
— Tengo una información que no debería publicarse, podría hacer daño a su extraordinaria reputación y a sus aspiraciones políticas —, dijo Carlos Denegri a Maximino Ávila Camacho, ex gobernador de Puebla y hermano del ex presidente, Manuel Ávila Camacho.
Carlos Denegri fue uno de los periodistas más influyentes de la primera mitad del Siglo XX en México. Su columna de Excélsior llegó a ser una de las más leídas y también fue de los primeros líderes de opinión en tener y explotar a las mil maravillas un programa de televisión.
Así, Denegri logró tejer una importante red de informantes que le pasaban, a pie juntillas, los más oscuros secretos de las figuras públicas del momento: políticos, empresarios y artistas, principalmente.
Con la información en mano, Denegri se acercaba con solemnidad y educación a las personas aludidas, les platicaba una pizca de la bomba que tenía guardada en sus archiveros y lograba, a través de la fina (o vulgar) extorsión, cantidades importantes de dinero.
Carlos Denegri fue de los primeros periodistas en México que mostraron que sí se puede hacer fortuna a través del periodismo, pero no informando, sino guardando silencio. Enseñó a aquellos ambiciosos e insaciables dueños de los medios que existen una y mil maneras de arrebatar millones y millones de pesos de las arcas gubernamentales a través de golpeteos, columnas y publicaciones.
En Coahuila todos los días se vende el silencio. Las líneas editoriales de algunos de los medios de información más importantes son sometidas ante importantes convenios publicitarios. Lo que hace que en Coahuila el periodismo siga vivo es la resistencia, la terquedad y el talento de varios reporteros y reporteras que, pese a los intereses de la empresa que les paga, cuestionan y luchan por publicar la verdad.
En las últimas dos semanas, dos medios tradicionales de comunicación, uno de Saltillo y otro de Torreón, publicaron información en contra del alcalde, Román Alberto Cepeda. La primera nota, acerca de omisiones que cometió el edil para bajar recursos federales que financiaran un sistema integral de drenaje pluvial, generó tanto malestar en Cepeda que ofreció una rueda de prensa para fijar postura.
Cepeda González, además de desmentir al medio, se mostró extrañado porque se hayan "atrevido a publicar algo así", en otras palabras, que un medio "que respeta y que es amigo" haya lanzado la crítica en base a documentos.
Lamentablemente, desde la publicación, este medio lagunero, en lugar de continuar con el tema, dar seguimiento, ofrecer réplicas y seguir con la investigación, emprendió una ofensiva campaña (para las y los lectores) de adulación y promoción en favor del alcalde.
¿Esto quiere decir que la publicación realizada por el periódico lagunero solo fue una herramienta de extorsión para lograr un contrato publicitario o el pago de algún convenio pendiente? Puede ser que sí, puede ser producto de una futura negociación, podrían ser adeudos. Lo que es real, es que la línea editorial, al final de cuentas fue sometida por los intereses políticos del alcalde y su gobierno.
Una semana después, como en nado sincronizado, el periódico de mayor circulación en Saltillo publicó un reportaje, vía el columnista Luis Carlos Plata, en el que aseguran que el Ayuntamiento de Torreón compró a sobreprecio más de 9 millones de pesos en focos ahorradores para un programa municipal.
Esta publicación, que circuló masivamente en los espacios impresos, digitales, televisivos y radiofónicos del grupo, caló hondo en Román Cepeda, quien en su tercer informe de gobierno optó por no dar entrevistas a los medios de comunicación antes y después del acto.
Más allá de la veracidad o no de la información, para todos es sabido que el Grupo Zócalo, de la familia Juaristi, es uno de los medios que más recursos recibe de publicidad oficial por parte del gobierno del estado, y también es sabido que, tradicionalmente, no emite críticas ni posturas fuertes en contra de los gobiernos locales siempre y cuando "haya una buena relación".
En esta editorial, la intención no es defender a Román Alberto Cepeda, de quien hemos publicado varios trabajos que tienen relación con la opacidad y los malos manejos de su administración, particularmente en materia de adjudicación de obra pública, sino en reflexionar y dialogar acerca de la dinámica mediática coahuilense que, en gran escala, carece de ética periodística.
No por nada Coahuila es el estado que más dinero destina anualmente en publicidad oficial de todo el país. No por nada la opinión pública, generalmente, está cooptada por las oficinas de comunicación social. No por nada han nacido medios independientes que todos los días luchan y luchamos contra las dinámicas masivas de información que atiborran los espacios tradicionales y digitales de propaganda en favor de las personas que ostentan el poder.
En Coahuila y en todo México, más que prohibir el consumo de sustancias o de lanzar campañas de desprestigio, se debe vetar la venta del silencio, de la censura, de la presión, de las amenazas.
No se puede jugar a ser periodista y al otro día publirrelacionista. No se puede golpear con la mano derecha y cobrar con la izquierda. No se puede pensar que la audiencia es estúpida, que no entiende, que no se va a dar cuenta.
Dicen que perro no come perro, pero en Red es Poder no formamos parte de la familia canina, así que vale la pena la reflexión y someter, al diálogo y a la conversación, la dinámica mediática que esconde lo importante y en cambio, difunde temas vanos, vagos y sin sustento.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
