
Definitivamente Coahuila no es el estado más seguro de México. Periodísticamente es responsabilidad nuestra desmentir los discursos engañosos que emite el gobernador Manolo Jiménez, y que replican cámaras empresariales, alcaldes, alcaldesas, empresarios y organismos de la sociedad civil.
"Por primera vez en la historia, después de 15 años que es cuando se empieza a medir esta encuesta del ENVIPE, que es el 2011, por primera vez en la historia Coahuila es el estado más seguro de México", dijo Manolo Jiménez Salinas. El gobernador celebró los resultados de una encuesta de percepción, no de datos, no de carpetas de investigación, ni de delitos registrados.
Inmediatamente las portadas de los principales medios de Coahuila tomaron la declaración, jugaron con distintas cabezas y tupieron sus portadas con la gran nueva: "Coahuila es el estado más seguro del país". La alineación editorial de los medios tradicionales del estado es insultante, pero más insultante sería creer que la gente no se da cuenta de la realidad, de lo que se vive en las calles, de los asaltos, de los malos tratos en fiscalía, de la poca confianza a las instituciones y del temor justificado que se le tiene a los cuerpos policiacos.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que de enero a agosto de 2026 en Coahuila se han registrado 46 mil 469 delitos, número que sitúa al pseudo estado más seguro como el décimo con mayor incidencia delictiva de todo el país.
No se trata de demeritar los resultados de la ENVIPE, en efecto, Coahuila es la entidad con menor percepción de inseguridad a nivel nacional, pero esta sensación se explica por varios elementos y uno de los más importantes es que el discurso está homologado.
En Coahuila ya es común que todos los actores sociales y políticos, sin importar partido ni ideología, repliquen que reina la seguridad, que no hay presencia del crimen organizado y que somos la sede de cualquier país nórdico en México.
Y es que la violencia en Coahuila no se ve retratada en balaceras, masacres o secuestros, sino en las casas, en las adicciones, en las llamadas al 911 por reportes de violencia contra las mujeres. El estado padece efectos violentos que viven en las entrañas y en las raíces del territorio. Todo sucede dentro de cuatro paredes, en casas, en lugares privados.
El 9 de septiembre de 2026 una mujer de la tercera edad fue asesinada por su hijo en la colonia Vencedora de Torreón tras ser golpeada con un block en la cabeza. Vecinos de la zona aseguran que el homicida tenía problemas de adicciones. El caso no fue aislado, asesinatos, asaltos y agresiones relacionados con drogas suceden y nadie dice nada. Nadie lo cubre, nadie lo mide, nadie lo socializa.
Contrasta que Coahuila tenga la menor percepción de inseguridad a nivel nacional cuando este año se encuentra en el top 10 de entidades con más delitos registrados. Contrasta el discurso de Manolo Jiménez con lo que platica la gente en las calles, en las mesas de café y en los bares y en las reuniones sociales.
Sí, Coahuila es mucho más seguro que la mayoría de los estados de la República, pero definitivamente es un estado con graves problemas sociales que provocan episodios de violencia dentro de los hogares.
La seguridad no se logra con armas, con policías encapuchados y camionetas blindadas. La seguridad se logra con confianza, con transparencia y con estrategias multidisciplinarias.
Coahuila está preparado para la reacción, para combatir la violencia con más violencia, pero no tiene las herramientas institucionales ni la voluntad política para generar cambios estructurales a través de políticas públicas serias y transexenales.
Definitivamente Coahuila no es el estado más seguro de México; una cosa es la percepción y otra la cruda realidad.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
