
Corría el 2007. Primer año de gobierno de Felipe Calderón. La mediana paz que reinaba en la región se transformó en un clima de inseguridad insostenible. Levantones, asesinatos, balaceras, secuestros, extorsiones. Las y los laguneros poco a poco fueron perdiendo la tranquilidad, abandonaron las calles, la economía se deprimió. Todo se fue al escusado.
Así, pasaron prácticamente siete años con un clima de violencia inusual. Los grupos delictivos se disputaron la plaza a plomo y sangre hasta que la incidencia delictiva comenzó a bajar. Quizás por la intervención de la iniciativa privada, quizás por la coordinación de las autoridades de tres niveles de gobierno o quizás por acuerdos desconocidos. La realidad es que La Laguna se convirtió en una de las regiones más seguras del país, pero el miedo siguió habitando el imaginario colectivo.
Hoy, después del hallazgo de una cabeza humana y cuerpos desmembrados, después de la aparición de una manta en la Alianza, después del asesinato de una mujer en Gómez Palacio y después de las continuas denuncias por extorsiones y cobros de piso en La Laguna de Durango, el temor volvió a aparecer y reavivó un doloroso recuerdo.
La semana pasada fue especialmente convulsa porque se abrió un frente mediático entre el sector productivo de La Laguna de Durango y la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México. La denuncia fue clara, que el sindicato liderado por Pedro Haces está haciendo cobros de piso y extorsiones a las y los empresarios.
Bajo este panorama, CATEM aclaró, vía el secretario general en Durango, Nassael Armando Cobián Duarte, que la organización no se presta a ese tipo de prácticas y responsabilizó a Marco Zamarripa, director del Consejo Cívico de las Instituciones Laguna, por cualquier cosa que le pueda suceder a él o a sus agremiados.
Mientras tanto, en la conferencia de prensa mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum se limitó a decir que, si alguien está siendo víctima de extorsión, denuncie, pero no ahondó en el tema ni en la influencia del legislador morenista, Pedro Haces, en el sindicato.
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De esta manera, las presuntas extorsiones que se cobran en La Laguna de Durango animaron esa sensación de inseguridad en La Laguna que está respaldada por la propia Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, estudio que ha marcado dos ascensos consecutivos en la Comarca Lagunera y de manera particular en el municipio de Torreón.
Los fiscales de Durango y Coahuila, así como los gobernadores de ambas entidades, garantizan que la inseguridad no regresará a La Laguna. Llamaron a coordinarse, a cerrar filas, a reforzar vigilancia y a no negociar con criminales, sin embargo, el miedo sigue habitando en la mente de las y los laguneros. Hace muchos años la violencia no era un tema en La Laguna, pero hoy regresó a las conversaciones y a los escritorios de los funcionarios públicos.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
