
Mi querido Torreón es uno de los emblemas de la administración municipal de Román Alberto Cepeda. En 2022, cuando tomó protesta por primera vez, Cepeda González prometió que iba a encabezar el gobierno más ciudadano de la historia, que iba a escuchar y a atender las demandas sociales de la población. Hoy, a tres años y medio de esa promesa vacía, la visión es totalmente opuesta: autoritaria, desordenada y totalmente desinteresada de los problemas torales que afectan al municipio.
En las últimas semanas, al menos dos fragmentos de la sociedad torreonense han pedido al Ayuntamiento de Torreón que frene dos proyectos torales de la administración porque daños al medio ambiente y por la falta de capacidad para dotar de servicios públicos de calidad.
El primero y más mediático fue la tala y retiro de 98 árboles que pretende hacer el municipio para permitir la construcción del Sistema Vial Abastos-Independencia.
Un video publicado en redes sociales mostró a un trabajador municipal intentando talar un árbol joven y sano que vivía sobre el camellón del bulevar Independencia, uno de los pocos pulmones que le quedan al municipio de Torreón.
Después del video y el reclamo generalizado en redes sociales, un grupo de ciudadanos y ciudadanas, ajenos a partidos políticos e intereses empresariales para exigir que se detuviera la deforestación de la zona, que se respete al medio ambiente y se frene el ecocidio. El municipio, orillado por la presión, suspendió, momentáneamente, el retiro de los árboles pero solamente para hacer un estudio de impacto ambiental que valide la decisión de retirar la vegetación a cambio de plantar nuevos ejemplares en otras zonas del municipio.
La lógica de "Mi querido Torreón" es sencilla: tapar un pozo, para hacer otro. Dar gato por liebre, mentir. Decir que se pueden trasplantar sin problema ejemplares que tienen décadas enraizados en una zona específica.
Las demandas sociales son importantes vengan de donde vengan. Si la causa es legítima y la preocupación colectiva, el municipio debe atender el problema para satisfacer las necesidades de la ciudadanía.
Desde el pasado mes de marzo, habitantes del sector Fresno de Torreón, uno de los más adinerados del municipio, exigieron a las autoridades que ya no den más permisos de construcción para complejos comerciales y habitacionales porque ya están teniendo problemas con el suministro de agua potable y energía eléctrica.
Las protestas continuaron hasta que el ayuntamiento, encabezado por Román Alberto Cepeda, celebró una sesión de cabildo el pasado jueves 19 de junio para autorizar el cambio de uso de suelo en el sector fresno para que se sigan desarrollando complejos inmobiliarios.
Así, una vez más, el gobierno de Román Alberto Cepeda se distingue por no escuchar, por no atender los problemas, por no resolver. Por anteponer los intereses de los empresarios inmobiliarios sobre la preocupación colectiva.
Hoy la percepción frente al gobierno de Román Cepeda, primer respondiente a los problemas que aquejan a la ciudadanía de Torreón, es mala. Lo dice la gente en la calle, en algunos espacios de medios de comunicación, en las charlas de café, en los bares, en las reuniones familiares. Hoy la obra pública está centrada en la zona "privilegiada", el norte, pero al mismo tiempo es donde menos agua hay disponible para consumo humano. Hoy se sigue trabajando para complacer a los grupos empresariales que financian campañas. "Mi querido Torreón" es una frase que hace apología a la posesión, pero el alcalde Román Cepeda no entiende que la ciudad es de la gente, de quienes la habitan, de quienes trabajan a cambio de salarios paupérrimos, de quienes recorren las calles agrietadas y respiran el aire tóxico.
"Mi querido Torreón" está en malas manos y no es de hoy, es de décadas. Nadie ha tenido la capacidad de generar administraciones que escuchen, sensibles a las demandas sociales. El presente del municipio es malo y el futuro, analizando a los perfiles que desean el poder a toda costa, luce sombrío.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
