
En los últimos 10 años creció en 94% el número de automóviles que circulan en La Laguna. A este fenómeno se le llama motorización. Una situación que detona problemas de movilidad, tráfico, contaminación y que aumenta brechas sociales entre quienes tienen la capacidad de adquirir un vehículo y quienes no.
Testimonios de personas usuarias del transporte público indican que los camiones tardan mucho más tiempo en pasar que antes. Recién, en una conversación, nos comentaban que un Ruta Norte tardó 45 minutos en pasar y no fue un hecho aislado, normalmente sus usuarios pierden hasta una hora esperando el camión en alguno de sus paraderos.
En la zona de obras del Sistema Vial Abastos-Independencia, el pequeño carril que se dejó habilitado para llegar al norte de la ciudad provocó que la espera del camión también sea mucho más extensa, a veces el doble o triple de tiempo.
La motorización en La Laguna no es una buena noticia, tener calles repletas de automóviles indica, de alguna manera, que la población no confía en el transporte público. Por eso en La Laguna la visión es clasista, por eso la gente que utiliza el transporte pública es condicionada a una clase social en particular, porque en la región se piensa que quien no tiene carro está jodido, que pobrecito, que batalla, que debería echarle ganas para tener un auto propio.
Datos del Observatorio de La Laguna refieren que en 2014 circulaban en La Laguna 330 mil 556 vehículos en la zona metropolitana. Diez años después la cifra prácticamente se duplicó, al llegar a 611 mil 247 autos, camionetas y camiones.
¿Cómo hacer frente a la motorización de La Laguna? ¿Por qué en la región no existen alternativas colectivas viables para transportarse?
En Torreón, por ejemplo, las rutas del transporte pública están diseñadas y planificadas para una ciudad que ya no existe, que se quedó muy atrás. Hoy las principales líneas siguen usando, como línea troncal, el bulevar Revolución, desde el poniente de la ciudad, como si todavía la zona urbana del municipio se terminara en los linderos del Bosque Venustiano Carranza.
En Gómez Palacio y Lerdo la realidad es peor. Los camiones que circulan tienen más de 25, 30 y hasta 40 años de antigüedad. Las rutas siguen siendo exactamente las mismas y las frecuencias de salida tampoco son abundantes.
No hay duda que la motorización en La Laguna es a consecuencia del clasismo con el que gobiernan y administran las autoridades locales. Las concesiones las manejan como un instrumento para cooptar poder político, de tal manera que en elecciones se garanticen votos y unidades para movilizar a cientos de personas a las urnas. Mientras tanto, aunque esté la promesa de mejorar el transporte, los recursos son dirigidos a obras viales innecesarias y caras como el Sistema Vial Abastos-Independencia, el Desnivel Cuatro Caminos y el propio Giro Independencia.
Entre el gobierno de Coahuila y el Ayuntamiento de Torreón, se han gastado casi mil millones de pesos en tres obras viales, mientras tanto, no han dedicado ni un centavo en procurar la mejora del transporte público y en construir y pensar alternativas distintas y ajenas al vehículo para que las personas puedan movilizarse con seguridad, dignidad y comodidad.
Por el crecimiento desordenado de Torreón y de toda La Laguna, sus habitantes se ven obligados a tener uno o más vehículos por familia. Al final, la movilidad regional es un reto porque no está planificada, porque en todo reina la improvisación, la falta de proyecto, de claridad y de políticas públicas que desincentiven el uso del vehículo y promuevan otras alternativas amigables con el medio ambiente y con el desarrollo urbano.
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¿Por qué Torreón se empeña a ser a un lugar como Monterrey o como cualquier ciudad norteamericana que ignora a los peatones? ¿Por qué creer que entre más carros circulen mejor se verá una ciudad? ¿Por qué considerar que las obras de gran calado como puentes y desniveles son la solución a los problemas de movilidad?
La motorización en La Laguna es la obvia consecuencia de la incompetencia de las autoridades regionales y de la poca capacidad que tienen para delegar, en las manos correctas, el crecimiento ordenado, inteligente, sustentable y sostenible de nuestra región lagunera.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
