediendo en el municipio lagunero se adhieran a la cotidianidad.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
