
Como especialista en materias ambientales, la presidenta Claudia Sheinbaum no debió agradecer a Eduardo Tricio, presidente del consejo de administración de Grupo LALA, por "donar" concesiones de agua que no usaba. El vínculo estrecho entre el empresariado y el gobierno sigue más sólido que nunca.
La agroindustria, mayoritariamente, es la gran responsable del abatimiento del acuífero lagunero. La producción en masa de productos originarios del ganado requiere de millones y millones de metros cúbicos de agua. En La Laguna se calcula que más del 85% del agua dulce disponible están destinada para el campo, para regar, en un buen año, hasta 150 mil hectáreas de forrajes que sirven para alimentar a 550 mil cabezas de ganado.
Gran parte de la agroindustria en La Laguna trabaja, directa o indirectamente, para Grupo LALA y sus subsidiarias. Como la principal cuenca lechera del país, ubicada en el semi desierto, en medio de dos humedales, con el paso de los años La Laguna se ha ido secando. El acuífero comenzó a presentar importantes déficits desde la construcción de la presa Lázaro Cárdenas, desde que fueron secadas las áreas de recarga natural en el subsuelo y en los ríos y en las orillas de los cerros.
Basta contemplar, desde un avión, cómo el área rural de La Laguna está compuesta por figuras geométricas gigantescas, como si fueran diseñadas por extraterrestres, que cubren las miles de hectáreas de forrajes que terminan fungiendo como alimento para las vacas que han hecho, de Grupo LALA, una de las empresas de alimentos y lácteos más importantes del continente.
Bajo esta premisa, bajo la devastación que ha sufrido el territorio y el subsuelo lagunero por la producción voraz y desenfrenada de la agroindustria, la presidenta Claudia Sheinbaum, especialista en medio ambiente, aprovechó el micrófono en la localidad de Bermejillo, Durango, para agradecer a Eduardo Tricio su "generosidad" por haber donado concesiones de agua que no utilizaba.
"Quiero agradecer especialmente al empresario Eduardo Tricio que está con nosotros... Entonces el primer acuerdo que tomamos es que los empresarios y los distritos de riego que no estaban usando su agua concesionada la regresaran a la nación para que la nación la pueda distribuir, principalmente, para el derecho humano al agua y el primero que decidió regresar sus concesiones fue Eduardo Tricio, así es que quiero agradecerle porque habla de empresarios con sentido social, con responsabilidad social", comentó Sheinbaum.
En el acto, Sheinbaum recordó que La Laguna se desarrolló gracias al agua, a la producción del campo, pero el recurso hídrico se fue terminando.
"La Laguna creció gracias a que había agua. Aquí la producción de algodón, la producción de leche. Había mucha prosperidad gracias a que había agua, pero poco a poco se fue terminando, los pozos con agua contaminada con arsénico y otros minerales que hacen mucho daño a la salud".
Así, Sheinbaum afirmó que, con la tecnificación del riego, más Agua Saludable, más otras obras hidráulicas, se atendería de fondo el problema del agua, sin embargo, esto no es del todo cierto.
Hoy no está garantizado el abasto de agua potable a largo plazo en La Laguna. El acuífero no está recargando. Agua Saludable es una medida paliativa que solamente explotará otra fuente de agua para no afectar a la producción del campo.
La prioridad en La Laguna es mercantil. El uso del agua es con perspectiva comercial y política, no humana. Organizaciones de la sociedad civil lagunera y activistas han luchado, por muchos años, para que el agua se distribuya con perspectiva de derechos, para que se priorice el consumo humano responsable sobre los intereses empresariales.
Hoy una sentencia de amparo de la Corte tiene frenada la renovación de concesiones en La Laguna. Organizaciones siguen en pie de lucha para obligar a Conagua y Semarnat a que hagan todo lo que es debido para, al menos, frenar la sobreexplotación del acuífero y, en segunda medida, la recuperación parcial del mismo.
La comunidad lagunera no debe sentir admiración por un empresario que, si bien genera riqueza a través de la generación de empleos, también ha abonado, de sobremanera, en afectaciones severas contra la salud de la región.
No es cosa personal, es simple decencia. Mientras el poder político continúe amalgamado al poder empresarial, fenómenos como el abatimiento del acuífero lagunero continuarán sucediendo en todo el país. Al final el dinero sigue mandando. Al final los derechos de la mayoría están por debajo de los intereses de los grandes emporios.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
