
En la zona metropolitana de La Laguna la calidad del aire es mala. Los monitoreos han registrado rachas de hasta 4 días consecutivos con niveles muy altos de sustancias tóxicas. La población está expuesta a enfermedades respiratorias y celulares por culpa de la contaminación que no está regulada por parte de las autoridades.
La actividad industrial de La Laguna, así como el aumento desproporcionado del parque vehicular, han provocado un daño severo a la calidad del aire que respira la población. No es solo el esmog provocado por los vehículos, también son las emisiones de empresas como Peñoles, el polvo que despiden las empresas que se están comiendo los cerros como las caleras, ladrilleras y cementeras. También las 550 mil vacas que día y noche defecan y despiden gases que terminan paseándose por los pulmones de la gente.
Todo aquello que rodea a la agroindustria, minería y otros sectores manufactureros están destruyendo a la calidad del aire de La Laguna, pero nadie hace nada, nadie pronuncia nada y nadie pone freno.
El alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, así como sus homólogos en el resto de los municipios de la zona metropolitana de La Laguna, no le dan especial importancia al cuidado del medio ambiente, no entienden que, tener una población enferma, también representa un costo social impagable. Hoy La Laguna está llena de personas alérgicas, de cáncer, de ausentismos laborales, de pieles irritadas. Hoy, más que nunca, no es sano vivir en una región que no adopta medidas estandarizadas para limpiar el aire que se respira.
Tan no es prioritario el cuidado ambiental, que no todos los municipios de la zona metropolitana de La Laguna monitorean la calidad del aire, tampoco ponderan la construcción de áreas verdes, la disminución del concreto o la promoción de medios de transporte que no sean de combustión.
De acuerdo con el monitor de calidad del aire instalado en el Centro Cultural José R. Mijares del centro de Torreón, durante la mañana de este lunes 10 de febrero la calidad del aire era "extremadamente mala", por lo que se recomienda a la población permanecer en espacios interiores.

Cuando la calidad del aire es extremadamente mala, es porque la cantidad de CO2 es superior a 15.50 partes por millón. Para que la medición sea buena, esta sustancia debe estar por debajo del 8.75.
La mala calidad del aire en Torreón y en La Laguna está invisibilizada. Las y los alcaldes no han diseñado y aplicado políticas públicas que ayuden a frenar la ola tóxica que está azotando a nuestro medio ambiente. Las empresas instaladas en la zona metropolitana no son reguladas con estrictas medidas de calidad. Las emisiones son constantes, las personas enfermas están aumentando, las citas con neumólogos y especialistas en temas respiratorios están saturadas.
¿Qué pasaría si en la zona metropolitana de La Laguna se tomaran decisiones en favor de la calidad del aire? Inmediatamente tendríamos una población más sana, un lugar con mejores condiciones de vida, más competitivo, verde y con proyecciones a futuro.
En cambio, hoy La Laguna, por las mañanas, presume cielos opacos, adornados con una densa nata de smog, olores rancios asociados a la agroindustria y políticas que protegen a los oligarcas que, con sendos aparatos de comunicación, pretender engañar a la población con que hacen muchas actividades para mejorar el medio ambiente.
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Si bien es importante generar recursos y empleos bien pagados para promover el desarrollo, es aún más relevante que se cuide el lugar donde se trabaja, que la calidad del aire ayude a que menos personas estén enfermas y a garantizar el desarrollo sustentable de la Comarca Lagunera.
Por lo pronto, ni gobernadores, ni alcaldes ni alcaldesas han tenido la visión para generar, de manera inteligente y estratégica, una agenda verde que ponga en cintura a las empresas contaminantes, que promueva la movilidad son combustión y que ayude a disminuir la temperatura de una región que, cada año, es más caliente que el anterior.

Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.


Colaboración a cargo del fotógrafo Saúl Sifuentes.
