
Manolo Jiménez Salinas presentó su segundo informe de resultados ante el Congreso del estado y lo hará de manera masiva en el Coliseo Centenario de Torreón. El gobernador asegura que La Laguna es una de sus prioridades y busca refrendar sus palabras presentando el magno evento de aplausos y besamanos en el municipio que más problemas le dio en todo el 2025.
Se fueron dos años de gobierno de Manolo Jiménez, mismos que han pasado prácticamente desapercibidos. Desde su llegada al palacio rosa de Saltillo, Manolo, de inmediato, solidificó el cerco mediático que dejó apalabrado Miguel Riquelme para, en la medida de lo posible, evitar críticas y especulaciones acerca de su desempeño y sus negocios alrededor de la política y la gestión pública.
En dos años, Manolo Jiménez ha sido un gobernador con mucha presencia en redes sociales; le gusta subir historias y selfies en "el rancho", con sus hijos, montado en un racer, demostrando que es un hombre de familia proveedor, norteño, amoroso y cumplido con sus obligaciones. Manolo también ha buscado caer bien, contar chistes en las ruedas de prensa, hacer alharacas, gritoneos. Ha querido imprimir un espíritu "ranchero" o "texano" a su personalidad, alejada del tono gris, abigarrado y aburrido de su antecesor, Miguel Ángel Riquelme.
Para coordinar su comunicación social, Manolo, por dos años consecutivos, ha situado a Coahuila como una de las cinco entidades federativas de todo el país que gastan más en medios. De esta manera, los corporativos tradicionales de información no investigan, ni critican ni hacen señalamientos puntuales en contra de Jiménez Salinas. De esta manera cualquier irregularidad que exista alrededor de su gestión pública se queda como rumor o como un texto censurado que se queda encarcelado en las redacciones, sin ver la luz pública.
Para trazar la realidad y el contexto, entre 2024 y 2025, Manolo Jiménez terminará devengando, al menos, 1,229 millones 358 mil 847 millones de pesos en publicidad oficial, esta cifra equivale al gasto de $1,684 mil 053 pesos diarios o 70 mil 168 pesos por hora.
Con Manolo Jiménez Salinas la inversión en obra pública no ha sido histórica. El presupuesto de Coahuila sigue comprometido, como desde el 2005, por la megadeuda que implica un gasto anual superior a los 6 mil millones de pesos, sin que el saldo baje de manera considerable.
También con Manolo Jiménez continúan y persisten los abusos de autoridad perpetrados por agentes de la fiscalía y de la policía estatal, quienes han recibido cientos de quejas ante la Comisión de Derechos Humanos por cometer actos que violentan la integridad moral y física de la ciudadanía.
Con Manolo Jiménez Salinas desapareció la división de poderes en Coahuila. Hoy el mandatario estatal tiene control absoluto del congreso, de mayoría priista, y del Poder Judicial, en donde Miguel Mery es presidente y cuyo suplente es Diego Rodríguez Canales, coordinador de comunicación social del gobierno del estado de Coahuila.
Además, en la fiscalía, Manolo Jiménez impuso a Federico Fernández, su fiel caballerango que lo ha acompañado desde que fue alcalde de Saltillo como responsable de la seguridad y que hoy funge, en la práctica, como fiscal y secretario, es decir, como juez y parte.
Manolo Jiménez le ha dato tanto énfasis al cuidado de su imagen que se ha olvidado de gobernar. Tan es así que en 2024 Coahuila fue el cuarto estado que más dinero destinó a publicidad oficial, por encima de entidades más importantes y grandes como Nuevo León, Jalisco, Edomex y la Ciudad de México.
En el mismo sentido, en 2025 el gobernador propuso, en el presupuesto de egresos que se ha estado ejerciendo, que la comunicación tuviera más dinero que 14 secretarías y que todos los organismos descentralizados, dejando sin fuerza financiera a instituciones como la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, el Centro de Empoderamiento para las Mujeres, PRONNIF y la Comisión Estatal de Búsqueda.
Además, Coahuila gasta más en propaganda oficial, plumas a modo, selfies y videos institucionales que en las secretarías de cultura, medio ambiente, vivienda, fiscalización y rendición de cuentas, economía, desarrollo rural, entre otras.
Lamentablemente, en dos años de gobierno, Manolo Jiménez ha pasado totalmente desapercibido en cuanto a un legado tangible y considerable que haya mejorado la calidad de vida de las y los coahuilenses. El mandatario, vanidoso y despilfarrador, sólo se ha empeñado en cuidar su imagen a billetazos y no en base a resultados concretos y a la aplicación de políticas públicas que saneen las finanzas de un estado quebrado como el nuestro, y de un lugar depredado por la actividad industrial y el abandono institucional.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
