
El sábado 25 de noviembre de 2023 presentamos por primera vez "Fuera de lugar: fútbol, corrupción e identidad". Una pieza, adaptada por Mace Medina, de Torrente Teatral, e inspirada en la investigación Operación Orlegi: la relación del futbol con el Ayuntamiento de Torreón y el Gobierno de Coahuila.
La idea era adaptar una pieza periodística en un ejercicio escénico que generara conversación, reflexión y análisis. Que dibujara el panorama de que en La Laguna, como lo escribimos la semana pasada, se gobierna para las élites, se dan garantías, condiciones y facilidades a las clases altas, minando y pulverizando el desarrollo y la movilidad social de los que menos tienen.
Fuera de lugar fue una pieza que impactó en quienes participamos en la organización, ejecución y presentación de la obra. ¿Cómo un equipo de futbol, una empresa privada, puede tener tantos beneficios fiscales, políticos y sociales? ¿Por qué se lucra con la identidad de las y los laguneros? ¿Por qué los gobiernos solapan, promueven y construyen pactos de impunidad con la comunidad empresarial de altos vuelos?
Son muchas preguntas sin respuestas. Pero la realidad es que a un año de Fuera de lugar, las cosas siguen empeorando. Hoy el equipo de futbol terminó en el último lugar, consumando su peor crisis deportiva en, al menos, los últimos 20 años. Hoy las presas de La Laguna están casi vacías. Las 500 mil vacas y las más de 160 mil hectáreas de la agroindustria lagunera se la acabaron. Hoy los jóvenes laguneros son los peores pagados del país. Este mismo año Torreón está ubicado dentro de los 10 municipios con más feminicidios a nivel nacional. Hoy todos y todas estamos fuera de lugar. Lo que representamos hace un año solo fue un muestra diminuta del caos que reina en la región, del profundo abandono.
Al considerar que la vida no fluye en La Laguna, que los techos de cristal siguen bien fincados y que los gobiernos trabajan por ocurrencia, no por proyecto, definitivamente estamos fuera de lugar. Torreón y La Laguna no son una región de "gente trabajadora que venció al desierto". Ese mito, construido desde la ventana aspiracionista que permite la entrada de la falacia, no es más que un lugar común para no hablar, de frente, acerca de los problemas que están minando el futuro y la vida de las y los laguneros en nuestro territorio.
En Fuera de Lugar, que simplemente fue una pequeña pieza periodística, traducida a obra de teatro para generar reflexión acerca de lo que somos como laguneros, de lo que sufrimos y de los símbolos impuestos por el empresariado, insistimos en la idea de que alguien tiene que hacer las cosas que incomodan, de que debemos empezar la conversación, el diálogo que hemos estado evitando. Entendemos que es necesario dar a conocer los hechos de corrupción que terminan impactando en la calidad de vida del ciudadano y desmitificar todos aquellos símbolos robados por proyectos que sólo piensan en generar riqueza para repartir en pocas manos.
Para todas aquellas personas que les duele y les molestan las corruptelas, el tráfico de influencias, el nepotismo y el estado actual de La Laguna, debemos informarles que también están fuera de lugar. No están alienados ni alineados a la narrativa que divulgan personajes como Manolo Jiménez Salinas, como Román Alberto Cepeda, como algunos y algunas comentaristas de los medios locales y como gran parte de la comunidad empresarial.
Estar fuera de lugar no es un delito, ni un defecto. Estar fuera de lugar es una virtud. Un deseño entrañable por querer cambiar narrativas. Por repensarse y confiar en que todas y todos podemos estar mejor. En que podemos construir identidad sin la imposición de ideas. En que merecemos un trato justo de las autoridades, sin distingo racial, económico, de género o ideológico.
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Como laguneros y laguneras no merecemos los remedos de gobiernos que tenemos. Ni la ofensiva ambición de una comunidad empresarial que ha arrasado con nuestros recursos naturales y territoriales.
Hoy hace un año de Fuera de Lugar. La reflexión continúa. Los señalamientos persisten. El periodismo resiste.
Agradecemos a quienes, incansablemente, han apoyado a Red es Poder con su talento, con su ánimo, con sus lecturas, con sus comentarios, con sus suscripciones y con sus colaboraciones.
Gracias a Mace, a Valeria, a Wanda, a Gera, a Jorge, a Alam y a todas las personas que participaron en este proyecto. Gracias a la gente del Barrio del Pacífico. Gracias a todas y todos.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
