
Desahuciada y desgastante. La jornada electoral en Durango no dejó muchos mensajes positivos. Los cacicazgos continúan al mano. La dinámica mediática se desenvolvió como siempre. Las denuncias con pruebas enclenques sobraron. La ciudadanía está cansada, ya no cree en el sistema de partidos.
Con una participación del 44.69%, la ciudadanía del estado de Durango no se desbocó a las urnas para emitir su voto. Durango es un estado que permanentemente está en campaña, que prácticamente no descansa, que siempre está eligiendo puestos de representación popular, que tiene elecciones huérfanas de alcaldías y de diputaciones locales y que tiene uno de los niveles de rezago más bajos de los estados del norte de México.
Bajo este contexto, en municipios como Gómez Palacio, ni el 40% del electorado fue a las urnas para votar por la presidencia municipal y mucho menos para participar, por primera ocasión, en la elección judicial.
En Lerdo, la participación sí alcanzó el 59%, sin embargo, se perfila como ganadora la esposa del actual alcalde Homero Martínez, Susy Torrecillas, por lo que en "Ciudad Jardín" se estaría instaurando una nueva era: El Homerato.
En Durango reinan los cacicazgos, las familias, los grupos de poder y las cofradías delincuenciales. Por eso los mismos perfiles compiten, por eso casi no hay rostros nuevos, por eso la ciudadanía no participa en gran escala, por eso ya nadie cree en las promesas infundadas ni en las dádivas que no son más que migajas que ofenden a las personas.
Durango es un estado suigéneris. En la capital las voces críticas no reciben reflectores, luchan a ras de suelo y contra todo el sistema mediático para poder influir, para poder señalar corrupción, ilegalidades e injusticias.
En Durango la democracia es una perfecta simulación. Un juego en el que participan políticos, empresarios, académicos, asesores y ciudadanos para movilizar masas, votar y que todo termine igual.
Después de tanta alharaca, de tanta polémica y de tantas discusiones, en Durango capital el virtual ganador será el actual presidente municipal con licencia, Antonio Ochoa. En Gómez Palacio habrá "alternancia" por segunda vez en la historia, pero la encabezará el mismo grupo político que ya defraudó una vez a la ciudadanía, el grupo de Marina Vitela, de Betzabé Martínez, de Yahir Vitela y compañía.
En Lerdo se quedará la familia Martínez Torrecillas solidificando el gobierno caciquil que se ha distinguido por extorsionar a la población, por endeudar al municipio y por no garantizar las condiciones mínimas para que haya generación de empleos dignos.
En suma, en Durango no fracasó la democracia, más bien en Durango nunca ha existido un sistema político/electoral que garantice cambios profundos, radicales, que desplacen a los malos gobiernos y lleven al poder a quienes sí tienen la voluntad de hacer las cosas bien.
Lástima por Durango, lástima por la democracia, lástima por las personas que, aún creen que el sistema de partidos es el único camino para organizar a una comunidad.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
