
¡Con el medio ambiente no!, gritaron ciudadanos, ciudadanas y colectivos que marcharon en defensa del agua y el territorio. La inminente instalación de Fermachem y la posibilidad de que la sentencia 543/2022 sea enflaquecida, movió a las y los laguneros a decir ya basta, a condenar la ambición de los empresarios y el desinterés de las autoridades.
El hubiera es una palabra dolorosa. Lamentar no haber tomado una decisión a tiempo es frustrante. ¿Qué hubiera pasado con la Laguna sin la agroindustria?, ¿tendríamos las trece lagunas y los ríos vivos? ,¿el Nazas y el Aguanaval correrían vivos y vigorosos a través de sus venas naturales?, ¿la Comarca Lagunera sería una ciudad de canales y ríos y lagunas empotradas en medio del semidesierto?, ¿tomaríamos y nos bañaríamos con agua libre de metales pesados?
Empresarios y políticos han invertido muchos recursos a través de las décadas para construir una imagen abrazada de la meritocracia y la empresa y la inversión como elementos fundamentales de progreso. "Vencimos al desierto", dicen quienes presumen a la Laguna fuera de nuestro entorno. Refieren con orgullo a empresas transnacionales que han tenido mucho éxito como LALA o Peñoles o a la cadena de supermercados mexicana más grande del país como Soriana. Dicen que gracias a ellos y ellas la Comarca creció y que primero pasó de villa a ciudad y de ciudad a zona metropolitana. Dicen que la gente en Torreón, Gómez, Lerdo y alrededores es trabajadora, incansable, que tienen lo que merecen y que todo se ha logrado gracias al esfuerzo individual y al tesón de una comunidad que creció en condiciones hostiles.
Toda esta narrativa es la que ha permitido que en la Laguna se instale y opere la principal empresa de lácteos del país. También ha permitido que la refinadora de plata más importante del mundo esté instalada en el corazón de Torreón, contaminando y envenenando a la gente que vive alrededor de sus bardas.
Ahora Esteban Villegas llegó con el mismo discurso que se ha repetido desde el Siglo XX. La mentada inversión que promete progreso. Lo han dicho una y mil veces y el idealizado progreso jamás ha llegado.
Basta con ir a Sapioris, una pequeña comunidad, enclavada en la orilla del río. Alrededor de este pobrísimo sector de Lerdo, Durango, hay prósperos campos de alfalfa y sorgo de importantes empresarios que venden y producen para LALA, principalmente. A cambio de esas tierras y esa producción, el poblado no ha recibido nada; ni alumbrado nuevo, ni pavimento, ni plazas públicas dignas, nada.
Hoy Fermachem promete invertir 28 mil millones de pesos en la construcción de una planta que producirá un millón de toneladas anuales de urea y 220 mil de amoniaco. El Manifiesto de Impacto Ambiental dice que se contratarán a 3 mil personas para la construcción del complejo y 260 para la operación de la empresa ya cuando entre en funciones. También mencionan que gran parte de la producción ya está comprometida con compradores norteamericanos, es decir, el fertilizante producido ni siquiera será para que el mismo campo mexicano sea más eficiente.
¿De verdad alguien piensa que Fermachem generará progreso y desarrollo para la comunidad de Lerdo y de la Comarca Lagunera? El modelo neoliberal, que impera y seguirá imperando en la Comarca y en México, indica que el que invierte retorna su dinero y reparte migajas.
Esteban Villegas ya lo dijo fuerte y claro, este mismo lunes 29 de junio, "pese a protestas, instalación de Fermachem no peligra", o, en otras palabras, que no escucharán a la gente, que no harán caso a las presiones y que la inversión se hará porque se hará.
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Es responsabilidad de toda la ciudadanía lagunera defender su agua y su tierra porque los gobiernos y los empresarios no han hecho absolutamente nada por cuidar nuestro futuro. Ni Esteban, ni Susy, ni Betzabé, ni Manolo, ni los Tricio, ni los Herrera, ni nadie se ha preocupado por cuidar nuestra agua y nuestro territorio. Ellos y ellas creen que el suelo es materia inagotable de bonanza y prosperidad, creen que pueden seguir atascando sus bolsillos de billetes a costa de nuestro aire y nuestra salud.
¡Con el medio ambiente no!, seguirá gritando la ciudadanía. El campo lagunero y su tierra y su subsuelo y su agua ya fueron sobreexplotados, casi se los acaban. Es momento de proteger y cuidar y garantizar la recuperación de esa fuente de vida que poco a poco la ambición y la voracidad de la iniciativa privada, con el aval de los gobiernos, se ha ido comiendo.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
