
La Dirección del Medio Ambiente del municipio de Torreón no es más que una dependencia inútil. Sus funciones, meramente administrativas, no protegen ni velan por los intereses del ecosistema lagunero. La industria en el municipio opera sin control de emisiones, sin vigilancia estricta, con la permisividad de un órgano de gobierno decorativo, sin uñas ni dientes.
En Torreón la Dirección del Medio Ambiente está encabezada por el ingeniero Marcelo Sánchez. Hasta el 17 de julio, había pasado totalmente desapercibido. La mayoría de las personas incluso nos preguntábamos quien era la persona titular del área. De pronto, en medio de las protestas sociales por la deforestación del bulevar Independencia, se hizo público que sesionaría el consejo ciudadano del medio ambiente para tratar única y exclusivamente ese tema. Lamentablemente, para los árboles y para la ciudadanía, el ingeniero canceló por temas de agenda de las y los invitados.
En otras palabras, el servidor público encargado de conservar y proteger el medio ambiente de las y los torreonenses, canceló la sesión. No quiso someterse al escrutinio público, no quiso dialogar, de manera horizontal, con la ciudadanía o, peor aún, siguió las instrucciones de su jefe, Román Cepeda, quien se caracteriza por no escuchar ni atender las demandas sociales de la población.
En la página web del Ayuntamiento de Torreón, viene establecido, de manera puntual, el objetivo central de la Dirección del Medio Ambiente:
"Se tiene por objeto llevar a cabo las atribuciones del Municipio en materia ecológica y de protección del medio ambiente, así como regular los impactos al medio ambiente derivado de obras y actividades llevadas a cabo en el Municipio de Torreón, Coahuila, para la preservación y restauración del equilibrio ecológico y la protección al ambiente en bienes y zonas de jurisdicción municipal, a fin de establecer las medidas necesarias para garantizar a la población el derecho de disfrutar de un ambiente adecuado para el desarrollo de la persona en cumplimiento a lo dispuesto por la Constitución General de la República y la Constitución Política del Estado de Coahuila."
Así, la dependencia encabezada por Marcelo Sánchez ni regula los impactos al medio ambiente (basta con darse una vuelta al sur de Torreón para descubrir todos los contaminantes que emiten las empresas marmoleras, mineras, cementeras y ladrilleras del sector), ni preserva la vegetación del municipio, ni garantiza, a través de la correcta aplicación de políticas públicas, la preservación y restauración del equilibrio ecológico.
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La naturaleza depredadora del Ayuntamiento de Torreón, desde su cabeza, el también empresario ganadero, Román Alberto Cepeda, está minando la vida y el futuro del municipio. Las enfermedades respiratorias se dispararon el último año, hay más alergias que nunca, existe un serio déficit de áreas verdes y el agua escasea.
Mientras la dirección del medio ambiente siga siendo una oficina inútil, solo una oficialía de partes, no existirán órganos oficiales que luchen por cuidar y preservar la salud ambiental de Torreón.
Hoy en día ya se demostró que ni siquiera hay voluntad política para conversar y dialogar con un grupo de ciudadanos preocupados por la inminente deforestación del bulevar Independencia para hacer una obra vial.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
