
Manolo Jiménez y Román Cepeda viajaron a Estados Unidos para reunirse con el gobernador de Texas, Greg Abbot, un político republicano que ha manifestado públicamente su desprecio hacia la comunidad migrante.
El pasado 22 de agosto, el gobierno de Coahuila calificó como "exitosa" la gira del mandatario estatal por el estado de Texas, en Estados Unidos. Manolo Jiménez celebró la buena relación que tiene con Greg Abbot, ex aspirante a la candidatura republicana por la presidencia de Estados Unidos y serio opositor contra las personas migrantes que llegan a su territorio.
Manolo destacó la firma de un convenio de colaboración para "seguir trabajando en temas económicos, turísticos, educativos, de migración y seguridad", dice el comunicado.
En materia de seguridad, el ex gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, firmó antes de que terminara su gobierno un convenio con Abbot en el que se comprometió a reforzar las medidas de seguridad en territorio mexicano para disminuir el tránsito migrante hacia el estado de Texas. En ese momento, la firma del convenio fue criticada por el ex secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, porque todo acuerdo transnacional que se lleve a cabo en México solamente lo puede realizar el gobierno federal, es decir, no es de la competencia de las entidades federativas.
Así, Abbot, a partir de la firma del convenio, ordenó la instalación de boyas de seguridad a lo largo del Río Bravo, particularmente por el estado de Coahuila. Además, se han reportado muertes de personas migrantes que, al intentar cruzar por el río, son abandonadas por elementos de la patrulla fronteriza.
Así, Coahuila se ha convertido, desde el gobierno de Miguel Riquelme, en un soldado del mandatario texano. La postura no es en pro de las y los mexicanos y en pro de las y los migrantes, sino protectora de los intereses de Estados Unidos, Abbot y la cultura xenofóbica que impera en el estado texano.
Tal parece que el gobernador de Texas, para las autoridades coahuilenses, representa un rey, una deidad al que se debe venerar y respetar. En este caso, Román Cepeda, alcalde de Torreón y Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila, viajaron a Austin, Texas para conmemorar el bicentenario de ambos estados y celebrar la relación binacional.
Dentro de los acuerdos, plasmados a través de fotografías con los tres políticos sonrientes, se habló sobre tratos de cooperación para fomentar el desarrollo de ambas entidades, pero no se especificó absolutamente nada.
Por otro lado, ante los constantes ataques y comentarios xenofóbicos que Abbot ha hecho contra la población migrante latinoamericana, Jiménez Salinas y Cepeda González, no reaccionaron, no empatizaron con las personas que se desplazan de manera forzada para encontrar seguridad y mejores oportunidades, para huir o alejarse de realidades brutales.
En Manolo Jiménez y Román Cepeda no tenemos representantes que defiendan el orgullo, los valores y la dignidad de Coahuila y Torreón; solamente vemos a funcionarios con ganas de tomarse fotografías, de viajar, de saberse inferiores al gobernador de Texas; posturas blandas, sin pantalones. No toda inversión extranjera que llegue a La Laguna es buena, ni reconfortante, ni trascendental. Coahuila y Torreón también deben fijar postura, también deben poner sus condiciones ante el tránsito migrante, con perspectiva de derechos, terminar con la cacería, ponderar el bienestar de las personas, no los intereses del político republicano.
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Torreón y Coahuila no merece a gobernantes sumisos y aduladores. A Román Cepeda y a Manolo Jiménez les falta colmillo, les falta habilidad, les falta amor por su tierra y por su gente.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
