
Obtener un lugar en el Congreso de Coahuila equivale a ganar una beca que garantiza estabilidad, crecimiento de las finanzas personales y mucha discreción. Es tan importante lograr un escaño en las curules de Saltillo que el sistema propone, cada seis años, una elección huérfana, sin ningún distractor, con poca difusión y cero propuestas, de tal manera que los comicios sean definidos por estructuras, por gente de partido, acarreados y unos pocos ciudadanos y ciudadanas inquietas por participar y sostener que se puede construir un congreso confiable y equilibrado.
Muchos hemos visto cómo se transforman las vidas de quienes, por primera vez, se enquistan en el Congreso de Coahuila, y no necesariamente es por el ingresos (supera el millón de pesos anuales brutos por diputado y diputada), sino por todo lo que sucede ahí dentro. Pago de sobornos, consolidación de negocios ajenos a política, proveedurías.
¿Casos particulares? La minería del carbón. En el Congreso de Coahuila normalmente hay representantes mineros como titulares de distritos ubicados en las zonas centro, carbonífera y cinco frontera. En esta ocasión, al menos dos candidatos titulares; Antonio Flores, y Héctor García Falcón, están buscando la diputación local del Distrito 6 con sede en Frontera, Coahuila. Ambos, se dedican a la explotación del carbón mineral en Coahuila y ambos, son o fueron proveedores de la Comisión Federal de Electricidad.
La lista no se queda en Flores, mejor conocido por desfilar en las calles de Múzquiz con un Lamborghini, ni con Héctor García, quien se hace llamar como "Gachupín". En el pasado también fueron diputados personajes como Antonio Nerio Maltos, también empresario del carbón o Tania Vanessa Flores, hermana de Lord Lamborghini.
El parasitaje al interior de poder legislativo es nocivo. En el Congreso de Coahuila no hay parlamento ni debates de altura. No se discuten con seriedad los temas ni se ponderan los intereses de la ciudadanía sobre lo que dice el gobernador Manolo Jiménez o los empresarios que le acompañan palmo a palmo.
El dominio del partido en el poder y sus aliados es total y absoluta en el Congreso. El papel de la oposición, en este caso de Morena, ha sido más histriónico que práctico. Vemos a personajes que vituperan y lanzan ofensivas contra Román Cepeda, alcalde de Torreón, pero no dicen nada sobre el manejo absolutista que Manolo Jiménez da al gobierno de Coahuila. Esta misma oposición no critica que en la entidad no existe la división de poderes ni la autonomía de instituciones.
La ciudadanía está entre el priismo rancio que está por cumplir 100 años llevando los hilos de los gobiernos coahuilenses, o una oposición flaca y desnutrida que no tiene proyecto y que tiene entre sus filas a personajes que hicieron poder y dinero a través de la política y el servicio público.
La realidad de la política en Coahuila es que está manejada por grupos sectarios que concentran el pastel en pocas manos, que no trabajan por mejorar la calidad de vida de la ciudadanía ni por promover leyes vanguardistas que hagan del estado un mejor lugar para vivir y desarrollarse.
En Coahuila continúa el extractivismo de las empresas mineras y agroindistruales, persiste la desigualdad social, el abandono de la mayoría de los municipios que viven, más que nada, del carbón y de las remesas que familiares envían de Estados Unidos. En Coahuila continúan las extorsiones de las policías municipales y estatales a costa "de mantenerse seguros". En Coahuila las y los diputados siguen votando a favor las reestructuras de la megadeuda, siguen sin llamar a rendir cuentas a los responsables del desfalco al erario estatal. En Coahuila todo se maneja por agendas, por intereses creados. Hoy el PRI propone su campaña a través de la seguridad, es decir, "si no votas por mí, volverá la criminalidad". Hoy MORENA propone que resolverá el desabasto de agua provocado por los gobiernos del PRI, pero eso ni las concesiones ni el suministro, ni la extracción son temas que le competan a un poder legislativo local.
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Hoy también vemos que los dirigentes estatales del PRI, del Verde y de Morena están anotados en las listas pluris para formar parte de la siguiente legislatura, es decir, forzar su ingreso a las filas del poder legislativo y lograr la ansiada beca de tres años con posibilidad de seis. Hoy vemos a 10 candidatos buscando la reelección porque no hay lugar para las personas que sí tienen ideales y principios y preparación y empuje.
La política en Coahuila está secuestrada. El Congreso es como un club deportivo en el que se paga derecho de apartado para que un comité analice la posibilidad de poder dar ingreso.
¿Quién evalúa a las y los diputados de Coahuila? En Red es Poder, realizamos un esfuerzo de tres años seguidos calificando, como en la escuela, a las y los integrantes del poder legislativo, pero encontramos que la información está para que sea más que difícil su procesamiento. No existen instrumentos de medición oficiales para poder determinar si un diputado hizo bien o mal su trabajo. Por eso destacan personajes que en tres años jamás suben a tribuna, ni presentan iniciativas ni puntos de acuerdo.
Lo que veremos el próximo domingo 7 de junio será una jornada de movilizaciones partidistas, de promoción del voto para lograr, al final del día, un Congreso de Coahuila idéntico al actual y a los pasados. Gatopardismo puro.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
