
Morena en Coahuila es una organización caciquil que está alejada de la población. Los valores que erigieron al partido, basados en el combate a la corrupción, austeridad y erradicación de la pobreza no forman parte del estilo de vida y decisiones que toman las personas que tienen el control político del partido en la entidad. El resultado electoral del pasado domingo 7 de junio es el reflejo de que Morena se maneja como una franquicia opaca, desorganizada y poco seria que jamás obtendrá resultados interesantes en elecciones huérfanas mientras continúen preservando y protegiendo los privilegios de familias que se han enriquecido a costa del carbón y de la mano de obra pauperizada del pueblo de Coahuila.
Con más de 56 millones de pesos para operar en 2026, más los 26 millones del Partido del Trabajo, Morena en Coahuila no supo idear una estrategia para arrebatar al PRI, al menos, un par de los 16 distritos electorales en los que se divide el estado. El resultado positivo que el partido logró en 2024, gracias a la inercia ganadora provocada por la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum, no fue consolidado a través de un seguimiento serio y real por parte de los morenistas, quienes se enfrascaron en construir frentes particulares contra políticos priistas, pero sin proponer un proyecto serio que pudiera llamar la atención del electorado que sí vota por Morena en lo federal, pero no en lo local.
Morena en Coahuila está controlado y manejado por Cecilia Guadiana, senadora e hija del finado empresario Armando Guadiana Tijerina, personaje que financió y encabezó los inicios del partido en el estado. Junto con Cecilia, está Américo Villarreal junior, hijo de Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas.
Villarreal, sin ser coahuilense, ganó tantos votos que hoy es delegado del bienestar en Coahuila, es decir, el responsable de gestionar y dispersar los programas sociales que han dado bases sólidas de votos a Morena en el resto del país.
Cecilia Guadiana, además de los negocios mineros y ganaderos que dejó su padre, de 2018, año en el que Morena ganó la presidencia, hasta la fecha, ha constituido tres empresas distintas, una dedicada a la producción, venta y exportación de frutas, otra del ramo inmobiliario y una más de venta de productos comestibles. Además, la empresa Compañía Minera Ameca S.A de C.V, constituida desde 1987 y cuyo uno de los socios era Armando Guadiana, el otrora líder de Morena en Coahuila tiene 42 títulos de concesiones mineras vigentes.
Otro caso es el de los hermanos Antonio Flores y Tania Vanessa Flores Guerra. El primero actualmente es diputado local por el Partido del Trabajo y recientemente perdió la elección para buscar la reelección por tres años más. La segunda, fue presidenta municipal de Múzquiz por Morena. ¿La coincidencia? También tienen empresas ligadas a la minería del carbón en Coahuila. El principal comprador de este tipo de material es la Comisión Federal de Electricidad.
En 2024, ya como diputado local, Antonio Flores tenía contratos vigentes con la Comisión Federal de Electricidad. Cuestionada en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum opinó que eso no era adecuado y que debía revisarse.
Otros personajes como Víctor Severo Ortiz, ex titular del registro público de la propiedad en Coahuila y priista de toda la vida, Shamir Fernández, ex diputado local y federal por el PRI y ex presidente del PRI en Torreón, hoy también en Morena, Luis Fernando Salazar, ex diputado federal por el PAN, entre otros y otras, son personajes que le han restado y le siguen restando credibilidad a un partido que en Coahuila no figura y que no logra consolidar una oposición sana y fuerte para equilibrar el peso político que actualmente tiene el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
El comportamiento de Morena es tan sectario e individualista, que el número uno en la lista plurinominal para ser diputado local es su dirigente estatal, Diego del Bosque, quien prefirió no quedarse sin hueso y aferrarse a la posibilidad de tener empleo después del desastroso resultado en las urnas.
Morena en Coahuila es una organización que se ha dedicado en distribuir cargos a personas privilegiadas que ni siquiera tienen bases ideológicas y teóricas serias. El manejo franquiciatario del partido ha provocado que la gente deje de confiar en su proyecto local. Mientras la millonaria familia Guadiana y todos quienes les rodean continúen monopolizando un partido que había sido ofrecido a México como plural y abierto, el PRI seguirá teniendo el camino libre para seguir reinando en un estado cuasi monárquico como Coahuila.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
