
El proyecto de Fermachem en Lerdo, Durango, fue una imposición del gobernador, Esteban Villegas, quien dio seguimiento a una idea que comenzó a impulsar el denostado ex mandatario, José Rosas Aispuro. El terreno de 150 hectáreas donde radicará la mega fábrica de urea está a solo 4 kilómetros del área natural protegida del Cañón de Fernández, uno de los núcleos que da vida e identidad a la Comarca Lagunera.
Fermachem ha sido presumida como la mayor inversión en la historia del estado de Durango. La empresa busca erogar 28 mil millones de pesos para construir una planta en un terreno de 150 hectáreas que produzca un millón de toneladas anuales de urea, fertilizante que se utiliza en la agricultura.
El proyecto de Fermachem, se encuentra a unos 4 kilómetros del Cañón de Fernández, humedal que hospeda manantiales y la única vena viva del Río Nazas. Este lugar, además, hospeda a miles de especies de plantas, aves y animales que dotan de equilibrio al medio ambiente.
El Manifiesto de Impacto Ambiental, elaborado por la SEMARNAT, confirma que la planta necesitará tres millones de metros cúbicos de agua tratada y una fuente de líquido subterráneo como respaldo. Además, para la elaboración de la urea, Fermachem producirá 220 mil toneladas anuales de amoniaco, sustancia que representa un riesgo significativo para la salud humana y ambiental en caso de fuga.
Además de lo anterior, representantes de la empresa, como pasa en casi todos los proyectos de inversión extranjera, no socializaron el proyecto con las comunidades que habitan el sector. No hablaron sobre las implicaciones ambientales, ni sobre el cambio en la dinámica diaria de la vida ni en el uso del agua ni de los posibles empleos que ésta pudiera generar.
Habitantes de Sapioris comentaron en un reportaje publicado por El Siglo de Torreón que sí fueron informados sobre la instalación de la planta, pero nada más recibieron información positiva sobre la generación de empleos y nada acerca del impacto ambiental que confirmó la Secretaría del Medio Ambiente a través del MIA.
El domingo 14 de junio, después de las 17 horas, cientos de ciudadanos, ciudadanas y activistas protestaron en Lerdo, Durango, contra la instalación de Fermachem.
Con una nutrida marcha, la ciudadanía expresó su repudio contra un proyecto que podría afectar al medio ambiente lagunero y consumir la poca agua que le queda a la región.
Además, según el propio Manifiesto de Impacto Ambiental, para construir la planta también se tendrán que quitar pastizales y flora nativa de la zona.
Por otro lado, este mismo lunes 15 de junio, el titular de la Unidad de Atracción de Inversión Extranjera del Gobierno del Estado de Durango, dijo que habló con las instituciones defensoras del medio ambiente y que hubo recepción y buen recibimiento a la explicación que dieron representantes de Fermachem, sin embargo, sus dichos fueron falsos. Una vez más, gobierno e iniciativa privada intentaron apropiarse del discurso público, pero no contaban con que Prodefensa del Nazas se desprendiera de las declaraciones y exigiera al funcionario estatal que las rectificara.
Como en Topolobampo, Sinaloa, en Lerdo la gente despertó y se niega a la instalación de una empresa que abarcará mucho territorio, utilizará mucha agua y podría poner en riesgo la salud humana y ambiental de la zona.
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En la bahía de Ouira, en Sinaloa, comunidades resisten ante un proyecto que planea producir 220 mil toneladas anuales de amoniaco, justo la misma cantidad del químico que requerirá Fermachem, en Lerdo, para producir urea.
Pareciera que todo está unido. Que la imposición no es un hecho aislado. Que las comunidades no importan, que la gente no importa, que la salud ambiental es irrelevante. Empresarios y gobernantes creen que los territorios son infinitos.
Fermachem es un ejemplo más de cómo el modelo neoliberal sigue imperando en México y en la región lagunera. El objetivo es producir para enriquecer a pocos y generar dinero a costa de lo que sea.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
