
Un informe del Comité de Desaparición Forzada de la ONU reveló una verdad a voces: la narcopolicía en Coahuila operaba para al extinto Cártel de los Zetas. No son chismes, ni trascendidos de libros que se venden en Sanborns por miles; son entrevistas, sondeos, mapeos y estudios formales demostrando que, al menos entre 2005 y 2017 en Coahuila, la policía desaparecía personas o levantaban gente para entregarlas a sus verdugos.
Coahuila tiene más de 20 años siendo de los estados que más dinero le invierte a publicidad oficial. La estrategia es sencilla, llenar las arcas de los medios de dinero y recursos para que guarden silencio, para que no se excedan en las críticas, para que las portadas estén dominadas por las declaraciones oficiales de los gobernadores en turno. Marcar agenda desde la cartera es sencillo, pero la verdad, tarde o temprano, siempre reluce.
El informe realizado por el Comité de Desaparición Forzada de la ONU explica abiertamente que en Coahuila instituciones como los GATES operaban para levantar gente y entregarla a los Zetas, una de las organizaciones criminales más violentas de la historia contemporánea.
"Entre 2009 y 2011/2012, la policía de Coahuila secuestró a víctimas, que luego fueron entregadas al cartel de los Zetas", dice el informe.
En 2009 el gobernador era Humberto Moreira Valdés, ex líder nacional del PRI y hoy fiel residente del estado de Morelos, en donde vive con pocos reflectores y con toda tranquilidad. En 2011, último año de su gobierno, el titular del ejecutivo era Jorge Torres López, quien estuvo preso en Estados Unidos por lavado de dinero, pero que hoy vive en plena libertad y con todo lujo en Saltillo, Coahuila, bajo el amparo del grupo político que hoy gobierna. En 2012 el turno fue de Rubén Moreira, actualmente líder de los diputados federales del PRI. Este es un caso especial porque el hermano del profesor se vende como el pacificador de Coahuila, sin embargo, el reporte señala que las desapariciones se cometieron de manera sistemática hasta 2016, penúltimo año de su administración.
"Entre 2011/2012 y 2016, las autoridades estatales responsables de la seguridad llevaron a cabo directamente actos de desapariciones forzadas a través de sus fuerzas especiales, incluyendo el GATE (Grupo de Armas y Tácticas Especiales, creado en diciembre de 2011), GATEM (Grupo de Armas y Tácticas Especiales Municipales), GRUPO ÉLITE y GROM (Grupo de Reacción y Operaciones Mixtas)."
Narcopolicía. Es lo que es. En Coahuila las instituciones garantes de la seguridad de la ciudadanía se encargaban de desaparecer o ayudar a desaparecer personas. Los grupos de reacción que fueron creados para combatir a la delincuencia organizada más bien le tendían la mano.
Y más allá del informe, ¿dónde están las reacciones? El actual gobierno estatal, en voz de Manolo Jiménez o del fiscal Federico Fernández dicen una y otra vez que Coahuila es el tercer estado más seguro de México, pero pareciera que no tienen memoria, que la impunidad se abraza y se protege como la policía no lo hizo con la ciudadanía.
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¿Y las denuncias?, ¿por qué no hay investigaciones abiertas para revisar el accionar de Rubén Moreira y de Jorge Torres López y de Humberto Moreira?, ¿qué está haciendo Manolo Jiménez para dignificar el dolor de las víctimas del Estado?
Dicen que el que calla otorga. En Coahuila los recuerdos dolorosos se invisibilizan. No hay lugar para la reflexión ni para la memoria. Tampoco hay espacio para la investigación y para castigar a personajes de alto perfil. ¿Para qué investigar y castigar a los culpables? Mejor pensar a futuro, en que Coahuila va pa´delante, a pasos de gigante. La narcopolicía de Coahuila es cosa del pasado, dirán una y otra vez hasta que los señalamientos se olviden.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
