
Los buenos deseos, los abrazos, los besos, los proyectos, los sentimientos son elementos que se plasman en una buena carta de navidad. La época decembrina sirve para reflexionar sobre todo lo que se hizo en el año, lo bueno y lo malo, lo oscuro y lo brillante, lo vergonzoso y lo que genera orgullo.
Hoy vale la pena reflexionar y pedir, con toda la buena intención del mundo, al alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, que tenga oídos abiertos, que escuche, que tenga autocrítica. Todo por el bien del municipio y sus habitantes.
Pasó casi un mes desde que el alcalde de Torreón, Román Cepeda, compareció sin filtros ni escudos ante los medios de comunicación. Publicaciones del periódico Zócalo, medio afín al gobierno del estado, provocaron que Cepeda se escondiera, hiciera mutis y abrazara la idea de que el tiempo y la distancia borrarán la memoria.
Más allá de que sean reales o falsos los señalamientos de Zócalo, Román Cepeda no ha mostrado resiliencia, ni piel gruesa, ni habilidad política para contestar a las acusaciones.
En esta carta de navidad, escrita con todo respeto, el primer deseo es que, en 2025, el alcalde de Torreón sea más receptivo, más autocrítico y que verdaderamente, en caso de que se acredite, combata la corrupción que sucede dentro de su administración.
Para nadie es un secreto que en Torreón la corrupción está arraigada al propio sistema: se pagan sobornos, se inflan costos de la obra pública, no se escucha a la ciudadanía, la policía discrimina llamados de emergencia, entre otros fenómenos.
Román Alberto Cepeda debe entender que Torreón necesita foco en asuntos prioritarios como un sistema integral de drenaje, como la movilidad, como la calidad del empleo y la contaminación del aire, del suelo y del agua.
Hoy no podemos decir que Torreón sea una ciudad con un futuro alentador porque la sustentabilidad ambiental no está garantizada. Estudios del Instituto de Geociencias de la UNAM refieren que en La Laguna se consume agua que tiene, al menos, 30 mil años de antigüedad. También se sabe que las fuentes de líquido son escasas. Cada año que pasa es más seco. Las presas están en niveles críticos, pero se siguen regando 150 mil hectáreas de forrajes. En Torreón se hacen odas al concreto, a proyectos que no son amigables con el medio ambiente. Se prioriza el vehículo, aunque no se resuelvan los problemas de tráfico. No hay visión ni proyecto. Hay ocurrencias, favores por pagar y mucha vanidad.
La ciudadanía de Torreón ya no quiere Giros Independencia, ni águilas gigantes, ni proyectos de supuestas renovaciones en el centro de Torreón como el paseo Matamoros. Hoy la ciudadanía necesita soluciones puntuales a problemas que están ahogando al municipio.
No hay que olvidar que miles de personas se enfermaron este año de hepatitis y dengue por la acumulación de agua estancada en diversas partes de la ciudad. No hay que olvidar que hubo muertes por la falta de infraestructura y de una estrategia puntual para atender la emergencia sanitaria por las inundaciones de septiembre.
No hay que olvidar que el sur de Torreón se vio afectado por brotes de aguas negras producto de drenajes colapsados. No hay que olvidar que las entrañas de Torreón son viejas, inservibles; no hay que olvidar que están en punto de putrefacción.
Una buena carta de navidad no plantea regalos superfluos y agotables. Esta carta de navidad es para hacer entender al alcalde que se debe asesorar mejor. Que debe entender que estará tres años más en el poder y que Torreón necesita de un proyecto integral, no de obras aisladas y desorden.
El modelo de gobierno que se viene repitiendo desde la administración municipal de Miguel Riquelme ya está agotado. Coberturas blandas, eventos inservibles de lunes a viernes y declaraciones a modo. Estos tres factores ya no son preponderantes para influir, de manera positiva, en la opinión pública.
Esta carta de navidad es para exigir a Román Cepeda resultados tangibles. Para que entienda que lo importante no es la ropa, sino el interior, la base, la estructura.
Esta carta de navidad no es para felicitar y enviar buenos deseos, sino para recordar que existen personas y organizaciones que, sin intereses políticos de por medio, estaremos vigilantes, críticas, señalando y exponiendo todo lo malo que sucede con el único fin de garantizar la no repetición.
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A usted, Román Alberto Cepeda, ojalá le llegue la lucidez necesaria para entender que Torreón necesita gobiernos integrales, que las y los laguneros no son personas vacías ni superficiales. Que por años han sufrido desfalcos, olvidos, extorsiones, violencia.
El primer trienio, 2022, 2023 y 2024 pasó desapercibido. Torreón hoy es más grande, por la especulación de la tierra. Pero, en condiciones generales de vida, sigue ofreciendo las mismas carencias de siempre.
Más sensibilidad, mejor visión, alcalde. Que esta carta de navidad sea un llamado de atención, una alerta, una atenta petición a transformar la manera de administrar los recursos de la gente. Torreón no está para ocurrencias, Torreón no siempre puede. En tres años, simplemente, no pudo cambiar.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
