
Las y los ciudadanos de Coahuila son sometidos a una eterna recaudación de impuestos, vía derechos de control vehicular, para tapar huecos financieros que tienen más de 12 años de existencia.
El colapso financiero del gobierno del estado de Coahuila obliga a que continuamente se pongan en marcha campañas de recaudación para contar con más recursos, aunque éstos no necesariamente sean utilizados en proyectos productivos.
El primer año de gobierno de Manolo Jiménez Salinas pasó sin pena ni gloria. No construyó ninguna obra importante, tomó más tiempo presumiendo sus fines de semana en el rancho y viajó al Vaticano con matachines blancos a presumir alguna cosa que desconocemos de Coahuila. En suma, a falta de dinero, los sexenios pasan y pasan y Coahuila sigue igual, con un importante retraso en materia de infraestructura e inversión pública.
Es de dominio común que en Coahuila la deuda pública comprometerá la liquidez de la entidad durante los próximos 30 años. Cada ejercicio fiscal la administración estatal destina alrededor de 6 mil millones de pesos por concepto de deuda pública, de los cuales más de 4 mil millones son para cubrir intereses bancarios.
Ante la mala administración y los desventajosos convenios que tiene el gobierno de Coahuila con los bancos, la ley de ingresos prevé cambio de placas cada tres años, de tal manera que, al menos dos veces por sexenio, los gobernadores tengan acceso a una recaudación extraordinaria proveniente de los lastimados bolsillos de la ciudadanía.
La última vez que se renovaron las placas vehiculares en Coahuila fue en 2022, un año antes de que terminara el sexenio de Miguel Ángel Riquelme. La situación fue que el ahora senador adelantó un año el plaqueo, contraviniendo lo que dicta la ley.
Pese a ese adelanto, el reloj siguió caminando, los días pasaron y, mañosamente, 2025, no 2026, será año para que el parque vehicular de Coahuila, que rebasa el millón de unidades, sea replaqueado.
De acuerdo con la Ley de Ingresos 2025, propuesta por el gobernador Manolo Jiménez, la administración fiscal general busca recaudar más de 3 mil millones de pesos por derechos de control vehicular, cifra que supera al presupuesto anual de todas las secretarías y organismos descentralizados dependientes del estado de Coahuila.
La ciudadanía, nuevamente, será víctima de la malas administración en Coahuila, de la falta de pericia financiera, de la megadeuda, del alto costo de la burocracia, de los lujos del gobernador Manolo Jiménez, de la eterna recaudación.
¿Por qué plaquear cada tres años? Las autoridades aseguran que es por seguridad, pero en realidad es una medida de presión contra las personas para obtener dinero, vía el cobro de las láminas, o vía extorsiones contra quienes circulan con documentos vencidos.
Coahuila se ha convertido en una isla de recaudación que sólo está enfocada en exprimir los bolsillos de la ciudadanía. En cambio, las grandes empresas que llegan a la región y que ya están asentadas reciben importantes prebendas y estímulos fiscales para poder operar en el estado.
Casos como el Orlegi, con el Club Santos, ejemplifican a la perfección cómo, una institución privada, es consentida por las autoridades con tal de que permanezca en la región.
De igual manera sucede con empresas extranjeras, principalmente del ramo automotriz, que reciben importantes descuentos en el cobro de impuestos como predial, licencias de funcionamiento, servicio de agua y drenaje, entre otros.
Muchos hablan de la supuesta competitividad de Coahuila; de sus inversiones, de sus alcances. Creen que lo macro describe la realidad de las cosas, de las personas, de las familias, de las estructuras.
Hoy Coahuila es un estado rezagado en infraestructura porque no hay dinero. Las últimas grandes obras son los puentes de Humberto Moreira, hace más de 12 años.
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Al no ser un estado densamente poblado, Coahuila no tiene mucho margen para obtener más ingresos propios, por lo que casi el 10% de su presupuesto anual se tiene que destinar para cubrir intereses bancarios, es decir, para tirar el dinero a la basura. La recaudación extraordinaria es la única medida que se les ocurre para salir del paso.
La eterna recaudación en Coahuila seguirá. Es el único aliento que le queda a una entidad gobernada por personas sin talento. Por un gobernador que se preocupa más por su imagen que por la ciudadanía y por administradores fiscales y financieros que toman más tiempo en cubrir anomalías, que en generar estrategias de altos vuelos para que la entidad recupere la estabilidad financiera que alguna vez tuvo.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
