
Los concesionarios del agua lagunera trabajan con una ambición desmedida. No hay quien pueda lograr saciedad en sus objetivos. A ellos no les importa obviar y desobedecer la ley. Lograron prórrogas aún con una prohibición e intentaron influir en el criterio de las y los ministros de la Suprema Corte. Lo que están demostrando los arrendatarios del agua lagunera es que no les importa el medio ambiente ni el futuro de la región. Ellos solo quieren ganancias, utilidades, territorio y seguir minando el suelo de la Comarca.
Los concesionarios perdieron una nueva batalla. La primera fue en marzo, cuando vía el magistrado Raúl Enrique Romero Bulnes intentaron dejaron sin efecto la sentencia 543/2022 realizada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los concesionarios, vía la ponencia del magistrado, intentaron excusarse del amparo al argumentar que no habían sido tomados en cuenta, desde un inicio, en las medidas que se están tomando para proteger al acuífero lagunero.
En ese momento, gracias a la protesta de colectivos y organizaciones de la sociedad civil, las otras dos magistradas votaron en contra del proyecto de Romero Bulnes y no prosperó el batacazo de los concesionarios.
Perseverantes como son y se presumen, 29 concesionarios del agua lagunera, quienes nunca se pronunciaron públicamente por temor a represalias o por cobardía o por guardar composturas, se acercaron con la ex consejera jurídica de la presidencia de la república, Esthela Damián Peralta, quien hoy busca la candidatura de Morena a la gubernatura de Guerrero, para que ésta planteara a la presidenta Claudia Sheinbaum un recurso de queja, que sería enviado a la Suprema Corte, para lograr que la Comisión Nacional del Agua volviera a tener la atribución de prorrogar concesiones de agua.
Por la redacción del documento, daba la impresión que la consejería jurídica quería influir, directamente, en el criterio de las y los ministros de la Suprema Corte. Los colectivos y organizaciones en defensa del agua lagunera estaban atentos y nerviosos. Podría venir otra estocada por parte de los concesionarios, de los grandes agroindustriales y/o latifundistas de la Comarca Lagunera y es que el miedo no anda en burro, la influencia del poder económico sobre el político y judicial en México es un hecho y es un fenómeno que no se ha erradicado.
Finalmente, el jueves 3 de septiembre, en sesión pública, las y los ministros determinaron, de manera unánime, rechazar la queja interpuesta por la consejería jurídica e impulsada por los concesionarios del agua. Dentro de la sentencia se explica que los ministros no tienen las pruebas para determinar en qué condiciones se encuentra el acuífero de la Comarca Lagunera. Además, la suspensión de las prórrogas es temporal, por ende, para las y los Ministros no se está vulnerando el derecho humano al acceso al agua, sino las actividades que podrían deteriorar la disponibilidad de agua para todas y todos.
Así, a través de la vía legal, ganó el acuífero. Ganaron las personas que llevan años luchando y estudiando la realidad hídrica de la Comarca Lagunera. La sentencia 543/2022, tan histórica como relevante en la defensa del agua y el territorio de todo el país, es un reflejo de que la organización colectiva le puede ganar batallas y guerras a los grandes empresarios.
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La ambición desmedida de los agroindustriales laguneros provocó la sobreexplotación del acuífero y su casi abatimiento. No por nada el suelo de la Comarca Lagunera se hunde cada año y no por nada las fuentes de agua subterránea cada día son más escasas y más complicadas de localizar.
La Laguna es víctima de su propia narrativa. Aquí nadie venció al desierto. Aquí las vacas no son un orgullo; ni LALA, ni Peñoles, ni Chilchota ni toda la industria extractiva que mina el suelo de la región son objetos de presunción ni para sentirse identificados con la región.
El punto de encuentro de las y los laguneros no debe ser la leche ni las vacas. El punto de encuentro y de lucha y de identidad es el agua, porque si no nos une el agua, no lo hará nada.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
